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Las artes de Perita / Al Sur con Montalvo

Las artes de Perita / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen, 

Hace algún tiempo cuando ESPERANZA CERNAS presentó su libro MEMORIAS DE UNA TÍPICA MUJER MEXICANA, le pregunté, —¿Cómo te ves en veinte años?. Perita entorno sus ojos y sin pensarlo demasiado, me respondió,

—Deseo abrir una cafetería. Allí atenderé a todos, la imagino acogedora, allí leeré por las tardes en voz alta. Me imagino también impartiendo talleres, escribiendo, disertando mis cuentos, presentando mis novelas. También me veo casada, sin hijos porque he decidido no tenerlos, cuidando a mis mascotas ya que adoro a los animales. 

Desde aquél entonces sigo su trayectoria viéndola crecer cada día como mujer, abogada y artista. Inaugura el año 2026 con la producción de un nuevo Podcast a lado de su menor amiga, @maggieleongarcia con el apoyo de @sie7edechiapas quien les facilita el set de producción. En esta nueva producción, ambas musas  abordarán temas de sociedad, cultura, política y artes, todas las artes. Con esta grata sorpresa, retomo aquél artículo a sugerencia de algunas de sus fans evocando aquella respuesta visionaria. Aquí, aquella entrevista:

Esperanza Cernas es una voz intimista, reveladora; con la honestidad de quién escribe desde su propio Espíritu; letras valientes desnudando esa alma que muchos cubrimos en apariencias. MEMORIAS DE UNA TÍPICA MUJER MEXICANA, es un libro que al iniciarlo engancha y es imposible soltarse hasta el final. Es un relato intimista donde la verdad duele y los demonios se exorcizan. El semblante sereno de Perita contrasta con su espíritu inquieto como escritora, abogada y fiscalista. Desde esa combinación entre el arte y la ciencia, la abordo.

—Descríbeme la época que estás viviendo a tus 32 años, —Perita, como le llaman sus amigos, sonríe para comentar.

— Imagino que soy una poderosa águila, que estoy transformándome. Atravieso la etapa en la que debo arrancarme el pico, las plumas y las garras, <sin anestesia>, así como la vida inicia, se desarrolla y culmina sin anestésicos, también los cambios…

—¿Cambios?, ¿qué cambios?.

— Vivo mi etapa de cambio, cada día leo, aunque cada día más alejada del Derecho, para enfocarme enfocarme en mi preparación como Escritora, como divulgadora de la cultura y las artes. Los suspiros son cada vez más cortos, cuando me alejo de aquellos sueños de mis aspiraciones de jovencita. Para una mujer de treinta y dos, cambiar el plumaje aún con todas las vicisitudes, implica un nuevo y maravilloso sueño.

— ¿Sientes miedo ante ello?

— El miedo no me asusta. Al contrario, me ilusiona ver el resultado. En poco tiempo veré la manifestación de mi coraje, y mi capacidad para afrontar lo que sea, incluyendo mis propias críticas.

—¿Qué clase de mexicana típica te consideras?

—Ya no me considero típica, lo era cuando representaba la típica estudiante brillante, porque lo fui; la típica abogada, la típica mujer que trabaja y tiene calculados sus días, la típica mujer con una típica historia que probablemente sea olvidada. En el momento en que decidí no ser parte del común denominador, en ese momento sentí que ese título ya no era para mí. Seré artista y creadora.

—Explícame eso.

—En específico, las mujeres necesitan trabajar su interior para dejar de lado lo típico; la típica chica que sólo sabe de farándula, maquillaje y moda, la típica mujer que sólo sueña con la seguridad, ya sea un empleo, una pareja, dinero, la típica profesionista brillante, pero es otra de las típicas del mundo. Las mujeres típicas son admirables, fuertes, pero, necesitamos más, porque cada una puede dar más, sólo es cuestión de quererlo, añorarlo. Eso ocurrió conmigo. Añoré hacer y ser lo que represento para mí y por ello, las personas me leen y me escuchan, porque comencé conmigo.

—¿Cómo compararías tu vida con la de tus padres y abuelos?, 

—Pera frunce el ceño, mientras piensa la respuesta.

—¡Uff, qué pregunta! Quien lea la última parte de mi libro, sabe que ha sido difícil para mí, esa palabra “familia” que constituye la base de la “sociedad”. Para mí representa un embrollo, un lío medieval que no he logrado conciliar, ni dentro ni fuera. Ahora, mis padres han sido un pilar para mí, sin embargo, mi vida y la suya son polos opuestos, de igual manera con mis abuelos. Lo único que podría comparar serían aquellos detalles que me obsequiaron genéticamente, como rasgos físicos, de carácter y personalidad. Hay mucho de mi familia materna y paterna en mi sangre y me siento orgullosa de que sea así. El dolor no me vuelve obtusa o engreída con mi familia, al contrario, agradezco ser yo gracias a ellos.

—¿Cuál es el futuro de una mexicana típica?, te pregunto porque el libro está lleno de confesiones fuertes; revelaciones valientes donde revisas ese sistema de ideas heredado para iniciar tu propio proceso desaprender y reaprender; eso lo intuyo en la última frase del libro: “… la vida nos muestra que la mayor riqueza es el ver nuestra existencia tal y como es; sin adornos y sin anestesia”. Perita me responde con la convicción de quién tiene clara idea de lo que piensa.

—Me confunden las actitudes que veo en muchas mujeres, no quiero ahondar porque podría malinterpretarse, empero, puedo afirmar que tanto mujeres como hombres mexicanos, necesitan más cultura, más lectura, hay demasiada banalidad en las mentes de los mexicanos. Para colmo, somos el país de América que menos lee. El conocimiento es poder, si no leen ¿cómo piensan obtenerlo? La educación resuelve mucho, es la base de prácticamente cualquier necesidad humana. La mujer necesita armarse, no únicamente de valor: armar su mente, llenarla de herramientas para ser verdaderamente poderosa, porque mientras sea apática ante la literatura, la filosofía y las artes o indiferente ante los miles de necesidades sociales, seguiremos vislumbrando típicas mujeres mexicanas y eso es triste.

¿Los jóvenes cómo vislumbran su futuro?, Esperanza me responde.

— Vislumbro mi futuro escribiendo, hablándole a las personas, acercándome cada vez más a sus mentes y sus almas, entregando mi vida al arte, a la ciencia y mi mente. Aprendiendo, estudiando y leyendo. No es muy claro, porque sí algo he aprendido es que nada es perenne, todo puede cambiar. Sea lo que venga, sé que estaré bien.

Esperanza Cernas es una voz intimista, reveladora; con la honestidad de quién escribe desde su propio Espíritu; letras valientes desnudando esa alma que muchos cubrimos en apariencias. Un libro que al iniciarlo engancha y no puede soltarse hasta el final. En ella, descubro la pasión por la literatura y sostengo que el Arte es en ella, una cuestión de amor. 

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