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Morir engañado / A Estribor

Morir engañado / A Estribor
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Juan Carlos Cal y Mayor

En el adagio popular hay muy antiguos dichos y refranes que reflejan la sabiduría popular. Las abuelas decían, por ejemplo, “engañado vas a morir, hijito” y se referían al hecho de la ingenuidad con que alguien se generaba falsas expectativas sobre cosas que seguramente no habrían de suceder. El origen se remonta a los tiempos de Cristóbal Colón. Se dice que vivió engañado porque murió pensando que había llegado a Las Indias -por eso a los nativos los llamaron erróneamente “indios”- y no a un nuevo continente que llevaría el nombre, no de Colón, sino del cartógrafo Américo Vespucio.

Cuando Napoleón Bonaparte fue exiliado en un barco a la lejana y remota isla de Santa Elena, lo hizo pensando que le llevarían a Washington. Nombró a su hijo heredero del trono, pero nada de eso sucedió. El engaño lo llevó a una trampa de la que nunca pudo salir. Es el caso del presidente López Obrador, que una y otra vez, ha hecho afirmaciones y promesas que quedaron superadas por la realidad. Sus colaboradores lo han hecho quedar mal ante sus detractores.

EL AIFA

Convencido por el ingeniero Rioboo, esposo de la ministra Yasmín Esquivel, decidió cancelar el NAIM en Texcoco, porque su “amigo” -que había quedado fuera en el concurso por dicha obra- le dijo que todo era un vil negocio infestado de corrupción. No contaron las argumentaciones técnicas y la decisión se convirtió en el primer capricho del presidente. No solo se perdió lo invertido en el NAIM, sino que el nuevo aeropuerto requirió costos adicionales. No salió tan barato como se suponía, solo tiene una pista y en síntesis no ha servido para mayor cosa. El AIFA es un aeropuerto de lujo para los que viven cerca de ahí, pero nada más.

DOS BOCAS

Obstinado con la soberanía energética para no tener que importar la gasolina de Estados Unidos, decidió construir una refinería en su natal Tabasco, solo que en el lugar menos indicado pues se inunda frecuentemente. La licitación a precios austeros de la 4t, se calculó en 8 mil millones de dólares. Siendo la secretaria Rocío Nalhe, una presunta conocedora del tema, tuvo que declarar desierta la convocatoria porque las empresas extranjeras especializadas dijeron que, con ese presupuesto, no alcanzaba ni terminarían en el tiempo que quería el presidente. Por ello recurrieron a las adjudicaciones directas. Ahora resulta que el costo se ha duplicado en 16 mil millones “de dólares” y es la hora en que no se produce un solo litro de gasolina. Aun así, la inauguraron el año pasado.

EL TREN MAYA

Lo mismo está sucediendo con el tren maya. De 230 mil millones a 360 mil millones. No solo ha disparado su costo, sino que no podrá ser inaugurado en la fecha que ofreció el presidente. La empresa Grupo México, se ha retirado de la obra aduciendo que no será posible terminarla ni en julio del 2024. El presidente dice ahora que “llueve, truene o relampaguee” se habrá de inaugurar en diciembre de este año. Se antoja imposible a menos que lo inauguren a medias como sucedió con el AIFA, Dos Bocas y ahora el Tren Maya.

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Tampoco crecimos al 4% como se prometió, aunque la pandemia provocó estragos en la economía mundial incluyendo a México. En el tema de seguridad tampoco hay buenos resultados. Se ha superado con creces el número de homicidios con todo y que se creó la Guardia Nacional y se han entregado multimillonarias becas para persuadir a los jóvenes a no sumarse a la delincuencia organizada. Le pasó con la vacuna “patria” que ya no servirá ahora que la pandemia prácticamente se ha vuelto endémica. Ni que decir con las reformas al INE o el plan B. Nada le ha salido bien. Sino veamos el frustrado intento de aprobar un sinnúmero de reformas que fueron rechazadas por la Suprema Corte al no respetar el procedimiento legislativo.

¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

Pero resulta que la culpa no es de la 4t, es de los conservadores. Es de los enemigos de la transformación, de los traidores a la patria. Un mundo los vigila, todo es un complot, conspiraciones de la derecha. No hay manera de aceptar un solo error y corregir el rumbo, por el contrario, el presidente se propone metas que su equipo de trabajo no ha logrado concretar o en todo caso le mienten. Se dice que el presidente no escucha opiniones. Que nadie lo contradice, por ello es que algunos funcionarios han saltado del barco. No quieren ser corresponsables. La corte de turiferarios que lo asesora ha preferido la adulación. “Lo que usted diga señor presidente”. Si afirma que los cocodrilos vuelan, le contestan que sí, pero bajito.

TOMA UN SIERVO Y LLÁMALO CABALLO

Decía un antiguo proverbio chino, «Toma un ciervo y llámalo caballo”. Esta frase parte de la leyenda del jefe eunuco Zhao Gao, quien, en el año 207 A.C. obsequió al emperador un ciervo, pero se lo presentó como caballo. Mientras que una parte de los oficiales se limitaron a elogiar la belleza del supuesto caballo, otro grupo se atrevió a corregir a su jefe y puntualizar que se trataba de un ciervo. Zhao Gao utilizó esta estratagema para confirmar la lealtad de sus generales, así que aquellos que osaron contradecirle fueron ejecutados en presencia del emperador. Resultará que, por ignorantes y aduladores, los verdaderos culpables de que las cosas no le hayan salido bien al presidente, no fueron sus adversarios sino sus propios colaboradores. Le esperan muchos corajes.

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