
Sr. López
“¡En mi casa mando yo!”, era la reglamentaria respuesta del desobligado, grosero y vago, tío Rubén. Cualquier cosa que le reclamara la sufrida tía Chela, él tronaba: ¡En mi casa mando yo! Una vez debían meses de renta, se lo recordó y recibió el consabido, ¡en mi casa mando yo! Esa noche al regresar, el tío encontró la casa vacía y un recado pegado en la puerta: -Para que mandes a gusto -contado por ella; como era tío político, se le dejó de ver por siempre, en buena hora.
Se dice que alguien la hace de pleito ratero cuando finge indignación para no asumir la responsabilidad por sus actos, para desviar la atención alegando tonteras ajenas a lo que se le reclama. La hace de pleito ratero.
Ayer la Presidenta, aprovechando la conmemoración de la Batalla de Puebla de hace 164 años, asumió el papel de Niña Heroína, de Nacha Zaragoza; se envolvió en la bandera y dijo de su ronco pecho:
“Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”… ninguna potencia quiere eso, ni le importa, señito. Lo que quieren los EU es que se aplique la ley a los políticos criminales asociados con la delincuencia organizada porque les afecta, mucho.
“Somos un pueblo que ama su libertad, su independencia, su soberanía”… pues sí, puede ser, pero también amamos la libertad de andar en la calle sin chaleco antibalas; ser independientes de gobernantes delincuentes; y la soberanía para votar sin amenazas de muerte ni por hambre.
“La historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional”… ¡vaya!, eso no quita que se equivocaron cuando los eligieron, creyendo en su antecesor y en ella misma, que, ahora se viene a enterar el peladaje, anteponen su partido, sus correligionarios y cómplices, a 130 millones de mexicanos que pagarán no solo la escandalosa deuda que han contraído, sino sus desatinos que tardaremos décadas en superar, han hecho tanto mal.
La señito del bastón de juguete, dijo que están “destinados a la derrota los que buscan el apoyo externo (…) quienes reviven la conquista como salvación (…) quienes creen que el pueblo es tonto (…) quienes buscan reivindicar a Hernán Cortés y sus atrocidades (…) quienes odian (…) quienes piensan que la Presidenta se arrodilla (…) quienes se vanaglorian y defienden la injerencia (…)”. Sí, fuchi, están destinados a la derrota, pero Rocha Moya & Cía., ¿qué tienen que ver con nada de eso? No la haga de pleito ratero, señora.
La dama de Palacio, dijo otro inexplicable desatino: “A nuestros vecinos, a Estados Unidos le decimos, recordemos el gran momento de relación entre Juárez y Lincoln”. ¡Ay, doñita!, ¡ay, doñita!, le urge que le escriba sus discursos alguien menos burro: la relación entre Juárez y Abraham Lincoln, es CERO. La lectura del siguiente párrafo es opcional:
Que sepa este menda, por ahí de 1953 y hasta los primeros años 60, el Departamento de Estado de los EU ordenó la búsqueda exhaustiva de cartas entre ambos: nada, ni en los Documentos de Lincoln en la Biblioteca del Congreso ni enlos Registros del Departamento de Estado en los Archivos Nacionales (de allá); y la embajada de los EU en México, buscó en cuanto archivo pudo (Recinto Juárez de Palacio Nacional, Biblioteca de México, Biblioteca Nacional, Biblioteca de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Archivo General de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Colegio de México y Archivo General de la Nación), nada, ni un recadito de a qué horas salía al pan Benito. No se deje engañar por citas inventadas de cartas que jamás fueron escritas, por ejemplo las de los documentos de Comonfort. Todo es cuento de liberales masones yorkinos, ansiosos de reconocimiento… gringo.
La Presidenta, terminó su sentido discurso de asamblea estudiantil, diciendo: “Nada puede estar por encima de la soberanía y de los intereses del pueblo de México”… ¡pst!, ¡pst!, señito… ¿eso incluye recuperar la soberanía de las regiones que domina el crimen organizado?… y ya en mejor ocasión, que la Presidenta nos explique en qué viola nuestra soberanía que otro país denuncie a delincuentes de acá y pida su extradición, si ella misma les mandó ya 92 delincuentes sin formalidades ni andar pidiendo pruebas… ¿ahora no?… no, ahora no, ahora pidieron a compañeros suyos de andanzas políticas. Eso sí que no.
El discurso presidencial de ayer plantea una división tajante entre mexicanos: los suyos y los que estamos destinados a la derrota, acusados de barbaridades que nadie desea ni ha dicho (y que ya dejen en paz a Hernán Cortés… ya supérenlo).
Todos los que no somos de la dócil grey cuatrotera, ella los incluye en las “traiciones internas vinculadas al conservadurismo, que en distintos momentos ha apostadopor someter al pueblo y entregar a la patria”. Quedamos claros: los buenos son ellos aunque sean malos, ladrones o cómplices del crimen organizado y los demás, seamos como seamos, somos un asco, destinados a la derrota. ¿Qué quieren estos, una guerra civil?… hay que dejarlos con las ganas, con votar basta (todavía, aproveche la oferta).
Hablando de conservadores, la señora Presidenta no olvida porque no sabe historia, que el peso de la Batalla de Puebla, lo cargó el general Miguel Negrete, sin demérito de Porfirio Díaz, Francisco Lamadrid y Felipe Berriozábal, pero el general Zaragoza le asignó a Negrete la defensa de los cerros Loreto y Guadalupe, que ocupó y artilló; y la cosa se puso tan fea que acabó en lucha cuerpo a cuerpo.
En su parte sobre la batalla, Zaragoza rindió honor a los franceses, de los que telegrafió a Juárez, “se han batido como bravos”, y se refirió a Negrete como el “distinguido general ciudadano Miguel Negrete”… y sabido es (presidencia absténganse), que era conservador, conservador, enemigo de los liberales como Juárez, Díaz, González Ortega y Zaragoza, pero al acudir a Puebla a ponerse a sus órdenes para presentar batalla al invasor, Miguel Negretedijo algo que le vendría bien saber a la Presidenta:
“Antes que partido, tengo patria”.


