
Héctor Estrada
Con dos presuntos hallazgos de restos humanos en alrededor de un mes y el segundo allanamiento consecutivo al Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula (principal centro conurbado de la frontera sur mexicana) la violencia y la inseguridad simplemente parecen no menguar.
Y es que, el primer gran punto de quiebre llegó finalmente este lunes cuando el Centro de Derechos Humanos Fray Matías anunció el cierre temporal de sus instalaciones en dicha ciudad, luego de 29 años de trabajo ininterrumpido, por falta de condiciones de seguridad para seguir operando… Y no es para menos.
Fue el pasado 20 de marzo cuando el organismo denunció el primer allanamiento a sus oficinas. Según el comunicado, fue a eso de las dos de la madrugada cuando una persona, hasta ahora no identificada, ingresó a las instalaciones, “intervino las cámaras de seguridad y registró todas las oficinas, dejando huellas de su presencia en distintos espacios y llevándose finalmente equipos de cómputo, celulares y documentos”.
La primera intrusión ilegal cometida contra el centro de defensa a derechos humanos en Tapachula se dio luego de una serie de antecedentes que ya habían advertido amenazas sobre el organismo y sus integrantes, notificando la situación al Mecanismo de Protección de Personas Defensoras y a las autoridades competentes. Sin embrago, nada se hizo para establecer medidas de protección inmediatas.
Así, finalmente se registró el segundo allanamiento este 22 de marzo. No importó que las denuncias y los llamados de auxilio se hicieran públicos, ni que otros organismos solicitaran garantizar medidas de seguridad urgentes. En una clara maniobra de “intimidación”, las instalaciones fueron nuevamente allanadas por personas desconocidas, quienes además se llevaron nuevamente expedientes sobre casos de defensa que se encontraban en el inmueble.
Ante ello, al organismo no gubernamental no le ha quedado otra alternativa que cerrar de manera temporal sus puertas y esperar a que las condiciones sean las adecuadas para reactivar sus operaciones en esa ciudad. Pues al final, la inseguridad en Tapachula parece haberle ganado a la batalla a uno de los principales centros de defensa de derechos humanos migratorios en la frontera sur de México.
Y es que, lo ocurrido con el Fray Matías en ese municipio, gobernado por el verde-ecologista Yamil Melgar Bravo, no ha sido un caso aislado durante los últimos días. En alrededor de un mes dos hallazgos de restos humanos han aparecido en diferentes puntos de la ciudad; sumando uno más encontrado a sólo kilómetros de ahí (en el municipio de Suchiate). Dos de los casos, ocurridos dentro de la zona, en menos de una semana.
Por eso lo sucedido con el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova no es asunto menor, pues expone no sólo la incidencia de hechos violentos en esa ciudad, sino también la evidente falta de condiciones para que, incluso, organismos defensores de derechos humanos de relevancia internacional puedan operar, bajo condiciones mínimas de seguridad, para mantener sus puertas abiertas… así las cosas.
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