1. Home
  2. Cultura
  3. Ramón del Valle-Inclán

Ramón del Valle-Inclán

Ramón del Valle-Inclán
0

Carlos Román Garcia

Bebo café y leo a don Ramón del Valle-Inclán. El escritor gallego quedó manco. En un viaje a Mexico fue a los toros con el Presidente Obregón, le dijo, don Álvaro, présteme su mano para aplaudir. Era un genio, cuando lo iban a trasladar al aeropuerto le preguntaron qué recuerdo quería llevarse de México: un costal de marihuana, respondió. “El latín de los rezos se difundía en barrocas nubes de incienso por la calle verdulera: Los acólitos levantaban los incensarios, y las graves voces de los oboes solfeaban la oquedad protocolaria del duelo nacional. Hacían Viernes Santo a lo largo de las aceras, niños hospicianos con flacas velillas, y con fachenda de hachones, los porteros de Cámaras, ¡Tribunales y Academias. El Rey Consorte, exiguo y tripudo como una peonza, presidía el duelo: —Pasos de bailarín y arreos de capitán general.—Batían marcha los tambores. Un mirlo, viejo solista, silba el trágala en la tienda del zapatero, héroe de barricadas, que se ha puesto, con desafío, el morrión de miliciano.” Ramón del Valle-Inclán, El ruedo ibérico.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *