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La estupidez / La Feria

La estupidez / La Feria
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Sr. López

Este menda, cuando niño, era muy travieso y bobo para excusarse y librar las consecuencias; lamentablemente, la Administradora General y Jefa de Disciplina del Campo de Adiestramiento en que fue domesticado (otros niños les decían ‘mamá’ y ‘casa’), sin haberse sabido nunca cómo, siempre sabía quién era autor de alguna trastada. Así, la vezque este López pintó de blanco a la gatita Lucero (mascotaconsentida de doña Yolanda), de nada le valió argüir que nole había dicho que eso “no se podía hacer”: encerrado en su cuarto una semana, sin explicaciones. La vida es dura.

Más o menos, todo tenochca debidamente destetado, está al tanto de la situación del país. Por eso llamó mucho la atención de este su texto servidor que la Presidenta de la República, Jefa de Estado, Jefa de Gobierno y Comandante Suprema de las Fuerzas Armadas (ni se le ocurra decir ‘comandanta’), ayer haya informado a la nación que fue sancionada “la persona” (mujer), que asoleó sus piernas en una ventana de la fachada principal de Palacio Nacional.

Supone uno que las graves materias de la responsabilidad de doña Sheinbaum, no le deberían permitir distraerse con minucias, insignificancias, nimiedades. Supone uno. Se equivoca.

Todos lo supimos, todos vimos la foto, algunos expresaron indignación y hasta cólera… por semejante babosada.

No dice este junta palabras que las señoras (cuantimenos los señores), puedan broncearse las piernas ni ninguna otra parte del cuerpo (la cara sí), en las ventanas de Palacio Nacional, edificación de 504 años de antigüedad y Patrimonio de laHumanidad según la UNESCO (lo que no le quita lo feo a esa fachada que denominan “ecléctica” para no decir que es un batidillo de barroco, neoclásico y neocolonial).

Pero tampoco piensa este tecladista que se deban dar razones como ayer intentó la Presidenta, al anunciar que “se determinó aplicar una sanción a la persona involucrada(mujer) y se le exhortó a no repetir la conducta”.

Extremo -la sanción-, que intentó explicar doña Sheinbaum, diciendo: “Hay que tener mucho respeto a Palacio Nacional no está prohibido pero, pero hay que tener respeto (…) no está prohibido salir a tomar el sol en la ventana, pero hay que tener respeto por Palacio Nacional”.

Hay que respetar, pero haber aplicado una sanción -si es cierto-, a la señora que puso las piernas en la ventana, parece lo menos, un poquito exagerado (ni doña Yolanda). Mire usted, sanción según el diccionario, es aplicar una pena que una ley o reglamento establezca para sus infractores; sanción es sinónimo de castigo, multa, correctivo, escarmiento, penitencia y punición (palabra esta última que en buena hora está en desuso, es de punir, castigar; pero seguimos usandosus derivadas: impune, impunidad… de nada).

Si fue sancionada la dueña de las piernas, hicieron mal. No hay sanción para eso. Hay sentido común, hay lo evidente. Y así como no hay un reglamento que sancione hacerse pipí en los pasillos de Palacio Nacional, toda la gente con la cabeza en su lugar sabe que eso no se hace, igual que cualquiera con una quesadilla de sesos en el cráneo, entiende que una ventana de Palacio Nacional no es lugar adecuado para broncearse las piernas. Faltaba más.

Si alguien se pregunta que debió decir la Presidenta, la respuesta es… nada. El ridículo, el patinazo, la metida de pata, el sinsentido, el disparate, son el precio de dar diario conferencia de prensa y de intentar dar respuesta a cualquier pregunta que se les ocurra a los reporteros (que no todos son reporteros y no todo lo que preguntan se les ocurre: es bien sabido que “siembra” preguntas uno que trabaja en Palacio para la doñita y antes trabajó, loco de contento, para el Pejecutivo de entonces).

Si la Presidenta hubiera dicho “de eso no voy a decir nada”, los presentes hubieran entendido… y los que no hubieran entendido, se quedaban con su entripado: “no mordió el anzuelo”, hubiera pensado más de uno.

Pero no, la moda es contestar todo y probar (intentar probar), que la omnisciencia no es un atributo exclusivo del Buen Dios, no, damas y caballeros, los cuatroteros titulares del Poder Ejecutivo, de todo saben, todo explican, de todo hablan y juegan con ventaja: si mienten nadie se los echa en cara y si se equivocan, tampoco. Bueno, este menda sí, pero no pinta.

Y si a coro hubieran insistido los reporteros con lo del pavoroso caso de las piernas en la ventana, también pudo decir la Presidenta: “No me pidan que diga lo obvio… otra pregunta”. ¡Listo!

Sabido como es que lo de la señora es la física, que alguien le platique, así, informalmente, que en este mundo ha habido al menos dos cerebros hasta la fecha insuperables: Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. Y esos dos coinciden en que lo evidente, lo obvio es lo que no necesita explicación. Parece una simpleza y es de lo más importante.

No necesita explicación que el todo es mayor que la parte (un cuarto de kilo de tortillas siempre será menos que el kilo completo)… ¡qué bobada!… otra bobada es el principio de no contradicción: que algo no puede ser y al mismo tiempo,no ser (la puerta está cerrada o abierta, no ambas cosas al mismo tiempo). Y eso de que la física cuántica prueba que un fotón pasa al mismo tiempo por dos rendijas, es una interpretación errónea buena para ‘clip’ en la televisión… otro día.

Esas bobadas evidentes por sí mismas, que no necesitan ser demostradas, son la base de todo conocimiento filosófico, metafísico, científico. Uno supondría que lo sabe la señito Sheinbaum, al fin y al cabo es científica (pero o no lo sabe o le gana la gana de contestar todo).

Por eso es tan guanga la presidencial explicación de “hay que tener mucho respeto a Palacio Nacional”… pues claro, pero en esas habría que definir respeto y empezar a hacer leyes para poder sancionar a los que falten al respeto a edificios oficiales (lo de no hacerse pipí en ellos, no escupir, no tirar el chicle)… anímese Presidenta, nuestro Congreso la aprueba en un día, el cielo es el límite, en esto y en la estupidez.

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