
Sr. López
Usted ya sabe que a tía Victoria nadie le buscaba la boca porque aparte de brava sabía todo de todos y en la familia materno toluqueña, católicos 100 grados ‘proof’ y esclavos del qué dirán, eso era letal. Así, una vez que alguien preguntó con mala intención, “¿a quién habrá salido Pepe?”, el más impresentable primo que tenerse pueda, pero muy querido por ella, soltó de corridito: -Tal vez a tío Anselmo que vivió más tiempo preso que libre o al abuelo Ricardo que fue padrote, y den gracias a Dios que no salió a Bernardo que era un jotazo (así dijo, eran otros tiempos) -a coro los circunstantes aseguraron que Pepe era un encanto, urgía callarla. ¡Grande la tía!
La Presidenta Sheinbaum no es estúpida. Punto. La Presidenta Sheinbaum está atrapada. No tiene opción. Enfrentará a los EUA.
No puede extraditar a los EUA a ningún político involucrado con el crimen organizado, muchísimo menos a nadie cercano a su mentor, el señor de los abrazos. No puede por dos razones:
La primera, porque rompería el pacto implícito de impunidad que cohesiona al “movimiento” y al grito de ¡sálvese quien pueda!, habría un coro nacional de delatores, ansiosos por caerle bien al tío Sam. Se desmoronaría la cuarta transformación, quedaría expuesta como lo que es, una organización criminal con máscara política al mando de un capo, no de un jefe de gobierno. No merecía eso México ni los que de buena fe creyeron en el Pejehová. Estas cosas pasan cuando no tiene límite la ambición, cuando se está dispuesto a pagar cualquier precio y se pacta con el diablo. Pactaron (en plural).
La segunda razón, porque la Presidenta sabe lo que hizo, lo que dejó hacer, lo que aceptó se hiciera, con tal de llegar a Palacio Nacional. Entre malos no hay lealtad, hay complicidad y rota esta, hay venganza. La Presidenta sabe que no puede pagar ese precio; el que la trepó a La Silla, se encargó de embarrarla. Doctrina del encubrimiento mutuo: para taparte, nos tapas. Los tapa.
Enfrentará a los EUA, aferrada a la esperanza de hacer creer a la Casa Blanca, que su pregón de defensa de la soberanía, cohesionará a todos los mexicanos en torno a ella, a Morenay su gobierno. No es buena apuesta, es demagogia patriotera,pero no tiene otra carta, si ha de sostener a sus intocables.
Ya no hay marcha atrás, cruzó su Rubicón, ‘alea iacta est’, la suerte está echada (Julio César se revuelca en su tumba). Este domingo próximo habrá 32 manifestaciones, una en cada entidad para celebrar su elección y para defender la soberanía nacional de los EUA, en palabras de ella:
“(…) los gobiernos de la transformación están siendo atacados, tenemos que estar cerca del pueblo, movilizados, defendiendo la soberanía (…) Quieren de nuevo en algunos sectores de Estados Unidos un gobierno a modo (…)”. Nótese la igualación de la soberanía nacional y su gobierno.
Como ya le gustó oírse, la doñita agregó: “(…) tampoco queremos que haya intervención para el próximo año en México, que gane lo que el pueblo decida”. Refiriéndose, claro, a las elecciones intermedias. Por eso, a las volandas y con poco aseo, reformaron ayer el artículo 41 de la Constitución, para anular comicios cuando “exista intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir en las preferencias o en los resultados electorales”. ¡Padre!
Dan ternura. Si los EUA decide intervenir en nuestros comicios… intervendrá. El tío Sam no es tipo de buenas costumbres y muchas nos ha hecho. Más o menos nos dejó en paz durante el priismo imperial, que supo darse a respetar, hay que decirlo todo. Pero cuando de sus intereses se trata, los EUA se meten a mangonear procesos electorales en donde les pega la gana (los rusos no cantan mal las rancheras, por cierto).
Hay un estudio muy interesante del muy respetado Dov H.Levin, del Instituto de Política y Estrategia de la Universidad Carnegie Mellon, en el que consigna que de 1946 a 1990, los EUA han intervenido en unas 82 elecciones en otros países y solo entre 1990 y el 2000, ya sin Guerra Fría, se metieron en 18 elecciones. Sin contar golpes de Estado, invasiones ni gobiernos derrocados, se han entrometido en comicios de 60 países, para irnos entendiendo.
Los EUA no consiguieron ser el imperio que son, repartiendo rosas y para preservarlo no se andan con chiquitas. No andan buscando problemas que no tienen pero actúan sin remilgos cuando ven amenazados sus intereses económicos (acceso a recursos, petróleo, minerales y ahora, tierras raras); para preservar rutas comerciales y mercados; asegurar condiciones a favor de sus inversiones.
También reaccionan de mala manera para impedir que prevalezcan otros modelos (antes la URSS/Rusia, hoy China), imponiendo su concepción de democracia. Lo mismo cuando las pifias del gobierno de algún país los afecta (migrantes, refugiados, terrorismo, tráfico de drogas, flujos ilícitos de dinero).
Algo que no perdonan es que se ponga en tela de juicio su calidad de imperio dominante; caso en el que a bombazos o como sea (como sea), se imponen, les importa mucho mostrar músculo, su decisión de actuar tope donde tope.
Por último, debe estar claro que los EUA a veces intervienen en otras naciones, por cabildeo de grupos políticos de allá y pero-por-supuesto, por presiones de su poderosísima industria bélico-militar.
Los EUA han querido llevar la fiesta en paz con México, pero de plano les damos mucha lata. Nos lo han avisado varias veces y a su estilo claridoso. El Pejecutivo y la doñita del segundo piso, se han desentendido.
La solicitud de detención con fines de extradición del ramillete de diez narco políticos de Sinaloa, bien pudiera ser el último intento de los EUA de llevar las cosas por caminos de mutuo entendimiento. La respuesta de doña Sheinbaum, bien pudiera ser la prueba que esperaban de que esto, así por las buenas, no se va arreglar.
Y saben todo, absolutamente, de todos, han acumulado información detallada. Cuando el tío Sam abra la boca, veremos la transformación en serio.


