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La verdad no peca / La Feria

La verdad no peca / La Feria
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Sr. López

Creo haberle contado hace mucho, de tía Lupita, víctima del patán de su marido que trapeaba con ella y la atenazaba de miedo, diciéndole que si la dejaba, ella y sus cinco hijos se iban a morir de hambre. Y así, hasta que un día, la tía le dijo: -Pues nos morimos de hambre –y lo dejó. Batalló al principio pero salieron adelante y haciendo pasteles, buenísimos no se hizo rica pero parecido.

Parecía invencible, era un imperio civilizatorio como no se había conocido, tenía el ejército más poderoso de su tiempo… y se derrumbó. Sí, en el siglo V d.C. (año 476 por si le gusta la precisión), colapsó el Imperio romano de Occidente (no le ponga mayúscula a ‘romano’, es adjetivo). Su caída no fue porque los bárbaros eran unos bárbaros y los derrotaron (aunque sí el germánico Odoarco venció a Rómulo Augústulo).

Su derrumbe fue posible porque Roma se debilitócomo Estado, por razones que necesitan cientos de páginas de explicaciones, pero hay un factor a destacar: la terrible corrupción que se enseñoreó de la estructura del gobierno; todo se les pudrió, su disciplinado ejército vivía de chantajear a los emperadores, sus instituciones rezumaban ineficacia, la economía se desplomó. 

Ha pasado a lo largo de la historia. Emperadores, reyes, autócratas, regímenes y gobiernos que concentraban poder, fuerza militar, control sobre la población y las castas, aparentando estabilidad y ser imbatibles, colapsaron, a veces inesperadamente.

La casi totalidad de esos súbitos cambios de gobierno, de caídas de grandes mandones, han sido a resultas de movimientos armados, guerras o golpes de Estado. Pero no siempre y últimamente, menos, por razón que no alcanza a entender este menda. Unos ejemplos:

En Sri Lanka, el año 2022, renunció y huyó el presidente Gotabaya Rajapaksa cuando miles invadieron la residencia oficial por la crisis económica.En Bangladés en 2024, a resultas de protestas estudiantiles, huyó del país en helicóptero, Sheikh Hasina, la por 15 años primera Ministra. En Nepal en 2025, al gobierno de Cataparas Oli lo derrocaron las protestas de la ‘Generación Z’, en menos de 48 horas.También en 2025, cayó el gobierno de Rosenher Jaskov en Bulgaria, por manifestaciones de protesta, por corrupción. Otro que tiraron los jóvenes en 2025, es Andry Rajoelina, en Madagascar.

Otra cosa que está pasando, es un notorio retroceso de las izquierdas, en varias de sus presentaciones, a golpe de votos, sin un sombrerazo.

Nada más en nuestra Latinoamérica, en diciembre pasado, en Chile, se desplomó la izquierda, José Antonio Kast líder de la derecha, arrasó con la comunista Jeannette Jara, esperanza de Gabriel Boric de no perder el poder. Javier Milei en la Argentina, ratificó su triunfo de 2023, en las elecciones intermedias de fines del 2025, y volvió a derrotar a esa izquierda prebendaria, el kichnerismo, que hundió a su país. En el Ecuador, Daniel Noboa les ganó en 2023 y salió reelecto en 2025, y la izquierda dominante de ese país se quedó chiflando en la loma.

En Bolivia, ese país en el que Evo Morales se creyó invencible con el poderoso partido Movimiento al Socialismo (MAS), que estuvo en el gobierno durante 20 años, en las elecciones de agosto del año pasado, sacó poco más del 3% de los votos y en la segunda vuelta contendieron solo dos candidatos de la derecha(ganó Rodrigo Paz, con el 54%). 

En El Salvador, en las elecciones del 2019, Nayib Bukele, ganó la presidencia de su país, con el 53% de los votos, dejando muy atrás al izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN),fea coalición de grupos de extrema izquierda con ideología marxistas-leninista revolucionaria, que consiguió por ahí del 14% de la votación. Luego en las elecciones del 2024, muy criticado en la prensa internacional de izquierda, don Bukele ganó otra vez, pero ahora con casi el 80% de los votos, en un proceso muy vigilado por observadores internacionales.

En Honduras, las elecciones del 30 de noviembre de 2025, las ganó el derechista Nasry ‘Tito’ Asfura, contra Xiomara Castro de izquierda, socialista democrática, según ella, adepta al Socialismo del Siglo XXI, vinculada con gobiernos como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua… bueno ya tiene tiempo libre para ir a visitar esos maravillosos países.

En Panamá, el 5 de mayo de 2024, se eligió a un nuevo presidente, José Raúl Mulino, conservador que ganó con el 35% de los votos y le propinó una derrota contundente a las de izquierda que gobernaban, el Partido Revolucionario Democrático que sacó el 5.8% de la votación y 13 curules de 71 en la Asamblea Nacional.

Toda esta larga parrafada para recapacitar en que Morena, la 4T, doña Sheinbaum, el Pejestorio, no tienen escriturado el país. Su seguridad, casi certeza, de que van a volver a ganar las elecciones intermedias en 2027 y la presidencial en 2030, depende de varias cosas, muy dinámicas, además de que los muertos que celebran, gozan de cabal salud.

Pero aun así, debieran reflexionar en que no necesariamente los va a derrotar un candidato opositor o una coalición de partidos, sino su cáncer avanzado: la corrupción.

Es de tal escala la corrupción que los aqueja y está tan extendida, que requiere de cirugía mayor y no parece que se decida la Presidenta a intervenir para no ir a incomodar al señor de los abrazos. Allá ella.

Los Estados Unidos no van a venir a levantar su tiradero, pero por cuidar sus intereses, sí van a purgar al régimen y si hace falta, aguantándose el asquito, les ponen una lavativa laxante porque para el tío Sam el dinero es sagrado y en México hay mucho en juego.

De verdad, los mandones en Morena no dan trazas de la más mínima intención de corregir el mal camino en que ellos van y llevan al país. Ayer, mire usted, lamorenista gobernadora de Campeche, esa dama tan distinguida, la Layda Sansores, dijo en su gustadoprograma de los martes:

“Ahora para ser candidato tienes que ser narco o tener muchos padrinos… tienes que tener mucho dinero (…)”… pues, sí.

Aunque incómoda, la verdad no peca.

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