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Pleito ratero / La Feria

Pleito ratero / La Feria
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Sr. López

A sus espaldas, todos le decíamos tía Loca (Dolores, Lola… Loca), porque entendía todo al revés. Por ejemplo cuando se le fue encima al tío Neto (Ernesto), porque su hijo, Neto Chico (40 años de edad), la advirtió que o le pagaba la renta de la casa que le alquilaba o la echaba a la calle (nomás le debía nueve años). Y tío Neto no lograba hacerla entender que no era con él la cosa. Loca. (Y la echó, estuvo feo).

Los EUA saben que no pueden cortar la entrada de drogas a su país, ni del fentanilo, del que esperan nada más, que lo hagan bien los criminales mexicanos (que no le pongan dos o más miligramos a cada pastilla, para que no mate al consumidor). Sin ligereza: si de repente no entrara nada de drogas a los EUA, revientan.

Actualizada al 16 de diciembre de 2025, la más importante estadística anual del gobierno de allá, la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud de Estados Unidos de 2024 (está en https://americanaddictioncenters.org/rehab-guide/addiction-statistics-demographics), informa que ese año, 48.4 millones de estadounidenses mayores de 12 años lucharon contra un trastorno por consumo de sustancias -drogas, pues-, y que 21.2 millones de adultos padecían un trastorno de salud mental u otro, por “consumo de sustancias”.

No le menciono la estadística sobre consumo de alcohol para no enredar las cosas, pero en los EUA anualmente mueren 88,000 por causas relacionadas con el trago (más que por el fentanilo: 38,084 personas fallecieron por opioides sintéticos y fentanilo en 2025, datos oficiales de ellos). Pero el alcohol no se puede prohibir, a la vista de los esperpénticos resultados que obtuvieron con su Ley Seca de fines de 1919 a 1933 (en especial el auge del crimen organizado que ganó más dinero del que nunca habían soñado); y eso es exactamente lo que se debería hacer (¡ya!), con las drogas, despenalizarlas y al menos, quitarles ese inmenso negocio a los criminales (es otro asunto para otra ocasión, disculpe).

A lo nuestro: imagine a una masa de más de 48 millones en los EUA con crisis de abstinencia. Imagine las protestas, disturbios callejeros, motines carcelarios y hasta una revuelta nacional de ciudadanos exigiendo su derecho a envenenarse como mejor les parezca. Los EUA necesita drogas y las seguirá teniendo. Lo demás es música de viento.

No es por lo de las drogas que el gobierno de los EUA aumenta la presión a nuestro gobierno (hay que llamarlo de alguna manera), es por el crimen organizado. Es distinto. Allá no les acomoda tener un vecino cuyo gobierno esté cada vez más penetrado por el crimen organizado.

Nuestra Presidenta (no se ría, no se lleve), responde con sus estadísticas de combate a las drogas, parece que no entiende de qué va la cosa o si lo entiende, nos toca entender que nunca lo va a aceptar. Sí, Morena y los cuatroteros, son impolutos, buenecitos todos ellos, dedicados a purificar la vida pública y a amacizar la erradicación de la corrupción (que oficialmente ya no existe, tome nota).

Y tan no entiende (o si entiende, se hizo bolas), que ante la solicitud de detención con fines de extradición de 10 compañeros de la causa transformadora de Sinaloa, responde con argumentos políticos (soberanía, no injerencismo, la defensa del pueblo), alegatos que tal vez sirvieran si fuera del tal Trump la decisión de perseguir y enchiquerar a esos supuestos cómplices del crimen organizado, pero no es nada que tenga que ver con la Casa Blanca. ¿Qué no le parece rarito que sea la hora que el Trump no ha dicho esta boca es mía, sobre el asunto?… era para que le pareciera lo menos, sospechoso el silencio del hablantín Trump.

Su réplica ante esa solicitud debería ser jurídica, no política. El problema es con el Departamento de Justicia yanqui que es otro poder, el poder judicial, del todo autónomo, separado e independiente del ejecutivo. Allá sí. No como acá, que todo cuelga de las presidenciales gónadas.

Que alguien informe a la señora del bastón de caramelo, que en los EUA los fiscales y los jueces trabajan sin ni tomar en cuenta al Presidente de su país. Y también, que se conduelan de ella y le comenten que la DEA trabaja en permanente coordinación con los fiscales federales (los del Departamento de Justicia), y tienen obligación de entregarles los resultados de sus averiguatas (pruebas y testimonios); que por su lado, el FBI es la principal agencia de investigación del Departamento de Justicia que elabora los expedientes probatorios que remite directamente a los fiscales federales (los U.S. Attorneys), para su proceso penal; y que la CIA tan temida, siempre que encuentra algo que constituya delito en los EUA, en especial lo relacionado con terrorismo o lavado de dinero, le informa al FBI, a la DEA y al Departamento de Justicia (y nuestros narcos para ellos son terroristas y no hay remedio).

Nada de lo que ha dicho doña Sheinbaum, significa nada para los fiscales y jueces de allá. La respuesta única, es legal… y francamente no se entiende qué anda haciendo nuestra Presidenta porque lo que podría hacer en apego al tratado de extradición, sería responder: no los extradito y háganle como quieran (Artículo 9.1 del tratado: “Ninguna de las dos Partes Contratantes estará obligada a entregar a sus nacionales (…)”… a ver, atrévase doñita.

Lo de Rocha y compañeritos, más los demás casos que ya avisaron que van a presentar, está en manos de los jueces de allá y esos están protegidos por el Artículo III de la Constitución, lo que en términos prácticos significa que sobre de un juez de ellos ni el Congreso ni el Presidente pueden influir. Y se lo toman muy en serio. Otro día comentamos los casos de desacato que ha habido y cómo las han cobrado los jueces. No son bromas.

Lo que quieren los EUA ya lo entendimos todos los del peladaje: limpiar al gobierno de México de la influencia creciente del crimen organizado; limpiar a Morena o limpiar al país de Morena.

Presidenta, si ya nació el que se burle del tío Sam, no es usted, no quiera hacérsela de pleito ratero.

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