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Puro cuento / La Feria

Puro cuento / La Feria
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Sr. López

 

Si hace memoria, recuerda que tía Mariquita y tío Rubén eran un matrimonio de catálogo (del lado materno-católico-toluqueños). Tuvieron dos hijas y un hijo. En esa casa todo eran buenos modos y religión: rosario después de comer, misa los domingos, espejos tapados toda la Cuaresma, abstinencia todos los viernes del año. Ejemplares. La hija mayor, Cuquita, a los 16 se metió a un convento de clausura de las Carmelitas Descalzas; la otra, estudió no sé qué en la UNAM y trabajaba para un laboratorio donde le pagaban dinerales; el hijo estudió Comercio, puso una empresa y vivía en Veracruz. Todo bien… hasta que un malhadado día reventó el escándalo del año, de todos los años: los tíos se habían separado. Se rajó el velo del templo, se cimbró la basílica de San Pedro, el señor Obispo cayó en coma, el Santo Padre mandó por las sales. Si ese matrimonio modélico había fracasado, ya todo era posible. En una sobremesa de domingo las señoras de la familia comentaban, maléficas, que ya nada firme había en la vida (los señores, mudos); y tía Victoria, la que sabía todo de todos y nunca inventaba, atajó: -Sin payasadas… por favor: el Rubén, lo sabe Toluca entero, es un mariconazo; la Mariquita dejó al marido porque enviudó el papá de sus hijos y se juntó con él; la monja, no es monja, es querida de un General y vive en Morelia; la menor es la cabaretera de moda en México, no sé si gane dinerales y el hijo, ese sí vive en el puerto, pero no tiene empresa, tiene un salón de belleza, se maquilla y usa tacones altos; no se hagan las espantadas, que bien supimos siempre que en esa casa todo era teatro –y Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, ratificó a este menda semejante sumario en todos sus términos: puro teatro.   

 

La teoría es muy sencilla: para gobernar este país (cualquier país), se aplica la ley. ¡Listo!

 

La realidad es muy otra.

 

Para empezar, lo reto: México es… ¿qué es México?

 

-México es una república, democrática, federal, con tres poderes soberanos, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, constituida por estados libres y soberanos, con el municipio libre como semilla de nuestra organización social… -nunca falta un listo.

 

¿De veras somos una república?, porque república es (sin meternos en honduras), una forma de gobierno en la que la soberanía reside en la ciudadanía, que elige libremente (de alguna manera), a sus gobernantes en los que delega las facultades necesarias para aplicar la ley, pues el cimiento de la república es el “imperio de la ley” (hasta se emociona uno).

 

O sea, para que haya república, debe haber ciudadanía… y eso, la ciudadanía, es el conjunto de los ciudadanos. Y ciudadano es el miembro activo de un Estado, que goza de derechos humanos y políticos, al tiempo que cumple con sus deberes cívicos, sometido a sus leyes… y la verdad, no se me ofenda, así como que en México haya una pandemia de “ciudadanía”, como que no. Le hacemos más o menos al cuento, pero ciudadanos químicamente puros, 100% “proof”, no hay tantos.

 

Y de eso podemos concluir preventivamente, que está por verse si somos república, a reserva de revisar si de veras tenemos democracia de la buena, calidad exportación… bueno, no tanto: nomás una democracia presentable, en la que el pueblo verdaderamente ostente la soberanía, sin élites de privilegiados, sin grupos de poder que conforman un entramado de intereses, sin líderes sindicales que mangonean a la masa trabajadora, con partidos políticos cuyos integrantes estén dispuestos al martirio antes que traicionar sus principios (no habría un chapulín)… ¡ah! y que los representantes populares elegidos libremente, respeten sus compromisos.

 

Así que México, quién sabe si sea república, quién sabe si de veras cuente con ciudadanía, quién sabe si somos democracia… y quién sabe en cuántos estados de la nación los ayuntamientos funcionen con cabildos todo responsabilidad y honradez, en cuántos estados los tres poderes no sean realmente uno solo (el Ejecutivo, el mero mero), y en la misma federación, estando separados los poderes, no se puede negar que se maniobra a veces, a veces, para tener contento al que manda (el mero mero nacional, este y los anteriores).

 

Aun así, siendo quién sabe qué nuestra querida patria, para gobernarla solo se necesita aplicar la ley… ¡ah, bueno!… pues tampoco, porque no es sostenible afirmar que en todo el territorio haya un ataque incurable de derecho; nomás acuérdese del linchamiento que desde el atril presidencial acaban de hacer del presidente de CRE (Comisión Reguladora de Energía), Guillermo García Alcocer, señalándolo directamente de tener un posible conflicto de intereses, con la  encargada de la Secretaría de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, al requinto, informando públicamente sobre sus averiguatas, antes de contar con pruebas de un posible delito, presentadas ante el Ministerio Público, sobre el “probable responsable Guillermo N” (digo, a los secuestradores les tapan la cara en las fotos de prensa y no dicen sus nombres por aquello de la “presunción de inocencia”…), y con el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, a las maracas, papaloteando movimientos financieros de empresas privadas muy lejanamente relacionadas con don García Alcocer, que a él le huelen a defraudación fiscal, por lo que “daría” vista al Ministerio Público (¿y el secreto bancario?… ¿y el mandamiento del juez para obtener la información?).

 

¡Jijos!… no, no parece que esto sea un país ya crecidito, con ciudadanía y leyes universalmente aplicadas igual a todos.

 

Se repite la pregunta ¿qué es México?… podría pensarse que una oclocracia (gobierno de la muchedumbre, considerando las dos consultas populares recién realizadas), pero tampoco, porque bien sabemos que no son legales ni vinculantes: son órdenes del que manda, nada más.

 

¿Sería qué?… pues somos una  autocracia, siempre lo hemos sido. No lo cuente mucho ni se ofenda, eso somos porque nos falta ser ciudadanos. Y lo demás… lo demás es puro cuento.

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