
Sr. López
Le conté hace mucho de la vez que este imprudente preguntó a la abuela Elena si era cierto lo que decía tía Carlota, que en la familia de allá de Autlán, no había mujeres golpeadas y dijo: -Sí… bueno, no, en el pueblo sabían que con las López y las Michel, era mejor nomás dejarlas… o se volvían viudas-¡ah, bueno!
“Suben mercados de EU”… “ningún barco cruzó estrecho de Ormuz”… “declaran constitucional Plan B”… “apaga Atlético remontada de Barcelona”… “arremete Trump contra Meloni”… “camina Papa por senda de san Agustín en Argelia”… “detienen a hombre que golpeó y pateó a ‘Gumaro’, un perrito pitbull”… “Sheinbaum le pone un ‘estate quieto’ a tortilleros”. Así las noticias de ayer.
Entre la catarata cotidiana de información, pasó desapercibida, pero totalmente desapercibida, la siguiente nota: “Murió bebé recién nacido abandonado en un bote de basura, envuelto en papel higiénico, con placenta y cordón umbilical”. Fue en Ecatepec, en un instituto de estudios superiores. Da lo mismo. Ni quien se fije.
No sería ni fue, la principal nota en la prensa, ni en los noticieros de la televisión ni los de la radio. No provocará una marcha nacional de indignación, no será nada, es nada;un bebé tirado a la basura no es noticia, no jala ‘raiting’, no vende. Le digo, da lo mismo, ni quien se fije. El que pateó a ‘Gumaro’, ese sí es noticia, ese merece siete hogueras. Algo no anda bien.
La pena por maltrato animal en el Código Federal, alcanza hasta nueve años de prisión y en la CdMx de seis a doce años de cárcel si se causa la muerte de perros o gatos. Pero por abandonar un bebé, en el Código Penal Federal y varios códigos estatales, la pena va de un mes a cuatro años de cárcel. Le digo, algo anda mal.
Un recurso para aquietar la conciencia, es pensar que son casos aislados. No. En México, solo en hospitales, se abandonan dos bebés recién nacidos por semana, aparte de los que tiran a la basura: según la Red por los Derechos de la Infancia en México, entre 2020 y 2024, fueron 5 mil, 616% más que en 2010. Un caso para que no nos anestesie la estadística: en 2025, en Valle de Chalco, el berreo de un recién nacido alertó a los vecinos… se lo estaban comiendo perros callejeros, murió.
Otra reacción es voltear a ver al gobierno: ¡que haga algo! Y no, de ninguna manera. El gobierno no puede vigilar a cada mujer embarazada para que después de parir no tire a la basura a su hijo. Tampoco puede el gobierno vigilarnos a cada uno de los más de 130 millones que somos.
En septiembre del año pasado, el gobierno publicó los datos del año 2024: se cometieron 33.5 millones de delitos. Piénselo: 130 millones de habitantes, 33.5 millones de delitos. Sí, claro que algo anda mal porque, además, no son todos los delitos, hay una cifra negra, los que no se denuncian.
Solo porque son odiosas las comparaciones, entérese: en los EU, con 347 millones de habitantes, el año 2024, se cometieron 14 millones de delitos, el 4.03% respecto del total de habitantes; en México, seis veces más, el 25.77%. En el 2025, en los EU hubo casi seis mil homicidios; en México (oficialmente), casi 21 mil, lo que es una barbaridad si no se le olvida que tenemos 217 millones de habitantes menos que allá. No es sorpresa, somos el país más peligroso del mundo (de los que no están en guerra).
De eso de los bebés tirados a la basura, hay organizaciones civiles que culpan al gobierno por falta de educación sexual y por falta de información sobre que el aborto no está penalizado… esto es: no deje nacer a su bebé, mátelo. Y tan frescos.
Abortar es quitar la vida, es matar. Y es matar una vida humana, en alguna de sus etapas, porque ninguna señora en estado de buena esperanza, le pide a la Virgencita que sea bebé humano, que no vaya a ser un conejito o un gatito, que sea niño. No, hasta el más lerdo sabe que nacerá (si lo dejan), un ser humano porque lo que se anida en el seno de la madre, es humano (aunque apenas sea cigoto, sí, apenas una bolita de células, pero humanas).
Por cierto: se puede abortar en nuestro país en cualquier etapa del embarazo, mentira que el límite son doce semanas de preñez. Basta que la mujer diga que fue violada, y aunque tenga ocho meses de embarazo o esté en término, tiene “derecho” a que se le practique el aborto.
Así lo resolvió la Suprema Corte cuando era tan decentita, en septiembre de 2021: “La interrupción del embarazo por violación es un derecho y no debe tener límite de tiempo, ya que esto afecta la salud mental y el libre desarrollo de la personalidad de la víctima”. Y por eso la NOM-046, es norma obligatoria para las instituciones de salud a practicar el aborto por violación (sin límite de tiempo, no se le olvide), sin necesidad de denuncia penal previa, solo bajo protesta de decir verdad. ¡Ah, bueno!, como en México nadie miente. Y legales y clandestinos en México hay entre 750 mil y un millón de abortos al año. Vamos mal.
Lo del “pueblo bueno” lo repetía el Pejecutivo y ahora la del segundo piso, como loros. La frase no se refirió nunca a que seamos “buenos”, se implantó en lugar de “pueblo de Dios”, de parte de los que le tienen manía a la religión, desde por allá en la Revolución Francesa y las masonerías inglesas. “Pueblo bueno”, ¡qué disparate!, igual lo del “reino de la cultura”, en lugar del “reino de la Gracia”.
Lo que hay es gente que hace cosas malas y la que las hace buenas, también gente mala y gente buena; la mayoría esgente buena, sin duda, pero no por eso debemos ver con sosiego nuestra realidad, bebés tirados a la basura, abortos, miles homicidios, miles de cadáveres sin identificar en las morgues, miles de desaparecidos… y no, el gobierno no anda haciendo nada de eso, es el “pueblo bueno”.
No, no hay solución rápida ni fácil. No es cosa de hacer leyes, más leyes, es restaurar la familia, reinstalar a Dios en la sociedad, créalo, algo ayuda (¡mucho!), y por supuesto, empezar a ser responsables a la hora de elegir gobernantes.Ya probamos: todo empeoraron; no sirven, no así, no estos.


