
Rodulfo Reyes
En memoria del periodista tapachulteco
Juan de Dios García Davish
Ahora que ha quedado claro que tenían razón los columnistas de la capital del país al advertir que la justicia de Estados Unidos tenía en la mira a narcopolíticos de Morena, conviene recordar que esas mismas fuentes han incluido en ese paquete al senador Adán Augusto López Hernández. De acuerdo con versiones que hoy se confirma eran ciertas, el exsecretario de Gobernación enfrenta una investigación criminal en el vecino país.
Cuando empezaron a señalar a Adán López como objetivo prioritario de Estados Unidos, tras revelarse que su colaborador, amigo y socio Hernán Bermúdez Requena era cabecilla —según el actual gobierno— del cártel de La Barredora, el adancismo se dedicó a descalificar a los “mensajeros”.
Este reportero fue testigo de cómo un adancista se atrevió a atacar al columnista Raymundo Riva Palacio, uno de los periodistas mejor informados de México, con el fin de restar credibilidad a sus textos, en los que aseguraba que López Hernández enfrenta un expediente del otro lado de la frontera.
Otro integrante de la administración anterior navega en redes sociales las 24 horas para demeritar los artículos que señalan a su jefe. Se desconoce si el adancismo tiene comisionados a este par de sujetos para refutar a los críticos de Adán Augusto, pero esa ha sido la constante.
Incluso uno de los aludidos se ha atrevido a “golpear” en X a Ricardo Salinas Pliego, aunque el popular Tío Richie ni siquiera se ha dignado a contestarle.
Así ha actuado el grupo del exsecretario de Gobernación. El 13 de noviembre, cuando el gobernador Javier May Rodríguez señaló a Bermúdez Requenacomo jefe de La Barredora y pidió que sus antecesores —Adán Augusto y Carlos Merino Campos— aclararan si tenían nexos con la delincuencia, uno de los allegados de Adán se dedicó a recorrer cafés y mesas políticas difundiendo la versión de que la presidenta Claudia Sheinbaum había “reprendido duramente” al mandatario tabasqueño por haber metido a su jefe en el tema.
El mismo personaje, que en el gobierno anterior era prepotente en extremo y ahora muestra una falsa humildad, llegó a afirmar que tenía información de que no existían datos confirmados sobre el involucramiento de Hernán Bermúdez con la delincuencia, y que todo se trataba de un asunto político para golpear a López Hernández.
Cuando se hizo público que existía una investigación contra el Comandante H, los amigos de López Hernández repetían a coro que “no le harían nada”. Mucho menos —decían— se atreverían a encausar a Adán.
“Primero tiene que caer el gobernador de Sinaloa, y eso es prácticamente imposible”, afirmaban con total seguridad.
Uno de ellos incluso acusó a quien esto escribe de abordar el caso de manera personal.
Ahora, cuando Rubén Rocha Moya tiene prácticamente un pie en una cárcel norteamericana —en un caso adelantado por periodistas como Raymundo Riva Palacio—, cabe preguntar: ¿seguirán pensando que el senador Adán López es intocable?


