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La ceremonia del adiós / Al Sur con Montalvo

La ceremonia del adiós / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo 

Querida Anna Karen, 

Durante los últimos días de Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir escribió: “Todo el mundo se daba cuenta de este alejamiento, parecía indiferente a muchas cosas, sin duda porque se desinteresaba de su propia suerte… El tono de su voz me conmovió, parecía ya al otro lado de la vida”. La CEREMONIA DEL ADIÓS es un ritual que se repite día con día… incesantemente…; despedidas dolorosas que no siempre ayudan a procesar el duelo para cerrar el ciclo tras la muerte de un ser querido. 

Está mañana le pregunto a Amanda si habrá existido en la historia del mundo un solo día sin guerras ni calamidades trágicas; sin enfermedades fatídicas, sin muertes dolorosas… un solo día en que nadie muera o se separe de un ser querido. 

—Por supuesto que sí, me responde sin dudar. 

Quedo atónito ante su respuesta; incrédulo le pregunto —¿Cuándo?, ¿dónde? ¿Cómo lo sabes?  

—En un tiempo cualquiera, en un lugar anónimo. Sucedió en la novela de Saramago, “Las Intermitencias de la Muerte” cuando la muerte decide suspender su labor de forma voluntaria provocando que nadie muera hasta desencadenar todo un caos. ¿Puedes imaginar un mundo sin muertes? ¡Imagínate cuantos miles de millones habitarían en este Planeta! 

—Lo sabemos Amanda; las guerras, pandemias, epidemias y catástrofes son parte de la ley natural para mantener el equilibrio de la población y aún así, los habitantes ya rebasan  ocho mil millones de personas en todos los Continentes del planeta; 6 mil millones más de los que puede soportar la Tierra para garantizar alimentos y mejor calidad de vida; sin embargo, me cuesta imaginar hasta cuantos habitantes más soportará este Planeta con todo y las navidades donde se han declarado treguas, pero no lo sé de cierto porque aún así, algunos grupos siguen en la batalla ignorando tales treguas. 

—Por ahora, las guerras de baja intensidad, la amenaza de Trump de que no quedará nada de Irán; los 500 drones lanzados a Rusia por parte de Ucrania; la declaración de la OMS sobre el resurgimiento del ébola, las peleas en Perú en esta segunda vuelta en que se enfrenta la conservadora de derecha Keiko Fujimori y el populista Roberto Sánchez por la presidencia de Perú; más el inminente Q Day que nadie sabe cuándo llegará para invadir todos los códigos de los sistemas en el mundo, me hacen pensar que la paz nunca llegará. 

—Si Amanda y con todo ello, el número de muertes que se cobran son innumerables. Las guerras, la economía y la política son los fantasmas del mundo. Todas esas catástrofes me hacen pensar en las familias que sufren la sorpresiva muerte de familiares y amistades, porque una cosa es hablar de estadísticas y otra una muy distinta, es imaginar el sufrimiento humano al perder aun familiar o un amigo. La gente sabe que murieron tres personas con los drones o miles y miles en México de forma violenta a causa del narcotráfico, los delitos comunes, el feminicidio y los desplazamientos; pero ponte en los zapatos de esa gente y no es lo mismo. Las estadísticas no son nombres ni apellidos, tampoco revelan la historia de cada uno de ellos. Sus vidas únicamente quedan en la memoria de quienes padecen esas muertes y separaciones dolorosas. 

La muerte de un ser querido sólo puedo sentirlo quien lo vive en carne propia. Ahora, yo te pregunto, ¿cuánto dura el luto por alguien? 

—Amanda, el luto por una amistad pueden ser días o semanas; el duelo por un ser querido dura toda la vida. No significa que deba sufrir siempre, pero es un proceso lento que llega a sanar el alma o a enquistar odio, rencor y coraje. Ese Ser siempre vivirá en el recuerdo, pero cuando es por violencia es casi inevitable controlar el rencor, el odio y encontrar una respuesta convincente de por qué ella o él. Y eso llega a enfermar a quien no sabe controlar la forma de enfrentarse a la fatalidad. 

—Las ceremonias del adiós inician cuando un hijo es reclutado por el ejército para combatir en guerras que ni siquiera comprende, siempre a favor de la acumulación obscena del dinero de unos pocos. O cuando son cooptados por el narcotráfico para traficar droga. 

—Sabemos Amanda, que las guerras, pandemias y epidemias y catástrofes son parte de la ley natural para mantener el equilibrio de la población y aún así, los habitantes ya rebasan ocho mil millones de personas en todos los Continentes del planeta; 6 mil millones más de los que puede soportar la Tierra para garantizar alimentos y mejor calidad de vida; sin embargo, me cuesta imaginar hasta cuantos habitantes más soportará la Tierra.  

Sí Amanda, ese es el caso de la guerra de Irán defendiéndose de Israel y los Estados Unidos de Norteamérica. Esa guerra provoca el alza del petróleo y le suma ganancias a Trump y secuaces cuando han comprado barato y venden caro. Esas maniobras empobrecen a la gente sencilla porque sabemos que la gasolina y derivadas detonan alzas de precio escandalosas en los mercados. Y eso mismo motiva la guerra de Croacia y Rusia, pero, ¿Quiénes eran esas tres víctimas de los drones lanzado a Rusia? Únicamente lo saben sus familiares; ellos los lloran, maldicen y en su corazón nunca más habrá paz. 

—Pero si la novela de Saramago se hiciese realidad sin que nadie muriese, el mundo también convulsionaría irremisiblemente. La política se alteraría sin encontrar respuestas y las finanzas, la vida cotidiana se enfrentaría a situaciones insolubles. Y como lo plantea, Saramago, aunque ese 1° de enero todos los habitantes festejaban la inmortalidad, pronto, los hospitales se encontraban saturados porque nadie moría y otros, permanecían en una agonía permanente; las funerarias y las aseguradoras se iban a la ruina hasta el quebranto. La iglesia se enfrentaba a graves problemas teológicas, pues sin la muerte, las religiones perdían su sentido. El Estado sería incapaz de soportar el pago de pensiones que debería pagar para siempre. Los habitantes de otros países donde la mortalidad seguía vigente, trataban de ingresar al país de la inmortalidad ante el rechazo de sus habitantes creando graves conflictos con esos intentos de migración. 

—Te diré Amanda, hay otros lutos que se llevan en el ama como un divorcio, la separación de una pareja, la pérdida de un ser querido por enfermedad; casos incomprensibles para quienes observan y callan sin aliento. 

—Quizá sea un ejemplo válido, porque la muerte en el alma es un proceso difícil de asimilar; sin embargo, sigues con vida. Aunque debo reconocer la dificultad de algunas personas para seguir con su vida. Eso es más doloroso para quienes las rodean… 

—Nada igualará a la muerte por violencia, para ello, no existe resignación alguna. 

—Es cierto, Amanda, las ceremonias del adiós tienen sus matices. Lo fundamental es seguir viviendo en cualquier caso, porque donde lo veas, apreciar la vida es una cuestión de amor. 

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