Home Columnas Al alba de una revolución profesional o cómo aprendí a no preocuparme y amar a la IA

Al alba de una revolución profesional o cómo aprendí a no preocuparme y amar a la IA

Al alba de una revolución profesional o cómo aprendí a no preocuparme y amar a la IA
0
0

 José Francisco Domínguez Aguilar

Mil gracias por acompañarme este viernes con su lectura, lo agradezco sobremanera. Debo comenzar diciéndoles que el nombre de la columna de ésta semana viene como un homenaje al fantástico título de una película de uno los directores más grandes que ha dado el séptimo arte, el genial Stanley Kubrick, y su obra “Dr. Strangelove ó como aprendí a no preocuparme y a amar a la bomba”, cinta que surgió en plena época de la psicosis por una guerra nuclear, durante la guerra fría, hoy enfrentamos un nuevo tipo de miedo a la tecnología.  

En días pasados, tres visitas a grandes cadenas comerciales, aquellas que se anuncian como “la capital de cine”, en la que “siempre encuentras todo y pagas menos” y “la de todo México”, me hicieron reflexionar sobre lo que debieron vivir los artesanos del siglo XVIII, al ver la llegada de las primeras máquinas de vapor, que a la postre propiciaron la revolución industrial que cambió para siempre sus vidas al provocar que muchos de ellos perdieran sus trabajos y que las ciudades comenzaran a crecer de manera alarmante; pero les pongo en contexto. 

En las tres cadenas han sido disminuidas las cajas de cobro y de venta de boletos, respectivamente, ahora una persona te recibe y te auxilia para que hagas dichos procedimientos en un módulo automático, al ser algo novedoso, necesitamos la ayuda de un trabajador de las referidas empresas, quienes se encuentran habituados al manejo de dichos aparatejos, pero en unos meses o a lo sumo en unos años, su uso será cotidiano, por lo que todos seremos expertos en su manejo y los individuos que ahora nos asisten para hacerlo dejaran de ser necesarios para dichas empresas y con ello terminarán por perder sus empleos. 

Lo anterior me consternó y de una u otra manera no pude sino conmoverme por su situación, puesto que ayudan a implementar y hacer amigable a la tecnología que terminará por arrebatarles sus trabajos.

Antes creíamos que el homo sapiens irrumpió en la historia sin previo aviso, como un cometa que de improviso sacudió al mundo, la ciencia pensaba que no hubo convivencia con otros homínidos, sin embargo hoy sabemos que no fue así, que hace cincuenta mil años, nuestros ancestros cohabitaron este mundo al lado de los neandertales y denisovanos, y que fue precisamente la llegada del homo sapiens la que precipitó la extinción de nuestros parientes homínidos, al hacerlos enfrentarse por los mismos recursos sin tener los mismos medios para ello, el hombre actual tenía un cerebro más grande y con la posibilidad de hacer mayores conexiones neurales, en esencia uno más productivo y adaptable.

Ante lo visto, no pude dejar de pensar que habrán sentido esos neandertales al ver llegar a una especie más apta, será que incluso haya sido posible que los recibieran con beneplácito ayudándoles a adaptarse a su nuevo hogar, sin saber que aquel recién llegado pronto los sustituiría.

Estoy consiente que no se puede frenar el desarrollo, que tenemos que adaptarnos a un nuevo mundo y tratar de salir adelante en él de la mejor manera posible, pero no puedo sino preocuparme con ello por mis hijos, que enfrentarán un mundo con escasos recursos y con una gran competencia y no solo humana sino ahora también de las máquinas.

Trabajos como los de cajero o de venta de boletos en cine, eran ocupados por jóvenes, dado que no se necesita un conocimiento de tipo profesional para ello, o por adultos, que no tenían una carrera o alguna especie de conocimiento técnico que les permitiera hacer otra labor; de tal manera que los jóvenes referidos podían trabajar en un sitio que les permitiría pagar sus estudios, o mujeres a las que nuestro sistema patriarcal no les facilitó lograr estudios profesionales, podían allegarse de recursos para que sus familias pudieran tener los medios necesarios de vida; mas en un futuro nada lejano, ese y muchos trabajos serán realizados por maquinas que no descansan, no hacen huelgas y no te exhiben en Instagram o en Facebook por ser un patrón abusivo. 

Y eso es solo el principio, si creemos que por ser profesionistas estamos exentos de esta nueva “extinción” déjenme decirles que hay una gran lista de profesiones que se ven amenazadas por el desarrollo de la inteligencia artificial; médicos, abogados, contadores, diseñadores gráficos, periodistas, arquitectos, diseñadores gráficos e incluso escritores, veremos disminuidos de manera alarmante nuestros campos de trabajo. 

Por supuesto que ésta amenaza, a diferencia de la que enfrentaron neandertales y denisovanos, no nos llevará a una extinción como especie, sin embargo, si requerirá de una rápida adaptación a un mundo que promete ser totalmente diferente y en el cual, quizá los seremos humanos regresaremos a ser tan solo cazadores y recolectores, sino es que las maquinas también nos sustituyen en eso.      

Los espero el próximo viernes, muy pronto ya estará disponible la edición infinito de mi libro Para decir adiós: Las dos princesas, y lo recaudado por sus ventas será íntegramente donado para ayudar a personas neurodivergentes. Todo comentario será bienvenido en Facebook, Instagram o al correo electrónico ysinembargosemuevecolumna@gmail.com, también pueden estar pendientes de próximos proyectos y algunos escritos e ilustraciones dentro del canal de mi Whatsapp. 

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *