La imprudencia al volante: un enemigo tan peligroso como el mal estado de las carreteras / Utopía

Javier Figueroa
Las carreteras de Chiapas continúan siendo escenario de accidentes que, lamentablemente, en muchos casos terminan con pérdidas humanas irreparables. En las últimas semanas, la Autopista Ocozocoautla–Las Choapas, Cerro de Meyapac en Ocozocoautla y la carretera Tuxtla Gutiérrez–San Cristóbal de Las Casas han registrado diversos percances que vuelven a encender las alarmas sobre la seguridad vial en nuestro estado.
Es innegable que una parte del problema radica en las pésimas condiciones en que se encuentran muchos tramos carreteros. Baches, hundimientos, falta de señalización adecuada, desgaste de la carpeta asfáltica y escaso mantenimiento representan riesgos permanentes para quienes transitan diariamente por estas vías de comunicación.
Sin embargo, sería irresponsable atribuir toda la culpa al estado de las carreteras. La realidad demuestra que una gran cantidad de los accidentes tienen como origen la imprudencia de los propios conductores. El exceso de velocidad, los rebases en línea continua, el uso del teléfono celular mientras se conduce, la falta de respeto a los límites establecidos y, en algunos casos, el cansancio o el consumo de alcohol, son factores que siguen cobrando vidas.
Durante esta temporada de lluvias el riesgo aumenta considerablemente. El pavimento mojado reduce la adherencia de los neumáticos, disminuye la visibilidad y multiplica las posibilidades de derrapes o pérdidas de control. Por ello, resulta indispensable que los automovilistas adopten una actitud más responsable al volante.
Reducir la velocidad no significa perder tiempo; significa ganar seguridad. Respetar los señalamientos no es una opción; es una obligación. Mantener una distancia prudente entre vehículos y evitar maniobras temerarias puede marcar la diferencia entre llegar a casa o protagonizar una tragedia.
Asimismo, es momento de que las autoridades fortalezcan la vigilancia en las carreteras más conflictivas del estado. Se requiere un patrullaje permanente, especialmente en los tramos con mayor incidencia de accidentes. Las sanciones por exceso de velocidad y por rebasar en zonas prohibidas deben aplicarse con firmeza y sin excepciones.
La prevención siempre será menos costosa que atender las consecuencias de un accidente. Cada operativo de vigilancia, cada multa bien aplicada y cada campaña de concientización representan una oportunidad para salvar vidas.
Las carreteras de Chiapas necesitan mantenimiento urgente, pero también requieren conductores más conscientes y responsables. La seguridad vial es una tarea compartida. Autoridades y ciudadanos debemos asumir nuestro papel para evitar que las estadísticas de accidentes sigan creciendo.
Hoy más que nunca, el llamado es claro: extrememos precauciones, disminuyamos la velocidad y conduzcamos con prudencia. Ningún destino justifica poner en riesgo la vida propia ni la de los demás.
LA DIVERSIDAD NO DEBE DIVIDIRNOS, POR EL CONTRARIO, DEBE CONVERTIRSE EN UNA DE NUESTRAS MAYORES FORTALEZAS COMO SOCIEDAD
La decisión de Eduardo Ramírez, Gobernador de Chiapas, de instituir el día 17 de cada mes como Día Estatal de la Lucha contra la Lesbofobia, Transfobia, Bifobia, Homofobia y otras formas de discriminación por diversidad sexual y de género, representa un mensaje claro de reconocimiento, respeto y protección a los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
Más allá del carácter simbólico de esta medida, el acuerdo envía una señal importante desde el gobierno estatal: la discriminación no debe tener cabida en una sociedad democrática y plural. En una entidad tan diversa como Chiapas, donde convergen múltiples culturas, tradiciones y formas de pensar, el desafío consiste precisamente en construir espacios de convivencia basados en la tolerancia, el respeto mutuo y la igualdad de oportunidades.
La discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género continúa siendo una realidad para muchas personas. En distintos ámbitos, desde el laboral hasta el educativo y social, aún persisten prejuicios que limitan el pleno ejercicio de derechos. Por ello, la institucionalización de una fecha permanente de reflexión puede contribuir a generar conciencia colectiva y promover una cultura de respeto.
Sin embargo, el verdadero alcance de esta iniciativa dependerá de que no se quede únicamente en una conmemoración mensual. El reto para las autoridades será acompañar esta política con acciones concretas en materia de educación, sensibilización, acceso a la justicia y prevención de actos discriminatorios. Las campañas de información, la capacitación de servidores públicos y el fortalecimiento de mecanismos de denuncia serán fundamentales para que este compromiso se traduzca en resultados tangibles.
La paz social a la que hace referencia el mandatario no se construye únicamente mediante leyes o decretos, sino a través del reconocimiento de la dignidad humana. Una sociedad incluyente es aquella donde todas las personas pueden desarrollarse plenamente sin temor al rechazo, la violencia o la exclusión.
La firma de este acuerdo coloca a Chiapas en la ruta de los estados que buscan fortalecer la cultura de los derechos humanos. Ahora corresponde a instituciones y sociedad trabajar de manera conjunta para que la inclusión deje de ser un ideal y se convierta en una realidad cotidiana para todos. Hasta el siguiente comentario.


