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Tormenta de palabras  / Al Sur con Montalvo 

Tormenta de palabras  / Al Sur con Montalvo 
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Guillermo Ochoa-Montalvo 

Querida Anna Karen, 

Con las lluvias de mayo llegaron también las nietas de Ofelia, hijas de Odette e Ignacio. Marlene y Gisella, llegaron cargadas de libros, juegos mágicos y una cuerda larga donde saltaron pronunciando palabras iniciadas con la A, la B o la siguiente letra correspondiente. Eso fue una TORMENTA DE PALABRAS, donde perdía quien se enredaba en la cuerda o quien dejaba de pronunciar palabras con la letra asignada.  

Marlene, la pequeña de 12 años, solía durar más tiempo saltando, por su afición a la lectura. Su vocabulario supera con mucho las 129 palabras de un adulto normal, empleando cientos de palabras con el vocabulario enriquecido con las lecturas prodigadas por sus padres Odette e Ignacio desde la cuna, y quizá, desde antes cando apenas se gestaba en el vientre de su madre escuchando desde ahí, los relatos que le contaban.  

La casa de Odette semeja una librería o una biblioteca; hay libros en la sala, la cocina, en las habitaciones y hasta en el baño. Quizá el hábito de la lectura provenga de su padre historiador y su madre, una bibliotecaria empeñada en clasificar las obras por su trascendencia. 

Siempre diré que LA LECTURA NO SE OBLIGA, SE MOTIVA, se aprende con el ejemplo; con libros al alcance de los niños y adolescentes; con las lecturas en familia que se comentan, analizan y se discuten, porque se sabe que cada lector percibe el mismo libro de distinta forma; y en grupo esa percepción se afina. 

La pequeña Marlene llenó su mente de palabras, a los 4 años ya leía sin saber escribir sino hasta un año después. Para motivarla, sus padres le pedían que les narrase la historia y le preguntaban cómo le gustaría que fuese el final. Cuando ingresó a la primaria le regalaron el cuento de Ricitos de Oro. Le explicaron que Robert Southey era un célebre escritor inglés que escribió en 1836 la obra de “Doctors” donde incluye el cuento de “Ricitos de Oro”. Al concluir de leerlo, su padre le pregunta, —¿Qué sentiste con la actitud de los tres osos y de Ricitos de Oro? 

—Falta de comunicación y comprensión, —responde Odette. —Los osos no eran egoístas ni Ricitos una malcriada abusiva. Las circunstancias cuando se conocen cambian las cosas. Además, Ricitos de Oro hizo muy mal de alejarse para nunca volver. Si fuese mi cuento, yo la haría regresar a dar una explicación y de seguro los Osos la disculparían y se harían amigos. 

Sus padres le explican las palabras o frases que de pronto aparecen como un enigma a descifrar. Así, Marlene viajó por el país de las maravillas de la mano con Alicia; conoció a Lewis Carol como si fuese un pariente más en la familia. Le sonrío a Mobi-Dick sobre el soplo que al exhalar y entrar en contacto con el aire se convierte en agua y desde ahí charlaba con Ismael. Le agradecían al escritor Herman Melville haberle dado vida a Mobi-Dick en 1851 y así disfrutó su travesía en el barco que inició en Nantucket, Massachusetts.  

Los padres charlan con Marlene y Gisella pues; pues además de leerle libros le explican el contexto de la obra, le hablan del autor y los lugares donde se desarrollaba.  Así, las niñas han aprendido de historia, geografía y de la pluralidad cultural en el mundo. Ahora, ambas niñas consultan en Internet las palabras desconocidas, los sinónimos y antónimos nutriendo sus mentes de una tormenta de palabras. Saben diferenciar las metáforas de las imágenes y escriben sus propios relatos y poesías. 

El tiempo teje sobre la rueca un manto fino, cuyo aroma evocador, rememora el rostro de Ofelia y su esposo Genaro, dos intelectuales quienes educaron a Odette como ella lo hace con sus dos hijas. 

La joven Odette organizó un grupo de lectura con niños y adolescentes en Puebla para trazar un punto de inflexión en la vida de los menores para dejar la huella de una vida bien vivida. 

Eso mismo experimento en Comitán donde existen cuando menos 37 círculos de lectura. Algunos como el de Olivia Bonifaz se caracteriza por ser sólo mujeres quienes leen obras acerca del feminismo, la femineidad y los abusos contra mujeres. Otro grupo de Olivia con ChusyCoutiño promueve la lectura entre niños y adolescentes, intercambiar libros y los regalas a las personas cuando no cuentan con recursos para adquirirlos ni libros para intercambiar. 

Algo similar realiza Mónica Bañuelos en su librería “La Rueda del Hambriento, donde se venden libros de viejo, se organizan lecturas y presentaciones de libros obsequiando libros a los asistentes. 

Uno de mis círculos favoritos es el de “Un Rayo para la Imaginación”. Con poco más de 50 miembros se lee un libro completo cada 15 días para llegar a comentarlo en el grupo. Los libros se comparten en PDF porque no siempre, se les encuentran físicamente en las librerías locales. En esas tertulias la esgrima literaria es intensa; se aportan diversos puntos de vista ocultos para algunos y muy precisos para otros. Han formado su propia biblioteca ofreciéndolos en préstamo, así mismo aceptan donaciones de libros. 

También existe otro importante grupo conducido por Josefa Barrios y Elvira Hernández llamado “Libros que Cobran Vida” cuyas reuniones suelen ser en el Museo de Arte “HermilaDomínguez”. Por si fuese poco, Josefa y Sele Argueta organizaron el Club de Lectura “Leer con Calma”, dirigido a los ancianos de los albergues y a adultos de la tercera edad que viven en sus propios hogares. Los ancianos, además de aportar sus propias opiniones, le dan un plus comentando sus experiencias alrededor de cuando leen. El libro elegido se lee sin prisas, poco a poco hasta terminarlo. 

En Casa Montalvo, el grupo de lectores se centra en temas políticos y sociales, ahí se leen obras del pasado, a Luis Spota, a los autores del surrealismo mágico quienes relatan la época de las dictaduras, el fracaso de las democracias y el ascenso de los populistas. 

Otros clubes de lectura los conforman jóvenes universitarios adonde acuden también preparatorianos.  

Cada Club tiene su forma de organizarse, de leer y discutir. Cada club aporta a la cultura de Comitán y cada día se van reproduciendo como búlgaros para satisfacción de todos. Es más deseable contar con bibliotecas, librerías y clubes de lectura que con antros y cantinas. 

Este miércoles, CONECULTA, a través de su directora, la Maestra Angélica Altuzar Constantino se invitó a la presentación del libro “Rosario Castellanos. Nací de mi Sueño. Iconografía”. El acto se realizó en el auditorio “Roberto Citalán” del Centro Cultural “Rosario Castellanos”. 

En este país donde se lee mal y poco. Comitán se fortalece con la promoción de la lectura, sus círculos de lectura, así como sus lectores cada día más asiduos a adquirir libros. Aprender a leer bien es una cuestión de amor. 

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