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Código Nucú / Lo negro del Jaguar Negro

Código Nucú / Lo negro del Jaguar Negro
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César Trujillo

 

Diputados locales y federales, senadores, alcaldes y cualquier político —el que usted imagine— han encontrado en las asociaciones civiles o fundaciones una forma de hacer actos anticipados de campaña, una forma de catapultarse y mostrarse sin tapujos en la compra de adeptos y los pactos para su adquisición de votos que los metan, de nuevo, en el juego electoral venidero: el 2018.

Ayer fue el turno para la Fundación Jaguar Negro. Tras ella se encuentra el diputado presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Eduardo Ramírez Aguilar, quien también funge como presidente del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Chiapas. Lalo Ramírez —un secreto a voces— es un político que insiste en querer ser el sucesor de Manuel Velasco en la gubernatura en el periodo 2018-2024 y dicen, sus más fieles esbirros, que así será.

Eduardo Ramírez llegó ataviado de una camisa negra cuando la presentación de algunos funcionarios ya se había dado. El maestro de ceremonias —joven y con instrucciones precisas— interrumpió sus líneas para mencionar el arribo del mirrey del Congreso quien, sin respeto alguno y con su característico protagonismo, se fue tendido dando apretones de mano, palmadas de hombro y besos en las mejillas a una larga fila, mientras los de atrás le aplaudían a petición del que dirigía el evento. Claro: Lalo es el Jaguar Negro, una mutación bastante snob y hasta nice de aquel apodo pueblerino que cargaba —y le incomodaba— cada vez que sus detractores lo enmarcaban para denostarlo.

La presentación de la fundación de ERA muestra que la política en Chiapas se ha convertido en un mal chiste. Uno que permite a los arribistas escalar y escalar, de forma tan sencilla. Eso sí, no a base de “la cultural del esfuerzo”, tampoco a base del trabajo duro y diario como muchos chiapanecos. No. Para ellos existe una escalada a base de favores políticos, de compadrazgos y de aplicar aquella máxima que señalan las grandes cúpulas del “tragar mierda sin chistar, y pedir más” (usted disculpe lo soez y vulgar que suene esto).

Eduardo Ramírez, antes de la presentación oficial, ya había tapizado varias zonas de la capital coneja con espectaculares donde anunciaba su fundación: esa plataforma electorera con la que empezará a caminar antes de que el INE dé tiempos; es la que le servirá para regalar botecitos de basura tatuados con su logo y que será el mismo que use cuando sea candidato de algún partido o por la vía independiente —esa que hoy está de moda—; con esa fundación armará circos mediáticos en los que se verá aprisionada una parte de la población, condicionada ya sea por programas sociales o porque siguen inmersos en la codependencia.

¡Ah! Ramírez Aguilar dio ayer su primer paso. Su estrategia es la misma que abandera Luis Armando Melgar Bravo, el senador Verde Ecologista: le va apostar al “medioambiente”, junto, así como se lee, porque no es más que una máscara para poder guindarse algún eslogan de campaña. Porque sabe, que en estos tiempos de crisis global, en donde el cambio climático nos está aplastando, él como diputado del PVEM —que no ha hecho nada— con su fundación no hará nada. ¡Caramba! Pero eso no importa. Jaguar Negro es una plataforma electoral y nada más. Nada tiene que ver con compromisos medioambientalistas que, no sólo desconocen, sino que importa sólo a algunos.

No cabe duda que el dinero cambia. El Lalo Ramírez que caminaba con unas camisas baratas y tatuadas, hasta con el logo del sol azteca es otro: la cirugía estética, el modo erguido de pararse, el arrastrar la lengua para hablar, la marca de los zapatos, las camisas y las lociones que dejaron de ser Fraiché y son ya importadas, muestran otra clase de político. No. Olvídense de ese otro  que bautizaron como “acequia oscura”. No olvide, eso sí, su nuevo apodo ni apellido. Seguramente lo verá en las boletas y en la política por mucho rato más. Y su club de aplaudidores, lo sabe.

 

Manjar

La recomendación de hoy es la novela “A sangre fría” de Truman Capote  y el disco “Kind of Blue” del gran Miles Dives. // No compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

 

@C_T1

 

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