1. Home
  2. Columnas
  3. Turismo institucional con sabor a pescado / Ágora

Turismo institucional con sabor a pescado / Ágora

Turismo institucional con sabor a pescado / Ágora
0

Juan Carlos Toledo

Hay algo profundamente admirable en la capacidad de algunas instituciones para simular trabajo sin alterar en lo más mínimo la realidad.

La Secretaría de Pesca y Acuicultura del pueblo se ha vuelto experta en ese arte: mucho recorrido, mucha reunión, mucha foto… y cero impacto.

Porque no, visitar productores no aumenta la producción. Reunirse constantemente tampoco. Publicar lo que ya existe, mucho menos. Pero eso sí: genera contenido. Y al parecer, hoy en día eso cuenta más que los resultados.
La estrategia parece clara: ir a donde el trabajo ya está hecho, pararse junto a una granja piscícola heredada de sexenios anteriores, señalar un pez de buen tamaño y actuar como si fuera un logro institucional. La realidad: no lo es. Ese pez no creció gracias a la secretaría, creció a pesar de ella.
Mientras tanto, los pescadores de ribera —los que no salen en la foto bonita— siguen esperando algo más que visitas guiadas disfrazadas de gestión pública.
Pero el verdadero espectáculo ocurre puertas adentro. Ahí donde los contadores hacen limpieza, los inspectores no inspeccionan y el personal técnico se queda atrapado en oficinas haciendo planeación que nunca pisa el agua. Si esto fuera una estrategia, sería brillante… si el objetivo fuera no resolver nada.
Porque, ¿quién necesita vigilancia en campo cuando puedes tener inspectores barriendo? ¿Para qué apoyar a cooperativas en su regularización cuando puedes tener contadores cambiando focos? ¿Extensionismo acuícola? Mejor dejémoslo en el papel, que ahí todo funciona perfecto.
El resultado de esta coreografía administrativa es predecible: a mediano y largo plazo no habrá incremento en la producción, ni innovación, ni desarrollo sustentable. Pero eso sí, habrá informes impecables y redes sociales muy activas.
Y claro, no podía faltar el toque clásico: el nepotismo. Porque ninguna institución que aspire a la mediocridad sostenida puede prescindir de colocar a los cercanos en puestos clave. La eficiencia es opcional; la lealtad, no.
Al final, lo que tenemos no es una política pesquera, sino una puesta en escena. Una donde todos parecen ocupados, menos en lo importante.
Y mientras la secretaría perfecciona su agenda de recorridos, el sector pesquero sigue haciendo lo que siempre ha hecho: sobrevivir solo.
Porque en esta historia, el único que realmente trabaja… es el pescador.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *