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Una renuncia esperada desde que asumió / De Primera Mano

Una renuncia esperada desde que asumió / De Primera Mano
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RODULFO REYES

 

La dimisión de Gustavo Rosario Torres a la Secretaría de Gobierno era predecible por su propia biografía política.

            El augurio de que el ex coordinador de giras del presidente Carlos Salinas de Gortari se iría antes de concluir la administración de Arturo Núñez Jiménez, se hizo tan pronto tomó posesión del cargo el 2 de julio de 2016, cuando relevó a Raúl Ojeda Zubieta, quien fue el primer titular del ramo del gabinete estatal.

            Entre sus cargos recientes, Rosario Torres fue procurador de Justicia en la primera mitad del sexenio de Andrés Granier Melo, quien se encuentra preso desde junio de 2013 en la cárcel de Tepepan, en la Ciudad de México.

            De esa institución salió, entre otras cosas, por su enfrentamiento con Humberto Mayans Canabal, a la sazón poderoso secretario de Gobierno.

            Antes de “abandonar el barco”, fue a un programa de radio a denunciar que el ahora senador priísta le quería “poner un cuatro para meterlo a la cárcel.

            Pese a eso, Granier lo mantuvo como “asesor sin sueldo”.

            Hay otros datos que se actualizan en su expediente a raíz del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del pasado 1 de julio:

En noviembre de 1983, siendo alcalde de Centro, Rosario Torres encabezó un movimiento de presidentes municipales que le quitó la dirigencia estatal del PRI al virtual presidente electo de México.

            Y es que López Obrador, al frente del comité directivo estatal priísta, formó comités de base de su partido en los 17 ayuntamientos de la entidad, que tenían como objetivo “transparentar” el ejercicio presupuestal de las alcaldías; esto provocó la molestia del ahora ex secretario de Gobierno y levantó en su contra a las autoridades municipales, que no aceptaron que desde el Revolucionario Institucional les “revisaran” sus gastos.

            Ante el movimiento capitaneado por el ex secretario de Gobierno, el entonces mandatario estatal Enrique González Pedrero cedió a la presión de los ediles y destituyó a López Obrador de la dirigencia del tricolor, nombrándolo oficial mayor de su administración.

            Pero el político originario de Macuspana renunció 24 horas después, y a principios de 1984 viajó a la capital del país para asumir la Dirección de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor (Inco).

            Como procurador con Granier, Gustavo Rosario se puso al frente de un grupo de trabajadores petroleros que echaron a López Obrador de Plaza de Armas para impedirle que realizara ahí un mitin.

 

¡Golpe al GOPES!

 

Creado para combatir delitos de alto impacto, el Grupo de Operaciones Especiales (Gopes) de la Fiscalía General de Tabasco (GFT) ha sido desarticulado.

            Integrado por 65 agentes de élite, ese cuerpo ha pasado a formar parte de la Policía Ministerial.

            El fiscal Fernando Valenzuela Pernas aseguró que la determinación se tomó luego de que dos mandos del grupo fueron aprendidos en Cárdenas extorsionando a ciudadanos.

            Aseveró que en lo que va de la actual administración, al menos 100 efectivos ministeriales de diversos rangos han sido cesados por diversos delitos o por no aprobar los exámenes de control de confianza. 

            La desaparición del Gopes, pero sobre todo la información de que estaba coludido con la delincuencia, es un duro golpe a la ciudadanía.

Quizá lo rescatable sea que se haya reconocido que estaba gangrenado. 

 

ESTRICTAMENTE PERSONAL…

 

EL PERIODISMO, COMO la política, también da revanchas. Mejor dicho: los funcionarios se van y los reporteros se quedan a pergeñar la historia.

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