
Sr. López
Hace mucho se lo conté. La abuela Elena, la de Autlán, la de rancho, le paró el alto a una sobrina nieta (guapa de frenar un ferrocarril), que se quejaba de la según ella, muy injusta mala fama que tenía en el pueblo: -¡No, niña!, la fama se hace… y grábatelo, en eso de la decencia importa igual ser que parecer -sabia.
Hay que reconocer. La verdad se impone. No se vale regatear. Morena ha roto todos los récords en la historia de México. Ni hablar. Y más aún, desde que éramos virreinato. Mire usted:
En 300 años de Nueva España, nunca hubo un personaje público, desde abajo hasta el Virrey, acusado de ser cómplice de delincuentes ni de asociarse con ellos para conseguir cargos. En nuestro atropellado siglo XIX, tampoco. Y en el XX, con el PRI (en todas sus presentaciones), nunca, nunca hubo políticos coludidos con delincuentes para obtener cargos públicos y dejarlos hacer sus trapacerías a cambio de sobornos.
Y mire que en 500 años, hemos tenido de todo, ladrones, soberbios, lujuriosos, matones, irresponsables y traidores a la patria como Juárez (tratado de McLane-Ocampo, no se olvida), y la pandilla de masones yorkinos que junto con el presidente Manuel de la Peña y Peña, vendieron más de la mitad del país al tío Sam; y hemos sufrido también a los que se creían simpáticos (de los peores).
Pero nunca, nunca, nunca, ni liberales ni conservadores decimonónicos; ni priistas de esos de aquellos tiempos imperiales, que serían lo que usted quiera, pero no socios de criminales en su beneficio y el de su partido; ninguno se enredó con criminales ni para ganar elecciones ni para forrarse. Y por si está usted pensando en el que fue gobernador de Baja California y luego presidente de la república, Abelardo L. Rodríguez, del que se rumoraba que era socio de gánsteres en su Casino Agua Caliente, no es cierto, era legalito el negocio, él que culpa tenía que los bobos yanquis hubieran prohibido el trago (igual fue un gran bandido, eso sí).
La epidemia de altos funcionarios enredados con delincuentes, empezó hasta el siglo XXI, pero con dos diferencias; la primera: no se asociaron con fines políticos ni les dieron cargos públicos a los criminales; y la segunda: se fueron a la cárcel.
Por poner un ejemplo; el tan desprestigiado Enrique Peña Nieto, le abrió causas penales y enchiqueró a seis gobernadores en su periodo (uno salió inocente y recuperó su libertad Guillermo Padrés, gobernador de Sonora), perono fue el caso de los otros cinco (César Duarte, Roberto Borge, Javier Duarte, Andrés Granier y Jesús Reyna). Por cierto: nadie se rasgaba las vestiduras si los EU pedía la extradición de algún gargantón de esos tiempos, Mario Villanueva se fue extraditado y nadie pensó que se estaba violando el himen patrio, la soberanía. Y no cuente a García Luna, a ese lo detuvieron allá en los EU y chueco o derecho, lo tienen en la cárcel desde el 2020 (para alegría infinita de los cuatroteros… bueno, ahora les toca a ellos bailar).
Doña Sheinbaum, al borde del soponcio, ayer le aclaró paradas al gobierno de los EU (ternurita), y leyó en su reglamentaria madrugadora: “(…) si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones, por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, es político”. ¡Áchis!, así que es evidente que el objetivo es político.
¿En serio, doñita?… no vaya siendo que le publiquen pruebas, grabaciones de audio, video, fotos, declaraciones, movimientos bancarios, datos del huachicol fiscal… de los decentísimos acusados de ahora, sin olvidar que el único que estaba por encima del gobernador Rocha Moya, era el entonces Pejecutivo, no lo vayan a tiznar… y a doña Sheinbaum, por andar de porrista y de queda-bien. Sosiéguese señora.
Además, ella empezó. Como si fueran bolsas de basura, echó a los EU a 92 mexicanos que le pidieron los fiscales yanquis. Violando incluso, los términos del tratado de extradición que dice en su artículo seis: “No se concederá la extradición cuando el reclamado haya sido sometido a proceso o haya sido juzgado y condenado o absuelto por la Parte requerida por el mismo delito en que se apoye la solicitud de extradición”; y la doñita, tan fresca, sacó presos ya juzgados y condenados, para mandárselos envueltos para regalo a los EU: el 27 de febrero de 2025, entregó 29; 12 de agosto de 2025, otros 26; y 37 más el 20 de enero de 2026, que fue cuando el Kalimán Harfuch, aclaró que ella no tenía nada que ver: “fue una decisión colegiada del Consejo en la que no intervino la presidenta Claudia Sheinbaum”… de veras piensan que somos sus babosos.
La señora del segundo piso, no quiere asumir su responsabilidad. Punto. El tratado de extradición dice clarito en su artículo 9. 1: “Ninguna de las dos Partes Contratantes(México y los EU) estará obligada a entregar a sus nacionales pero el Poder Ejecutivo de la Parte requerida tendrá la facultad, si no se lo impiden sus leyes, de entregarlos si, a su entera discreción, lo estima procedente”.
A su entera discreción señito, éntrele y diga: -¡NO! -y listo, ¿o no le han dicho eso su flamante nuevo Canciller?… es solo si le da la gana… ojalá le digan y que ya no pida pruebas… se las vayan a dar y se le cae el teatro macuspano (y el partido y algunos petacones de su gobierno… su gobierno).
Ayer, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes del Congreso de los EU, publicó:
“Los días de impunidad para los narcoterroristas han terminado. / “Desde Nicolás Maduro hasta Rubén Rocha Moya, si estás implicado en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, te haremos rendir cuentas”. / Esto es solo el comienzo”.
Así, este gobierno cuatrotero, por primera vez en nuestra atropellada historia de 500 años, justo o injusto, carga el baldón de ser llamado “narco gobierno” y el amado mentor, faro, guía y luz (el mejor presidente de nuestra historia), el de “narco presidente”. Digamos que es injusto, total, pero da qué pensar… nunca antes a ningún gobierno a ningún presidente. No existe tanta mala pata.


