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Paseo por las letras de Rafael Aguilar Solís / Al Sur con Montalvo

Paseo por las letras de Rafael Aguilar Solís / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

RAFAEL ÁLVAREZ SOLÍS pasea plácidamente entre la ficción y la realidad; aguza los sentidos para narrar con lujo de detalle cuentos y novelas cuyos finales son tan sorprendentes como inesperados. Son pasadizos donde habitan personajes ordinarios, algunos invisibles a la sociedad, para convertirlos en seres extraordinarios. Estudiante de secundaría en el colegio Mariano N Ruiz y bachiller en la Prepa Comitán. ingeniero químico de la UNAM. 32 años como Profesor de matemáticas y química. En 20 años ha escrito cinco novelas de las cuales se han publicado cuatro y dos libros más, de contenido pedagógico. Escribe para ser leído sin mayores pretensiones.

Pati le comenta, —veo en tu línea de tiempo, pasillos claros y otros sombríos; permítenos conocerte antes de hablar de tu obra. En aquel pasillo luminoso se ven niños jugando. ¿Quiénes son?

—Son mis ocho hermanos; primos; amigos y compañeros de la primaria; niños de una infancia feliz con quien jugábamos todo el tiempo. Mi madre, fue una gran dama reconocida por la sociedad comiteca. Fue conocida como la maestra Rebe de mucha personalidad y con un gran carácter; y mi padre un hombre trabajador.

—Comenta Rafael, —Pati, más adelante verás un pasillo sombrío. Cuando acudía a la secundaria me operaron por una apendicitis, tuve una hernia. Tenía una cicatrización difícil de cerrar, llamada queloide. Al quedar abierta mi herida, permanecía encamado hasta por dos meses; me operaron 3 veces. Entonces platiqué mucho con mi madre y fui conociendo su gran personalidad y cómo la fue desarrollando. Me infundió el sentido de la protección que trasladé a Rebeca, mi hermana menor. Era la pichita de papá, la consentida. Ahora ya con la madurez entiendo mis celos hacia ella.

—Como a los 10 años antes de entrar a la secundaria, mi papá estaba un poco enfermo; ya no trabajaba: Por los impulsos de la juventud platicaba poco con él, cosa de la que me arrepiento. Al fallecer lo conocí a través de las maravillosas historias que contaban de él. Entonces conocí al hombre maravilloso; una persona muy noble. Mis hermanos mayores tuvieron la dicha de acompañarlo en sus pesados viajes de trabajo, pero al menos tuvieron esa experiencia, cosas que yo no tuve. Jugar al fútbol con mi primo Adán era nuestro pan de cada día; desgraciadamente murió muy joven. Fue un niño de un carácter muy fuerte. Yo lo tranquilizaba y por eso, él me buscaba La mía no fue una infancia convencional; ya grande empecé a platicar con mi madre cosas del pasado cosas muy interesantes. Así comprendí lo difícil de educar a tantos hijos.

—Ahora, veo otro pasillo luminoso, háblame de eso.

—Pues ya más grande, de cuatro a nueve de la noche, me paraba en la fuente todas las tardes observando y generando ideas. En los años 80 los jóvenes de Comitán, nos reuníamos en el parque para platicar, echar novio; tener aventuras, Llegaba el domingo y había chavos con automóvil para dar vueltas alrededor del parque. Esa fue una etapa maravillosa. Desde el auto veíamos a todas las chicas; te saludaban o guiñaban el ojo. Con que voltearan a verte era suficiente. Nunca he leído algo escrito sobre esa época.

—En la esquina de Belisario, en Nevelandia, estaban las niñas bonitas de buena familia; todos los chicos acudíamos a la nevería. Otros jóvenes platicaban en los escalones de la actual casa de la cultura. Así era la vida del domingo la juventud. A los 16 años, acudía una discoteca en lo que actualmente es el Banorte a lado del Hotel Roberts. Los chavos bailaban y hacían coreografías para llamar la atención. Mi juventud la viví maravillosamente. Acudíamos con amigos como Pulido, Oscar Ruiz, Marco Antonio Mijangos, Juan José Arguello, Romeo Gordillo y otros tantos de la palomilla.

—En ese otro pasillo, veo a un joven escribiendo, ¿eres tú?

—Si, Pati. Empecé s escribir cuentos en la comunidad de Aguazul donde trabajaba como maestro. Tenía 26 años. Jugábamos fútbol y en las noches a la Bohemia en un ambiente muy sano disfrutando de esas de esas maravillas naturales que tiene el estado

—Partí a Zamora Pico de Oro. Viajaba 20 horas para llegar por Palenque a Zamora Pico de Oro. Ahí, ej una colonia, nos dieron una cabañita a cada maestro. Los sonidos de los monos, los jaguares y de la selva eran maravillosos. En esas noches de soledad, continúo escribiendo. Escribí un texto que le llamé EL MAESTRO GORILA. por mi situación en medio de la selva. Entonces mi finado amigo Eduardo Naranjo me dijo: “tu obra circula en varias universidades”.

—Seguí escribiendo cuentos y los empecé a guardar. Muchos años después me tocó irme a Tenejapa a una escuela del medio rural. Y escribía las cosas que pasaban en la escuela; de los niños, de la situación socioeconómica que vive la gente, de sus costumbres.

—Después en Villaflores rentaba un cuartito que daba a la barqueta y del otro lado de la avenida fallece una persona. All rato, la banqueta se llena con la gritería de los ejidatarios para la velación y yo, desde mi cuarto, escuchando la algarabía de la gente. Ahí, sobre la mesa, dejé mis textos. Al regresar encuentro a mi madre llorando y le pregunto el motivo de su llanto. <Es que tus cuentos me han provocado muchas ganas de llorar. Tienes que publicarlo Rafa; los vamos a publicar>.

—Entonces inicia el vía crucis. Deseaba publicar de manera independiente. Sin experiencia empezamos a tocar puertas; y ya sabes: <no hay presupuesto, no hay dinero; no hay nada; muchas gracias, venga hasta la próxima semana>. Llegué al Sindicato de Maestros, les mostré el libro y les dije: “tengo unos cuentos que quiero publicar y yo como cocha en lodo, me dicen: claro que sí, publicaremos tres mil ejemplares de tu libro EDUCANDO A MI MAESTRO. Fue mi primer libro publicado. Se les obsequió a los maestros por el festejo del día del maestro. No percibí ninguna remuneración, pero me entregaron algunos ejemplares.

—-Pati comenta, a Nora, la hermana de Guillermo, le gustó la cita de un maestro con una niña pobre titulado LA MUÑECA. Otro cuento, LOS DESERTORES, trata de tres niños que se van a Estados Unidos, pero no tiene un final feliz. VICTORIA es el cuento de un profesor acosado por una niña. no es la tradicional historia. En ella cito las circunstancias de ese momento entre la comunidad y la organización social. En unas obras reivindicó a los maestros como en otras, los criticó como en la obra titulada VICTORIA. Aquí cuestiono a los maestros quienes abandonan las aulas por ir tras un puesto administrativo, un puesto político, sindical o directivo en la SEP, con tal de no estar frente al grupo. CATARSIS es una obra donde el mismo maestro hace catarsis contra sigo mismo y pelea con ese ser oscuro que vive en él.

—-Háblanos de tu segunda novela QUIEN BUSCA EL AMOR.

—-Esta obra aborda las complejidades de las relaciones humanas y los enredos sociales mediante La búsqueda afectiva: Explora la necesidad intrínseca del ser humano por encontrar el amor auténtico y una conexión real. El impacto del entorno social, analiza cómo los rumores, las apariencias y el “chisme” de una comunidad pueden distorsionar, juzgar o intervenir en las dinámicas de pareja y las vidas privadas. Es crítica y reflexiva al lanzar un reto directo a las conductas sociales intrusivas, invitando al lector a reflexionar sobre los juicios de valor cotidianos.

—-En la tercera novela, TRES FEAS POR UNA BONITA, ¿Qué te propusiste?, le pregunta Paty.

—-Fundamentalmente, darle visibilidad a los invisibles de Chiapas: migrantes, indigentes, jornaleros, niños de la calle; prostitutas. Están presentes esos maestros admirados en un tiempo y vapuleados después de 1968 por los programas televisivos con personajes insulsos como La Escuelita de Ortiz de Pinedo o El Chavo. Los atacan por defender sus derechos como hoy, lo hacen frente a las absurdas reformas de un gobierno autoritario. La sociedad fue absorbiendo esa mala imagen del maestro. La gente no se pregunta por qué protestan. El maestro trata de cumplir su función en escuelas deterioradas sin material. Demandan un salario justo y una jubilación digna porque con 5,000 pesos ¿qué pueden hacer?, ya le sirvió 35 años al pueblo entonces, se merece un poco más de dignidad. Escribo para darle visibilidad a los desposeídos.

—-En mi cuarta novela LA MUJER LOBO el maestro tiene que publicar en el periódico un Edicto convocando a las personas que hubiesen tenido relaciones sexuales con un señor fallecido para ser la heredera de la de la hacienda, siempre y cuando lo pudiera comprobar. El profesor, es el testigo de cargo, sin desearlo.  El maestro no está buscando nada, más que hacer las cosas bien. Entonces, le llegan a preguntar cómo va el caso; sí ya tienes a la candidata, cómo lo supieron. En ese pueblo se sabía todo, porque era puro chisme, pero los mismos chismes bloqueaban la verdadera historia.  Esa novela en realidad es una historia de amor. Nadie pudo probar la relación sexual con el fallecido, un hombre muy enamorado y muy digno. La verdadera heredera nunca reclamó la herencia por ser casada.

—-¿Cuál será tu siguiente novela?, pregunta Pati.

—-LA PRINCESA DE TENOCTE, ya la leerán.

—-La charla con Rafael nos dejó la sensación de ser un escritor que odia y ama la soledad al mismo tiempo como una cuestión de amor.

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