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Cerró Mueblería León Mendoza

Cerró Mueblería León Mendoza
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Don Carlos León y Doña Clara Luz Chanona, Hielera en madera del No.12, mesa con sillas entintadas y barnizadas. Foto cortesía del catálogo MLM.

Para quienes laboraron en esta empresa.

Para quienes laboraron en esta empresa.

Quizá a muchas personas este nombre nada les diga, pero en el mundo cervecero, ya seaSuperior o Corona, fue el proveedor oficial en el país de mesas y sillas en madera por casi 60 años. Sí, durante más de medio siglo esta fábrica situada en Plan de Ayala en TuxtlaGutiérrez surtió mobiliario a estas corporaciones llamadas actualmente Grupo Modelo y Heineken México.

Corría 1964 y don Carlos León Mendoza, el fundador, se dedicaba a fabricar muebles finosen cedro o caoba, pero era muy amigo de don Toño Pariente Algarín, quien un día le dijo que dejara eso e hiciera de pino las mesas y sillas para las cantinas. Así nacieron aquellas hieleras de madera con fondo de lámina galvanizada que eran una maravilla para enfriar cervezas y refrescos porque no existían los enfriadores. También así aparecieron las sillas plegables o fijas, los bancos y las mesas que actualmente usamos cuando frecuentamos los centros espirituosos. 

Encontré una carta firmada por don Isidro Camacho y Soto, gerente de Corona de Chiapas, con fecha 21 de agosto de 1967, en la cual menciona las hieleras en madera y las mesas y sillas que han sido de su “completo agrado”, motivo por el cual no tiene inconveniente en recomendar ampliamente al licenciado Carlos León Mendoza, propietario de la fábrica.

En 1973 fallece don Carlos y toma el relevo doña Clara Luz Chanona Aguilera, una mujer muy trabajadora y organizada que llevó la empresa al éxito. Recuerdo que un día ella me platicó que dos personas le ayudaron muchísimo cuando agarró las riendas de la empresa: don Antonio Pariente Algarín y don Juan Pérez, famoso por firmar cheques en servilletas que el banco pagaba; también era dueño de la Datsun y aserraderos y siempre andaba de huarache, sobrero y un morral lleno de paga en un Galaxy negro con vidrios polarizados.

Me platicó doña Clara en alguna ocasión una anécdota que vale la pena remembrar. Cuando don Carlos murió, su esposo, quedaron deudas de madera con don Juan Pérez porque tenía aserraderos adelante de Cintalapa. Ella fue a verlo para acordar de qué manera se le podíapagar. Entonces, cuando pudo hablar con don Juan, este hombre, con H mayúscula, le dijo: Mira, Clara, el que me debía ya se murió, así que tú no me debes nada…

Llegué a trabajar a Mueblería León Mendoza a principios de 1978. Entonces recorría el sureste de México manejando un Datsun con tan sólo 18 años. Una semana iba a la ciudad de Oaxaca y de regreso pasaba a Salina Cruz y Juchitán, donde tenía clientes. A la siguiente semana iba a Coatzacoalcos, el puerto de Veracruz y la zona de Papaloapan. Luego viajaba a Villahermosa, Cárdenas y Huimanguillo. Subía hacia la península de Yucatán pasando por Ciudad del Carmen y Mérida y bajaba a Chetumal. Recuerdo que para cruzar deCiudad del Carmen a Mérida había que subirse a tres pangas con el auto. Cuidado si por alguna razón fallabas la última de las cinco de la tarde porque entonces quedabas varado a la mitad de la nada. Por la noche nubes de zancudos te obligaban a dormir dentro del carrocon los vidrios cerrados y aquel calor insoportable. Pasabas una noche inolvidable.

En una ocasión se me ocurrió intentar vender hieleras a la Cervecería Montejo. Ellos tenían fama de no comprar nada a las empresas no locales, así que me armé de valor, subí una al Datsun y me fui a la blanca Mérida. El bodeguero de entrada no quiso recibirla y me dijo que debía hablar con el dueño, un señor de apellido Ponce. Cuando entré a las oficinas quedé impresionado al ver aquellas máquinas de escribir Remington de la segunda guerra mundial; además todo el personal eran damas y caballeros que pintaban canas y entonces me dije: “El dueño debe tener unos 100 años.” Cuando al fin pude ver al señor Ponce, era un joven de unos 34 años y me sentí más cómodo, pero nunca me imaginé con qué me iba a recibir: “¿Sabe usted cómo se mata un cocodrilo?”

Mi respuesta inmediata fue “Sí.” Desciendo de una familia de cazadores y le expliqué con cuál rifle se disparaba, en qué lugar del cuerpo se le apuntaba, y el tiro fue tan certero que me compró un vagón de tren lleno de hieleras. Al poco tiempo el Grupo Modelo compró la Cervecería Montejo y el señor Ponce adquirió la Coca Cola de Mérida, pero eso es otra historia. Lo más reconfortante de ese trabajo era que a la ciudad que llegara el gerente(Superior o Corona) me invitaba o lo invitaba a comer a la cantina de moda. Al ver el propietario que llegaba él nos daban un trato especial y cuando pedíamos la cuenta el dueñose paraba el cuello considerando un honor que hubiéramos llegado y todo corría por cortesía de la casa.

Así pasaron tres años maravillosos, conociendo restaurantes y cantinas del sur de México.A mi salida a finales de 1980 mi lugar lo ocupó el señor José Luis León Chanona, quien era un excelente gerente de ventas, y logró entrar en 1984 a la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma y surtir los muebles a toda la república. Posteriormente este Grupo Visa fundó sus fábricas de muebles en plástico y dejaron de comprar en 1994. La empresa siguió vendiendo en el sureste de México. Para 2010 el señor José Luis logró entrar al Grupo Modelo y la empresa volvió a las ligas mayores. Desgraciadamente este grupo cambió su política de venta y no volvió a dar mobiliario, ni enfriadores, ni otros apoyos que otorgabaa quien montaba un centro espirituoso. Actualmente se dedica exclusivamente a exportar la cerveza Corona a nivel mundial. 

También me gustaría traer a la memoria a la contadora Clara Isabel León Chanona, quien manejó las finanzas de la empresa por muchos años. Gracias a su labor administrativa y su política de austeridad la empresa logró atravesar periodos difíciles y sostenerse durante losaños. Se dice fácil, pero quienes han trabajado en empresas saben el reto que implicasostener un producto en el mercado por más de 50 años, es una labor titánica, y ella la llevó a cabo perfectamente.

Existieron otras personas como don Jesús Pérez Jiménez, quien empezó como chofer de don Carlos y luego fue la mano derecha de doña Clara y llegó a ser el gerente de la empresa. A su salida quedó el señor Conrado López Vázquez, que trabajó con Mueblería León hasta que se jubiló. También es importante mencionar a Josefa García Morales, quienfue la secretaria estrella de la empresa. No podemos olvidar al contador Luis Alberto LópezGonzález y el famoso “Perico”, Jesús de los Santos, quien resolvía los problemas técnicosde mantenimiento y era creador de máquinas para madera, una persona brillante que se nosadelantó durante la pandemia.

Para terminar quisiera hacer una mención especial a la familia Pariente, que nos apoyó por medio de Exclusivas en Tuxtla hasta el último día de nuestra existencia. Muchas gracias.También a la empresa Comercializadora de Productos Cerveceros de la ciudad de Veracruzpor medio del licenciado Camilo Cruz Hernández. Estas empresas siempre fueron leales a nuestros productos. ¡Por eso estamos agradecidos y sólo nos resta decirles que fue un honor haber trabajado tantos años para ustedes!

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