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La relación de Ocozocoautla

La relación de Ocozocoautla
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Ocozocoautla, 1945. Colección Jorge Olvera. Archivo Histórico de Chiapas-UNICACH.

Roberto Chanona

Se trata de un documento publicado en la Sección de Antropología de la Universidad Nacional de México por el antropólogo Carlos Navarrete. Siempre me interesó porquemis abuelos y padres eran originarios de Coita. Una nota al calce nos dice que este documento formaba parte de la “magnífica colección” acerca de Chiapas que Erasto Urbina poseía en San Cristóbal de Las Casas y que él pudo constatar, y que el texto que nos presenta es una versión paleográfica realizada por Frans Blom de una copia resguardada en la Biblioteca “Fray Bartolomé de Las Casas”de Na Bolom. Existe otra, comenta, sin anotaciones paleográficas y con pequeñas variantes de ortografía en el Archivo Histórico del Estado.

Este pueblo de Ocuzacoata fue en tiempo de su infidelidad gobernado por un señor que se nombraba Osespoc (al) cual le tributaban manta tejida é animales, mais é frutas é hylo de maguey, é tenia a su cuidado otros pueblesuelos que también le tributaban []. El obispo García de Bargas y Rivera escribió en 1774 que las indias de ese pueblo “son muy trabajadoras en sus texidos que fabrican de gueypiles, mantas y otras fabrican curiosas de algodón.”

El documento también nos dice que las tierras de Ocozocoautla compartían términos con los pueblos de Jiquipilas, Usumacinta, Chicoasén, Copainalá y Tuxtla, todos de habla zoque con excepción de Jiquipilas que era Mixe. Estos nombres no fueron asignados por gente de ese idioma, nos dice Navarrete, pues son de origen nahua. Quizá fueron cambiados por la necesidad de una lengua franca encuestión del comercio. Para el caso de Tuxtla el historiador Becerra nos dice que se llamaba Coyatoc o Coyatocmó, que en zoque significa “tierra de conejos”.

Los naturales déstos pueblos tenían por dioses á los árboles de provecho y otros muchos animales é sabandijas; adoraban figuras en piedra, palos é barro, a los que sacrificaban gaynas, plumas de aves, é se sacaban sangre de orejas é lengua (y) se las ofrecían []. Al respecto fray Francisco Núñez de la Vega, quien fue la inquisición en Chiapas, señala lo siguiente en sus Constituciones Diocesanas del Obispado de Chiapa, publicadas en Roma en 1702: […] su adoración alude a la ceiba, que es un árbol que tienen en todas las plazas de sus pueblos a vista de la casa del cabildo, y debajo de ella hacen sus elecciones de alcaldes y las ahúman con braseros, y tienen por muy asentado que en sus raíces de aquella ceiba son por donde vienen su linaje y en una manta muy antigua la tienen pintada.

Esta creencia era tan fuerte aún en 1722, nos dice Fernando Castañón Gamboa, al extremo de provocar un motín cuando el cura de Ocozocoautla, fray Sebastián de Grijalva, trató de cortar una ceiba venerada por los indígenas porque amenazaba su casa, por lo cual tuvo que huir del puebloantes de que lo lincharan.

En éste pueblo vestían los naturales ábito de algodon como al presente lo andan, el cual comercian con Chiapa é usan el suyo propio. El ábito era sin mangas igual que una mantilla amarrada sobre el brazo é de comun usaban poca ropa, solo una como mantel al frente y atrás amarrada a la cintura; las mugeres llevaban una especie de camisa sin mangas que nombraban uipil y una tela embuelta al cuerpo y aderesos en la cabeza.

Los naturales déste pueblo trabajaban la madera como al presente é son reputados en los demás pueblos; saben traba(jar) calabazas de variado tamaño que labran de bonitas figuras de flores é animales; laboran cueros é son muy curiosos en su labor.

Recuerdo que mi padre cuando comenzó su taller de carpintería allá por los sesenta yo escuchaba en las pláticas de sobremesa que traía ebanistas de Ocozocoautla porque eran muy buenos. Muchos se quedaron a vivir en Plan de Ayala. Respecto al trabajo de calabazas, nos dice Navarrate, tenemos el testimonio del cronista fray Francisco Ximénez a principios del siglo XVIII. Esta artesanía perdura en Chiapa de Corzo, donde las piezas son laqueadas y adornadas con flores. Actualmente en Tecpatán y Copainalá se talla bellas jícaras.

Respecto a su alimentación está el consumo de calabaza,frijol, pozol, frutos, venados y peces. También existe referencia al nucú: […] comían una fea ormiga é otros insectos y alimañas que saborean con deleite (y) que nombran nucu… gustan tambien de unos lagartos nombrados yguanas que aderezan con masa de mais; tienen buenas colmenas en troncos viejos pero es de tener cuidado con una avispa negra que si te pica la persona muere de orcamiento.

En un documento del 27 de agosto de 1798, emitido por el obispo de Chiapa y Soconusco, Fermín José de Fuero, y que nos da a conocer Alberto Nazar Cal y Mayor en el número 8 de la revista ICACH, el nucú y otros insectos aparecen como los causantes del mal del pinto o tiña en Chiapas. Hoy sabemos que tal enfermedad es transmitida por la bacteria espiroqueta y a veces es confundida con el vitíligo. La diferencia es que la primera tiene cura y la segunda no porque es un trastorno autoinmune en el cual las defensas atacan a sus células de pigmento.

La Relación de Ocozocoautla tiene cuatro hojas. La primera,nos dice Navarrete, está rota al principio y es evidente que falta el final del documento, imposibilitando conocer su razón de origen y la fecha en que fue escrito. El antropólogolo fecha a finales del siglo XVI por la redacción, el tipo de letra y la familiaridad con que se trata algunas costumbres de la gentilidad.

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