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Secretos masivos / La Feria

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Sr. López

 

Tío Ricardo fue en la familia materno-toluqueña el hombre más templado, con nervios de acero, quien jamás mostró el menor titubeo ante nada. Tía Marucha (María de Jesús), su sufrida esposa, ya ni le decía nada cuando llegaba al amanecer, con la camisa desfajada, con o sin calcetines y la corbata hecha nudo dentro de la bolsa del saco… a todo tenía respuesta y lo peor es que era muy convincente. Un viernes a mediodía, la tía partió a un retiro espiritual de fin de semana, pero regresó esa misma noche, por haberse cancelado la pía encerrona y se encontró a tío Ricardo, su esposo, en su cama, de su recámara, de su casa, con una señora que no conocía (ella), ambos ejerciendo vigorosamente la práctica lúdica de intercambio de secreciones glandulares. El alarido de tía Marucha casi infartó a la señora que no conocía la tía; el tío Ricardo con toda calma -contado por ella-, se irguió (se puso de pie), se vistió mientras su esposa  gritaba como ametralladora; el tío sin decir palabra, ayudó a vestirse a la otra señora, y sin prisas ni apuros, se fue con ella, mudo, sereno. Regresó al otro día, la tía tenía amartillada la lengua pero a la primera voz, la interrumpió el tío: -A gritos no se aclaran las cosas -el divorcio fue por mutuo acuerdo, la tía no tenía prueba ninguna de lo que había visto (y oído). Pasaron los años y la tía ya viejita, a veces dudaba de lo que vio con sus propios ojos. Rigurosamente verídico.

 

En este país no hay desabasto de medicamentos. Punto. Y tan no hay desabasto, que el gobierno federal anunció el 27 de enero pasado que han ordenado comprar las medicinas que se requieran, en cualquier país del mundo y que va a haber (o sea: habrá, tiempo futuro).

 

Y no hay desabasto, al menos en el IMSS, explicó su director General, Zoé Robledo (quien forma parte de la Junta de Gobierno del Insabi), pues para que se hable de desabasto, declaró el 10 de enero pasado, según la norma se debería dejar de surtir entre el 70 u 80% de las recetas y “eso no ocurre” (cierto, eso no ocurre… ¿qué ‘norma’ será esa?); y explicó que “no surtir alguna receta médica o tener alguna demora en la aplicación de una o varias quimioterapias, no significa que haya desabasto”… don Robledo estima que puede ser el 1% de recetas que no se surten. Entendido: ha de ser abasto insuficiente o carencia porcentual relativa. Listo.

 

Los papás, parentela y enfermos que hacen marchas, plantones y se van a Palacio Nacional a decir que hay desabasto y aplazamiento de cirugías, tal vez necesiten saber lo anterior: no hay desabasto y ya van a llegar medicinas, ahí vienen; ellos tienen la mala pata de ser parte del 1% que tal vez no haya recibido el tratamiento o cirugía que necesitan para seguir vivos. O la peor: pueden formar parte de un perverso complot para tratar de desacreditar a la 4T y ni lo mande Dios, a nuestro Presidente (se sospecha de empresas farmacéuticas, pero… ¡hay un Dios que todo lo ve!… ya la pagarán).

 

En buen plan y para evitar que nadie piense que hay desabasto o como don Robledo dijo el pasado 30 de enero, en la Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado de la república: “no hay desabasto generalizado”… bueno, pues para que entiendan que no hay eso ni es generalizado (nomás tantito, pues), sería muy conveniente desmentir la información que ayer 4 de febrero papaloteó el hiperfifí, ultraconservador, Carlos Loret de Mola, en su columna ‘Historias de reportero’, de ‘El Universal’: “El gobierno esconde que se desplomó la atención a recetas del IMSS” (fíjese nada más la manera tendenciosa y torcida de decir las cosas… de veras).

 

Según don Loret, tuvo acceso al “Índice Nacional de Atención de Recetas” que elabora el IMSS semanalmente y que (cito):

 

“En septiembre de 2019, el porcentaje de recetas surtidas total o parcialmente fue 98.8%. Para octubre ya había caído a 96.7% y para noviembre estaba en 95.3%. Luego vinieron caídas más pronunciadas: en diciembre se registró 92.5% y en la segunda quincena de enero de este 2020 se vino abajo aún más, y cerró, según datos preliminares, en 89.8% de las recetas. Un desplome de 9 puntos porcentuales en tan solo cuatro meses.

 

Consultando los datos de años anteriores, el promedio anual de atención de recetas fue superior a este nivel. Los peores años fueron 2009, 2011 y 2014, en los que el promedio anual rondó 96%. Es un nivel sustancialmente mayor que el registrado en enero. Desde mayo de 2017 hasta agosto de 2019 el índice mensual de atención de recetas estuvo siempre por arriba del 99%.

 

Así que por lo menos no se habían visto estos niveles de desabasto de medicamentos desde hace una década, quizá mucho más” (fin de la cita).

 

Que alguien le diga a don Robledo, porque según el citado fifí Loret ese Índice llega a su escritorio de la Dirección General del IMSS y que desde que empezó a crecer el desabasto, se cuida mucho más que antes que esa información no ande cayendo en manos de cualquiera (¡que exija pruebas!).

 

Que también alguien le avise a don Robledo que (según ese Loret), su director de Administración, José Antonio Olivares Godínez, le pidió permiso a la Oficialía Mayor de Hacienda mediante el oficio 09 52 17 1000/0054 del 22 de enero de este 2020, para que el IMSS compre el abasto del primer cuatrimestre de este año y que la oficial Mayor de Hacienda, Thalía Concepción Lagunas Aragón, le contestó que se rasquen con sus uñas, que el suministro del abasto de enero a abril, empezará en marzo (al Loret no le crea nada, véalo en https://interactivo.eluniversal.com.mx/online/pdf-20/shcp0020.pdf), con un anexo de 2262 medicamentos y materiales que usan en el IMSS.

 

En la vieja escuela, si el Presidente metía la pata, se echaba la culpa el funcionario correspondiente y ¡listo!, renunciaba, lo reciclaban y ya. Negar la realidad es hacer más profundo el hoyo, intentar negar la verdad pura y dura que conocen miles, cientos de miles de personas, es imposible. Lo secreto lo sabe una persona, máximo dos, no hay secretos masivos

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