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Pejecución patria / La Feria

Pejecución patria / La Feria
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Sr. López

Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, estaba encaprichado con una cimbreante jovencita, hija de un gallego adinerado (arriba de clase media, abajito de rico), que trabajaba como mulo en una tienda de abarrotes y ultramarinos de su propiedad. La agraciada zagala, sentía que se derretía con los requiebros de Pepe, quien era (es) capaz de vender bufandas en Mexicali, Baja California (50 grados a la sombra), o ventiladores de techo para iglú en Alaska; pero para su mala suerte, los papás de la virginal cuan cándida doncella, bien sabían quién era Pepe y al efecto habían dispuesto una estrategia defensiva personal y de zona (la mamá y una hermana, cuidándola 24-7). Desesperado, Pepe habló con el papá, don Gonzalo; le prometió enmendar su vida, dejar el juego y las parrandas, cambiar de amigos, no volver a incursionar por las azoteas del vecindario (donde era una leyenda viva entre el sector de lo que hoy se denomina empleadas del hogar). El gallego, con mirada de médico ante un paciente terminal, le dijo que no prometiera nada, que lo dejaba seguir el noviazgo y casarse en seis meses, con la única condición de que ese tiempo trabajara con él en la tienda. Pepe… huyó. No era para tanto.

Es verdad sabida eso de que el macho de la especie humana, promete y promete hasta que… obtiene el triunfo. Ya luego, Dios dirá. No hay mexicano que crea en promesas… con una inexplicada excepción: nuestros políticos, el sector más desprestigiado del país, periódicamente son obsequiados con la masiva credulidad del electorado (“Diccionario de anormalidades y extrañezas”: “electorado”; dícese en México del sector de la población que sufre de credulidad mórbida; no hay cura).

El caso, no el único, pero sí el mejor caso que ilustra lo anterior, es el Pejehová en su actual presentación de Pejesús Redentor. Son de no creerse las encuestas (porque no son creíbles), pero la realidad es que el Pejecutivo Legítimo, cuenta con un no despreciable número de seguidores que le tienen más fe que los judíos a Moisés (que lo siguieron 40 años por el desierto, rumbo a la Tierra Prometida, cuando era tan fácil nomás caminar para el lado que salía el Sol, pero, nada, a dar vueltas y vueltas… con esos calorones).

Discutir con un pejeadicto es perder el tiempo. Ni el mejor entrenado catequista en Warwick, Nueva York (sede mundial de los Testigos de Jehová), le mueve un pelo del copete a quienes -legítimamente- creen en el Pejeremías (legítimamente, porque cada quien es muy libre de creer lo que le venga en gana, del vudú al espiritismo, pasando por las propiedades del ojo de venado para curar las hemorroides).

Pero no se explica uno que aquellos que no sufren de esa alucinación colectiva, estén casi temblando porque ahora sí va a posar sus republicanas en La Silla el milagroso señor de las promesas, sin tomarse la molestia de echarle una revisada a la realidad verdadera: el Pejesús cada vez saca menos votos. Mire:

Dos veces compitió para gobernar Tabasco: perdió las dos (con y sin trampas, pero él sabe que este juego de los comicios en México es así y así lo juega, nomás faltaba creerle también que es el único político tenochca que rechaza un voto chueco, faltaba más). Luego, en el año 2000, ganó el gobierno de la capital del país, ni quien diga nada, y ganó con el 37.75% de la votación. En 2006 la jugó para Presidente y perdió con el 35.29%; repitió el intento en 2012 y volvió a perder, ahora con el 31.57% de votos. Que no se le olvide, en 2000: sacó el 37.75% de los votos; en 2006, el 35.29%; en 2012, el 31.57%… baja y baja.

Por el contrario y sin torcer las leyes de la lógica, en 2000 NO votaron por él, en la CdMx, el 62.25% de los honorables chilangos. En el 2006, NO votó por él el 64.71%; y en 2012, el 68.43% NO votó por él. Va creciendo el número de tenochcas que no se tragan su gustado sketch de “Los vengo a salvar con mi dedito”.

Y ¿sabe por qué?… porque no es fácil creerle que tiene poderes milagrosos. Porque solo así podría cumplir sus promesas, unas por exageradas, otras porque no hay dinero que alcance. Ahí le van unos ejemplos de lo que haría si fuera Presidente de México (pocos, que no hay espacio):

“En seis semanas daré empleo a 4 millones y hay presupuesto. Ya lo hemos explicado y lo vamos a explicar más” (reporte de Isabel Mayoral Jiménez; Expansión, 17 de noviembre de 2011). Ojalá, porque de diciembre de 2012 a noviembre de 2017, se han creado en el país, 3 millones 328 empleos formales. Él, todopoderoso, en seis semanas va a crear 4 millones (¡santo, santo, santo, señor omnipotente!)… y en esa ocasión también aseguró: “vamos retirar al Ejército de las calles, en un plazo de seis meses”. ¿Cómo?… no dice, no quiere confrontarse, es cosa de confiar en él. ¿Por qué dudar?

No son calumnias, él lo dijo, lea su libro, “2018, la salida”, en el que afirma que en becas, salarios, apoyos a la población y otras cosas, va a gastar 550 mil millones de pesos (mdp), que salen de los 500 mil mdp que va a ahorrar, porque va a “acabar con la corrupción” (o sea: mágicamente se pasteuriza la administración federal, estatal y municipal y tendrá 500 mil mdp, aunque necesite 550 mil; ya completa como sea… si acabara con la corrupción).

Ha pregonado que construirá dos refinerías. La que se canceló en Tula en 2014, costaba 10 mil millones de dólares (mdd), más o menos 190 mil mdp; dos refinerías: 380 mil mdp.

Aparte va a reconfigurar tres refinerías (Tula; Salina Cruz; y Salamanca)… a Pemex, reconfigurar la de Ciudad Madero, Tamaulipas, le salió en 800 mdd. Tres, equivale a 2,400 mdd, otros 45,600 mdp. Suma: 425,600 mdp… ¿y todo lo demás que ha ofrecido? (220 mil mdp para reactivar la economía; 80 mil mdp para “reforzar” Pemex y CFE… son otros 300 mil mdp).

Suman solo estas puntadas 1 billón 275 mil millones de pesos, que van a salir… ¿de dónde diga su dedito?… sí.

Lo peor de todo es que si ganara la presidencia, haría eso y más… y como no alcanzarían seis años, veríamos la pejecución patria.

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