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Bulllinyng, patología social / Al Sur con Montalvo

Bulllinyng, patología social / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Anna Karen,

Con Pati presenciamos una escena muy lastimosa tan frecuente que, parece haberse normalizado como es el BULLYNG

La madre trata de consolar a su hija Andrea por el bullyng sufrido causándole heridas físicas, además de las emocionales. 

—Denunciaremos a quien te dañó y también a la escuela por no prevenir la violencia y el acoso; no eres la única persona que tartamudea en este mundo y nadie tiene derecho a burlarse y menos a golpearte así, tan brutalmente. 

—De ninguna manera mamá, así son los niños de la secundaria. Yo los perdono; no tienen la culpa de verme tartamudear cada vez que tengo que leer frente al grupo. A veces lo único que deseo es suicidarme. Es difícil verme como litigante frente a un juzgado tartamudeando cuando sea grande. 

—No digas eso, hija. Acudiremos a un especialista. Has estado muy depresiva y ansiosa y eso está mal. Te falta hacer amistades, divertirte…

—Mamá, seamos sinceras. Bien sabes que las amistades me presionan al obligarme para hablar bien; y sucede todo lo contrario; el miedo y la vergüenza me hacen tartamudear. 

—Por ese motivo, debemos acudir a terapia. Es necesario evitar las secuelas al entrar a la preparatoria. Tus calificaciones han bajado y noto un gran desequilibrio en tu conducta. Eso debe corregirse, hija. Lo tuyo no es enfermedad, es un padecimiento que tiene solución. Conmigo no tartamudeas; eso se llama seguridad y confianza. Tus miedos son lo que te provocan el tartamudeo. 

—Cuando ustedes estuvieron casados no tartamudeaba. Al divorciarse sentí el mundo sobre mí, y es cuando empecé con este problema. Hoy hasta socializar me cuesta trabajo. Ni siquiera quise tener esa fiesta de 15 años. 

—Lo siento, hija; ni tu padre ni yo, deseamos afectarte con nuestra separación. Eso es cosa de adultos. Me preocupan tus insomnios, tus dolores de cabeza, tu creciente estrés. Si esto continúa tendrás problemas de personalidad y laborales cuando crezcas. 

—Lo sé, mamá. Los chavos no son empáticos y normalizan la violencia de una forma enfermiza. Esa conducta les costará expulsiones y cuando trabajen, los correrán de sus trabajos. Ese será su castigo, mamá. Y peor, en sus relaciones de pareja. Del bullyng a la violencia familiar, hay un paso, lo sabes por experiencia propia. Los chistes de mi padre cuando hacía bullyng de joven nos hacían reír, cuando en verdad, era para llorar. 

—Tienes razón, hija. Las bromas pesadas y las burlas de tu padre en realidad eran bullyng y mira a lo que llegó… a golpearme el muy hijo de su madre que nunca lo corrigió. Vamos a visitar a un psiquiatra que conozco. Tú no debes sufrir las consecuencias de nuestros errores. Además, aunque tú los perdones, yo acudiré a denúncialos ante las autoridades, por el bien de ellos y de otros. Si no los corrigen en sus casas, los corregirán en la calle. ¡Vamos, hija!

Ambas salieron de la cafetería con esas sonrisas que lindan entre la risa y el llanto.  

—Terrible situación Pati. ¿Pobre chica!, el bullyng se extiende en nuestra sociedad y ya ocupamos el primer lugar en el mundo. Cerca de 18 millones de niños y jóvenes son víctimas de bullyng. Lo peor es que a los agresores los festejan en sus hogares sin darse cuenta que eso los conduce a las drogas, el pandillerismo, y de ahí, a peores conductas antisociales y delictivas. Para los padres esas agresiones son “cosa de chamacos”; sin pensar en la gravedad del asunto. Y las escuelas lo toleran. 

—No todas, en Veracruz la Ley contra el acoso, la violencia verbal y física, así como contra el bullyng, sí se aplica severamente. Las sanciones de ACOSO O ACECHO, van de 3 meses a 2 años de prisión. En cambio, el hostigamiento y acoso sexual comprende sanciones de 6 meses a 8 años de cárcel. 

—Si Pati, los casos más frecuentes son en el Estado de México, la CDMX e Hidalgo. Y no es que ahí se dé la mayor frecuencia; sucede que en estados como Chiapas, Oaxaca, Yucatán y otros, no se denuncian esos delitos. Nos falta reforzar la cultura de la denuncia que no se ejerce por prejuicios sociales y culturales. 

—Yo sufrí bullyng en la prepa de Canadá, pero el colegio intervino de inmediato. Aplicaron los protocolos contra la violencia que ejercían por ser mexicana y no pasó a mayores. Les exigieron disculparse públicamente y fueron suspendidos unos días; para su pesar, eran días de exámenes y reprobaron. ¿Tú sufriste bullyng? Con mi hijo el problema fue que a los agresores les dieron una palmadita en la mano y ya. El problema en las escuelas son los directores. No hacen nada por miedo a las demandas de los papás. ¿Y tú, sufriste bullyng?

—¡Ni lo digas!, Paty. Todo el tiempo por diferentes motivos, mis dificultades de dicción, mi ojo izquierdo más pequeño y la sobre protección de mi abuela que peleaba contra mis agresores. Fue escandaloso. Quizá por ello, me volví retraído y solitario en laprimaria; en secundaria, me quisieron molestar por ser el más aplicado de la clase; pero me bastó madrear al muchacho y asunto resuelto. Durante la primaria, mi padre identificó las SEÑALES y le puso punto final a esa situación. 

—¿Cuáles son esas señales? Todos los padres debieran identificarlas a tiempo. 

—Bueno, Pati, las principales son: cambios repentinos de humor, aislamiento o irritabilidad; resistencia o miedo para ir a la escuela o participar en actividades sociales deficientes; calificación inexplicable, aparición de golpes, rasguños o pertenencias personales rotas o perdidas sin justificación. 

—Cierto, se debe poner mucha extensión en estos casos. Esto del bullyng es un FENÓMENO GRUPAL. Es una dinámica de poder donde el agresor busca estatus social, la víctima es marginada, y los espectadores moldean la cultura del grupo.

— Así es Pati. En esa dinámica de ROLES, se construye un ecosistema que incluye al agresor en busca de VALIDACIÓN; la victima que recibe la agresión y los ESPECTADORES que al celebrarlo o con su pasividad, validan la agresión. El acoso se utiliza para “castigar” lo que el grupo percibe como “diferencia” de raza, género, clase social o apariencia, estableciendo jerarquías de dominación. 

TODO TIPO DE VIOLENCIA ES REPROBABLE; sea física o verbal, social y psicológica, que conduce al aislamiento y el silencio por falta de comunicación. Así mismo el acoso cibernético y la publicación de fotografías obscenas son reprobables.

—Fíjate Paty, una amiga preside el COMITÉ CONTRA LA AGRESIÓN Y LA VIOLENCIA en el Colegio de su hija; su método ha resultado eficaz. Cuando se presenta algún caso, reúne a los padres de familia; lo expone ante todos y el chico o chica, deben disculparse públicamente. Ante tal vergüenza, los padres han hablado con sus hijos, prohibiéndoles cualquier situación de acosos o violencia por parte de ellos, y al mismo tiempo, los han exhortado a que comuniquen cualquier acto ofensivo. No hay como la armonía entre los escolapios y la sana conveniencia sin agresiones como una elemental cuestión de amor.

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