
Francisco Félix Durán
El 27 de junio de 1973, tras un pacto entre el presidente nacional, Juan María Bordaberry y las fuerzas armadas inició la dictadura uruguaya que se extendió hasta 1985, disolviendo el Poder Legislativo, proscribiendo los partidos políticos, limitando la libertad de expresión y prohibiendo todo lo referente a movimientos de izquierda.
Un fenómeno generado por esta dictadura fue el gran número de personas exiliadas, aproximadamente 380 mil que representaban el 14% de la población. Entre ellos destaca Mario Benedetti, quien fue acusado de ser una figura subversiva por criticar la represión, ser militante izquierdista y su gran influencia cultural.
Al respecto, el exilio marcó gran parte de la obra del poeta uruguayo y la podemos apreciar en su poesía, pero también en una de mis novelas favoritas: Primavera con una esquina rota, es un testimonio de la penosa dictadura que separó familias de distintos modos: desapariciones, presos políticos y exiliados.
Este libro es narrado por varias voces: Santiago, un preso político; su padre Rafael, quien ve por la familia del hijo; Graciela su esposa y Rolando su mejor amigo, quienes en libertad inician una culposa relación amorosa y su hija Beatriz, mi personaje favorito por la percepción de las situaciones empezando por hablar de la polución y tratando de entender cómo su padre está preso en una cárcel llamada Libertad:
“Libertad quiere decir muchas cosas. Por ejemplo, si una no está presa, se dice que está en libertad. Pero mi papá está preso y sin embargo está en libertad, porque así se llama la cárcel donde está hace ya muchos años.”
Cada personaje ofrece un testimonio de las consecuencias del golpe de estado, pero el más importante es cómo un movimiento de este tipo puede destrozar familias, porque las dictaduras son como una puerta: “Cuando está cerrada, y siempre lo está, es la clausura, la prohibición, el silencio, la rabia”, leemos en la obra.
Por otra parte, el autor también da voz a los exiliados, quienes experimentan una rara culpa por estar vivos cuando sus paisanos enfrentan las devastadoras consecuencias de la dictadura, porque “El exilio es una grieta que diariamente se ahonda” y el mayor temor es morir en esta situación y no regresar a donde pertenecen.
Primavera con una esquina rota, es una novela que nos habla de resistir, de no rendirnos, de entender que los dolores no son para siempre y por lo tanto no podrán derrotarnos, porque no hay régimen que duré más que nosotros y menos los que usan la polarización como bandera.
Finalmente, si leyeron o leen esta obra recordemos que como escribió Benedetti: “La primavera es como un espejo pero el mío tiene una esquina rota”, siempre podremos unir los fragmentos”.


