
Simón Castillejos Bedwell
1.- La izquierda mexicana real, que asumía como su perspectiva futura el Socialismo como base de un futuro con Equidad, Dignidad y Justicia, desde la creación del PRD como una fusión con la herencia del Cardenismo Bonapartista, inicio aceleradamente un proceso de integración y subsunción, hasta su disgregación y abandono político y organizativo propio y autónomo, prácticamente en todas sus expresiones políticas e ideológicas, que terminaron y se completaron con la creación de MORENA, que nunca terminó de cuajar en un real y verdadero partido político, reduciendo su papel y función, a una Franquicia Electoral, como una máquina de diversos grupos de poder para ganar e imponer por la vía electoral, en los gobiernos de todos los niveles de gobierno, que no del poder real, que siguió quedando en los grandes corporativos empresariales del capital extranjero y nacional, tanto en el capital financiero, la industria muy disminuida por la desindustrialización habida desde antes, como del gobierno y las fuerzas armadas, al grado que un gran empresario como Arturo Romo fue con AMLO jefe de la Presidencia, siendo ahora uno de los principales beneficiarios de las redes ferroviarias del Tren Maya, junto con los grupos empresariales del Turismo de Altura.
En esa lógica, de la recomposición del Bonapartismo Mexicano, que se ha convertido en un gran referente para el mal llamado progresismo en nuestra Abya Yala, rebautizada por los conquistadores como América Latina, lo fundamental de todas las estructuras partidarias, se han transformado en simples franquicias electorales, superpuestas sobre las organizaciones sociales, sus demandas, sus dirigencias y sus propias perspectivas de lucha, provocando una dinámica individualista propia del neoliberalismo a nivel ideológico, y desarrollado procesos de desmovilización y deslegitimación de la movilización y la organización autónoma de los pueblos urbanos y rurales, privilegiando las dadivas y migajas para la mitigación y contención social, de sus luchas , descontentos y expectativas de nuevos futuros para la humanidad.
Sin duda alguna, la izquierda en México como en otros países de nuestra Abya Yala, desapareció como opción política global y alternativa en todos los terrenos, desde el político, el ideológico y cultural, incluido el intelectual y sociocultural de nuestros pueblos, empezando por los ancestrales y originarios, con todo y las narrativas gubernamentales que se van construyendo como instrumentos de legitimación y descargo de sus compromisos con las expectativas de nuestros pueblos como conglomerados socioculturales y sus diversos sectores urbanos y rurales.
2.- Esta situación, ha generado un proceso múltiple y complejo de desgaste acelerado y descomposición política y sociocultural, de la organización y capacidad de movilización autónoma de masas, no solo para empujar auténticas transformaciones estructurales hacia un mundo global nuevo, basado en la Equidad, la Dignidad, la Justicia y el ejercicio del Poder Comunitario y Popular, desde los Territorios Urbanos y Rurales donde se produce y desarrolla el latido de nuestros corazones, y se construyen nuestras esperanzas de futuro desde el hoy de nuestras vidas cotidianas, siento lo peor de todo, es que no se posibilite siquiera, un indispensable proceso de organización y movilización, para defender nuestras conquistas históricas y los logros parciales propias de los momentos ascendentes del llamado progresismo.
De esta manera, se ha ido permitiendo la recomposición de la derecha incluida la fascista y sionista, que ha ido recuperando terreno de manera significativa, en favor del neoliberalismo imperialista, que pone en riesgo a la humanidad cada vez en forma más seria, de tal forma que las iniciativas del poder gringo y sionista, ha ido recuperando gobiernos por la vía electoral, legitimándose “democráticamente” como narrativa judeocristianaoccidental, y darle soporte ideológico a la actual política de terrorismo militar fascista-sionista desde los ejércitos de Israel, Estados Unidos, la OTAN en Europa y sus gorilas aliados como en Argentina, Perú, Ecuador, El Salvador y más recientemente en Chile, Honduras, Guatemala y Panamá, que explican los recientes ataques a Irán, Siria, Palestina especialmente en Gaza, además de Líbano, Venezuela y en menor medida las amenazas hacia México, sin que se haya dado hasta hoy una respuesta masiva con poder suficiente para detener la embestida imperialista, más allá de los esbozos últimos de las movilizaciones y resistencias en Irán, Venezuela y Estados Unidos de Norteamérica.
3.- Ante la recuperación y recomposición de la derecha fascista y sionista, y el desgaste y disgregación de las fuerzas sociales y políticas que se ubican en el marco del llamado progresismo, urge convocar e impulsar la recomposición y articulación de las fuerzas sociales y políticas realmente democráticas y de izquierda, para conformar una nueva opción global de carácter sociocultural, ideológica y política, en todos los ámbitos de la vida económica, social, cultural, política y de gobierno, que de cuerpo a proyectos y propuestas estructurales, incluidas nuevas políticas públicas, bajo la perspectiva de un desarrollo regional, integral y sustentable, a partir de las condiciones socioculturales y ecográficas de cada estado nación, pero considerando prospectivas planetarias para afrontar fenómenos globales como el cambio climático global, el calentamiento y los deshielos, a partir de sus impactos totalizadores, que impactan a la naturaleza entera y todas sus formas de vida, incluida la humanidad.
4.- Esa nueva opción global, debe considerar criterios básicos que hagan posibles, consensos y acuerdos comunes desde la pluralidad y diversidad de intereses y perspectivas socioculturales a partir de la interculturalidad, en la búsqueda de una lógica postcapitalista, protosocialista y contraimperialista, empujando en esta coyuntura internacional , el fortalecimiento de iniciativas como las BRICS, incluyendo el establecimiento de un mundo multipolar y la desaparición de cualquier tipo de hegemonía imperial, lo que implica la eliminación de estructuras como la OEA, la ONU, el FMI, el Banco Mundial, la OTAN, para sustituirlos por el fortalecimiento de los Acuerdos y Pactos Regionales, como el Mercosur, la Cepal y otros como el de EuroAsia que hagan posible el surgimiento de un nuevo Consejo Internacional de Pueblos, sin derechos de vetos de nadie y sin considerar los poderes militares llamados de disuasión, lo que significaría un pacto de seguridad y solidaridad mundial, como cuerpo coadyuvante del nuevo consejo internacional de los pueblos del mundo.
Y en paralelo, el conjunto de las Fuerzas Socioculturales y Políticas del Planeta, realizar el impulso para la conformación de una Internacional de Fuerzas Sociales y Políticas por una nueva vida, con Equidad, Dignidad y Justicia, a partir de la construcción del Poder Comunitario de los Pueblos, asumiendo como su práctica política la movilización y organización Autónoma de los pueblos y movimientos socioculturales, desde el respeto a la diversidad sociocultural, desde una visión intercultural y solidaria.
*Coordinador Gral. de la Unión Nacional de Productores de Ganado en México.


