
Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Anna Karen,
A Pati se le ocurre ¡cada idea!, ahora me pregunta si sé quién inventó la máquina de coser.
—Por supuesto, fue Singer
—Pues te equivocas, sin el invento de LA RUEDA nada existiría. Te propongo hablar de la rueda antes de la máquina de coser. En Mesopotamia inventaron un disco de madera a la que le colocaban un eje para hacerla rodar. Así,, a través de los Siglos evolucionó hasta llegar a la rueda inteligente capaces de medir presión, temperatura, desgaste y adherencia, mediante sus sensores.
—Eso lo sé Pati. En el año 2000 a. C se inventó la rueda de radios que permitió aligerar el peso de los carros, aumentando drásticamente la velocidad y dando paso a los carros de guerra y transporte a larga distancia. Es cierto, sin la rueda muchos inventos no serían posibles. Pati me sonríe; como premio me obsequia una paleta de dulce.
—Acertaste, —me sonríe y me mira traviesa, aclarándome: —Recuerda que más tarde, John Boydinventó el NEUMÁTICO, es decir la LLANTA inflable con aire. Y por ahí, de 1888 Dunlop aportó la amortiguación y tracción necesarias para la naciente industria automotriz, la aviación y el ciclismo moderno. El tema es su precio, cada llanta inteligente Run-Flat cuesta entre 25 mil y 75 mil pesos cada una, lo cual incluye su montaje con máquinas especiales.
—¿Quién iba a imaginar que llegaríamos a estas llantas inteligentes de ciber tecnología?, Pati. Sus censores evalúan el tipo de asfalto, la carga y transmiten datos telemétricos en tiempo real a la computadora central del vehículo para optimizar la seguridad. Goodyear, Pirelli y Michelin son unos genios.
—Se dice fácil, pero el desarrollo tiene como componente el tiempo, ingenio y la adaptación del concepto de la rueda a infinidad de inventos como la primitiva MÁQUINA DE COSER del sastre BarthélemyThimonnier al poder realizar puntadas de cadeneta en sus confecciones, en 1813. Sin embargo, fue Elías
Howe quien, en 1846, patenta la primera máquina de coser de uso práctico. Y cinco años más tarde, Isaac Singer, patenta la primera máquina de uso doméstico vendiéndola a plazos. Creo que esa máquina la han conocido las generaciones del Siglo XXI y XXI porque algunas familias la siguen usando o la conservan como reliquia sagrada.
—Tienes razón Pati, hasta jugamos con ella simulando un automóvil.
Pati sonríe evocando en silencio sus propias vivencias. —Ahora convivimos con la máquina de coser computarizada para uso doméstico inventada por la compañía Brother en 1979. El modelo pionero fue el ZZ3-B820 “Opus 8, también conocido como Computer-Sew 1000, y me temo que ya no aplica como un carro para los juegos infantiles.
—Esas máquinas de coser computarizadas son formidables, Pati. Su microordenador incorporado, permite programar patrones de costura más complejos y regular la velocidad. Pero su precio va de 8 mil pesos hasta 45 mil pesos desplazando a miles de costureras en la industria de la confección.
—Pues unida a la máquina de coser, LA PLANCHA también evolucionó a través de los siglos. Fíjate, en el Siglo IV a.C., los griegos y romanos utilizaban barras de hierro o rodillos cilíndricos que se calentaban al fuego para marcar pliegues en la ropa. Después, un siglo mas tarde, llegaron las planchas de carbón. Estas contaban con un recipiente de hierro hueco que se rellenaba con brasas encendidas. Pasaron muchos siglos antes que Henry W. Seely patentara la plancha eléctrica que funcionaba con base en resistencias.
¡Mira!, Pati, siempre creí que había sido Joseph W. Myers el creador de la plancha eléctrica con termostato para controlar la temperatura, allá por 1924.
—Pues después de Seely, llegaron otras innovaciones como la plancha de vapor lanzada al mercado en 1926 por la compañía Eldec Company. Hoy contamos con las planchas inteligentes que todo lo automatizan, son más portables y las hay hasta inalámbricas. A mí, me facilitan el trabajo en casa con sus suelas de titanio, o zafiro con nanotecnología que las hace antiadherentes. Mi favorito es el VAPORIZADOR VERTICAL así, cuelgo la ropa en el gancho y el vaporizador la desarruga sin necesidad de una tabla de planchar. La prefiero, por su alta presión, ahorran energía y se apagan automáticamente.
—Yo tengo una plancha de sensores inteligentes, Pati. Detectan el tipo de tela y ajustan la temperatura automáticamente, protegiendo prendas delicadas como la seda o el lino. A la señora que me plancha, le fascina esa plancha porque su sistema antigoteo y anti-cal, previenen las manchas de agua y el desgaste prematuro por sarro. Y claro, si no tengo quien me planche, pues me pongo un suéter.
—Hablando de VAPORERAS, ¿recuerdas el baño María? Lo usaba para las verduras y otras preparaciones, pues ahora, me conseguí una moderna vaporera eléctrica de precisión automatizada. Con esta vaporera ahorro tiempo con su vapor envolvente; retienen los nutrientes y ahorrar energía. La cohesión es perfecta para cocinar flanes, verduras, carne, pescado, salsas y mil cosas más. ¡Es una maravilla!
—Las conozco, Pati. Las ollas de vapor han sustituido la improvisación en el hogar con sistemas cerrados que aprovechan al máximo el vapor. Además, las freidoras inteligentes me evitan el uso del microondas, otro aparato de la modernidad. Ya sólo lo utilizo para las “palomitas” de maíz.
—Hay tantos inventos que nos han cambiado la vida que supuestamente, ahorran tiempo, pero cada vez tenemos menos tiempo para hacer nuestras cosas.
—¿Qué me dices de las estufas?, Paty. Pasamos de la leña a las estufas de gas y eléctricas.
—¡Uy!, imagínate pasas de lo crudo a lo cocido cocinando a la manera de la prehistoria con fogatas y piedras antes de pasar a los hornillos de leña y carbón. Ya en la Edad Media, utilizaban hornos de barro o piedra el equivalente al anafre con su comal, aquí en América. Al Siglo XIX le debemos la invención de la estufa de gas con sus modernas placas eléctricas y de inducción actuales.
—Pati, fue Benjamin Franklin quien creó la “Estufa de Pensilvania”. En 1742 ideó un sistema cerrado de hierro que mejoraba la distribución del calor, reducía el humo y ahorraba leña. Para el Siglo XIX ya eran populares las estufas de carbón y hierro fundido. Servían tanto para calentar la casa como para cocinar, pero requerían cargar combustible sólido constantemente. Entonces, llegó el británico James Sharp; patentó la primera estufa de gas en mil ochocientos y tantos. Con la revolución eléctrica llegaron las primeras patentes de placas calentadas por resistencia eléctrica; eso que se conoce como efecto Joule. En los años 30 se inventó la primera estufa eléctrica moderna. Al día de hoy, convivimos con las estufas de gas con con encendido electrónico y hornos integrados.
—¡Fíjate! Ahora con la inducción magnética se calienta directamente el recipiente de metal mediante imanes. Sin duda, las estufas modernas priorizan la eficiencia energética, la seguridad y la tecnología inteligente. Me quedé pensando en los sistemas de calefacción antiguos del siglo XV al XVII, de piedra y arcilla. Ni siquiera me imagino, con una estufa de hierro fundido como las de 1642 o la estufa de calefacción inventada por Benjamín Franklin en 1742. Franklin dio un paso gigantesco haciendo evolucionar las fogatas primitivas al aire libre a electrodomésticos inteligentes, lo que transformó drásticamente la gastronomía y la vida doméstica a lo largo de los siglos.
—Sí Pati, cuántos siglos pasaron para llegar a 9130 con la primera estufa eléctrica. Era portátil, fácil de usar y no producía gases tóxicos. En la actualidad, destacan las estufas de inducción (calientan mediante electromagnetismo), sistemas de convección, vitrocerámicas y modelos inteligentes programables, priorizando la eficiencia y la seguridad. Hasta en un hogar de clase media puedes observar esas chimeneas de gran diseño estético.
—Son miles de inventos que han evolucionado desde la Era de Piedra hasta nuestros días gracias a la inventiva de mujeres y hombres. Continuemos mañana con esta charla de las invenciones en todos los campos de la vida cotidiana, porque como tú dices, la memoria histórica es una cuestión de amor.


