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Silencio

Silencio
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José Antonio Molina Farro 

Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado ( Gott ist tot). El hombre es una cuerda tendida  entre la bestia (nuestro pasado instintivo) y el Superhombre (nuestro potencial futuro). Un espacio intermedio donde ocurre la lucha. Así habló Zaratustra. 

NIETSZCHE 

La distinción entre hablar por impulso y callar por oficio marca la frontera entre el ruido y la sabiduría. El silencio bien gestionado no es sumisión ni falta de ideas, es criterio y juicio para decidir qué batallas merecen nuestro desgaste intelectual y qué palabras ayudan al constructo. A veces lo que no se dice cala más hondo que lo que se habla o queda escrito. Hay  ocasiones en no hay nada más estruendoso que el silencio. Aprender a decir nada cuando no se tiene algo que aportar es el acto de rebeldía más grande que podemos ejercer. 

ERNEST HEMINGWAY. El premio Nobel nos dejó lo que quizá es su legado más valioso, la gestión del silencio, una virtud estoica fundamental para navegar con éxito en una sociedad convulsa como la nuestra. Sigue siendo más de seis décadas después de su muerte, un faro de luz cruda sobre nuestra forma de vivir. Sus lecciones sobre la madurez y el autocontrol, resuenan hoy con fuerza renovad, recordándonos que la verdadera sabiduría no reside en el ruido constante sino en la capacidad de dominar nuestros impulsos, reencauzarlos pues. Su prosa no solo es atlética y directa, también destaca una visión del mundo donde el carácter se forja en la resistencia. Un manual de supervivencia emocional para quienes buscamos algo de paz. Paz mental y paz espiritual. 

APRENDER A CALLAR EN LA ERA DEL RUIDO.  

Si bien filósofos estoicos como Séneca y Epicteto, veían en el silencio una red de poder personal, Hemingway logró empaquetar esa filosofía milenaria y elevar la prudencia a la categoría de arte. A menudo se dice que el crecimiento personal es un proceso de depuración, y eso lo encarnaba Hemingway en su estilo de vida y escritura. Hay una perla de sabiduría que destaca por su cruda honestidad sobre el paso del tiempo y la madurez: “Se necesitan dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar”. Dicho sea que, en tanto la comunicación es un instinto básico que desarrollamos casi al nacer, el arte de la moderación y la escucha requiere prácticamente una vida de aprendizaje. Este es el legado del hombre que hizo de la concisión su bandera, eliminando lo superfluo para llegar a los intestinos, a los huesos de la realidad. Aprender lo silente, aprender a callar cuando haya que callar, y a hablar cuando haya que hablar, en un mundo ruidoso donde parece obligatorio opinar de todo y sobre todo, como si fuese una necesidad es, así lo creo, un acto de rebeldía y sabiduría que debemos ejercer en este 2026. 

CHIAPAS, LIDERAZGO NACIONAL. ¡Chiapas no te voy a fallar! lo dijo enfático Eduardo Ramírez Aguilar el 8 de diciembre de 2024. Sentenció: “La paz volverá a reinar en Chiapas”… “Cuento con la capacidad, la valentía y también con la experiencia para poder cumplir ese reto…soy un hombre con conciencia social, con compromiso, forjado en la adversidad… hoy llego con sensatez y humildad, con el único deseo de hacer bien las cosas”.   

Está cumpliendo con creces. En el Registro Nacional de Información Penitenciaria (RNIP) de la SSP, el gobernador del estado posicionó a Chiapas en el primer lugar nacional en cumplimiento y actualización, con una calificación de  99.67% de acuerdo con la evaluación del mes de abril del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esta herramienta es clave para el registro confiable de personas privadas de su libertad y para combatir la delincuencia.  

Más allá de incidentes aislados, lamentables sí, inherentes a una sociedad en movimiento, y en un escenario de violencia en muchas regiones del país, no es cosa menor lo logrado por el gobierno de Chiapas en apenas un año cinco meses, en materia de combate a la delincuencia en todas sus formas. Y aún cuando la tarea no termina, los resultados al día de hoy son tangibles y medibles. Hay gobernador, ergo gobernanza. Sin ditirambos: bien  Eduardo Ramírez 

Aguilar.  

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