
Sr. López
Allá a principios del siglo pasado, de parte del gobernador de Jalisco, le fueron a reclamar al Tomasón, alcalde de Autlán, su método para tener en orden al pueblo y sus alrededores: a balazo limpio, y le dijeron que su obligación era no perturbar la paz, y contaba la abuela Elena que les respondió: -‘Pos’ por eso mero, se mueren los forajidos y todos en paz -por eso mero.
La presidenta Sheinbaum estuvo el fin de semana allá por España, en un evento de nombre muy políticamente correcto, IV Cumbre en Defensa de la Democracia (¿quién no quiere defender la democracia?… ya luego nos dirán de qué hay que defender a la pobrecita), pero en realidad fue una reunión de líderes y gobiernos socialistas contra dos cosas: el avance de la derecha en el mundo, y el Trump por la guerra en Irán y quién sabe, a lo mejor también por lo de Venezuela… o por lo que le espera a Cuba.
No se atreven a mencionar por su nombre a Trump, pero la señito del segundo piso, sin dejar lugar a dudas, muy pícara, dijo que la reunión es por la paz y al llegar a España, proclamó: “Viva la paz siempre”. Suena bonito. Es una paparrucha.
Sobre la paz no pocos pensadores han escrito mucho, no hay espacio para meterse en honduras, pero debe estar claro que decir “viva la paz”, así, al bulto, es una tontada y peor al añadir “siempre”. Hay paz criminal (la “pax narca”), en regiones bajo control criminal indisputado por el Estado, por complicidad o negligencia; y hay paz impuesta, en países sometidos por la fuerza de un enemigo. En ambos casos es paz, sí, pero paz infame.
Por otro lado, los predicadores de la paz, en abstracto, sin matices, han propiciado hecatombes, como la Segunda Guerra Mundial, que resultó del pacifismo imbécil de los años 30, del Reino Unido y Francia que en nombre de la paz, no confrontaron el expansionismo militar de Alemania.
No se trata de que nos parezca buena o deseable la guerra, no lo es, pero la paz a cualquier precio tampoco es buena, ni deseable. Que alguien haga reflexionar a nuestra Presidenta que la independencia de México y la revolución, no se consiguieron repartiendo claveles reventones… y que si nuestros políticos y militares de la mitad del siglo XIX se hubieran fajado los pantalones, no hubiéramos perdido más de la mitad del territorio, digo.
El asunto no es predicar las bondades de la guerra pero sí estar alertas ante los peligros de la paz como objetivo supremo, no lo es.
Además, la Presidenta al decir “viva la paz”, implícitamente dice “muera la guerra” y es una postura muy comodina. Ojalá no hubiera guerra en Irán, claro, pero ojalá Irán, bajo su actual régimen, no tuviera como lema la muerte de los EU y de Israel, ojalá Irán no fuera patrocinador del terrorismo no solo en Oriente Medio sino en Europa y más allá, proporcionando financiamiento, entrenamiento y armas a los hutíes en Yemen; a Hamás y la Yihad Islámica Palestina en Gaza; a las milicias chiitas Kataib Hezbolá, en Irak; y a Hezbolá en Líbano; responsables de muchos atentados y miles de muertes.
Anticipa este menda una advertencia: no se mete aquí en quién tiene la razón en ese tan enredado asunto del Medio Oriente, eso es otro asunto. Pero ha habido guerra, hay guerra y seguirá habiendo guerra en esa región. Como todo, se resolverá, el punto es si en años, décadas o siglos, pero se terminará arreglando.
Mientras, en esos lares, predicar la paz es ofensivo y más todavía ante la posibilidad de que los fanáticos gobernantes de Irán efectivamente estén desarrollando armas nuclearesque si las llegaran a tener, sí las usarían, ellos sí… por algo su necedad de enriquecer uranio y ocultarlo. Por algo.
Por eso sería deseable que nuestra Presidenta no se ande metiendo en ese berenjenal porque hay el pacifismo del tonto útil que sin quererlo, se hace cómplice de ese régimen promotor y exportador de muerte y desestabilización. Qué necesidad, doñita, pudiendo manejar esto como la guerra de agresión del Putin a Ucrania, sin comprometerse y dando consejitos como Chabelo (¿o es pacifismo selectivo?).
Ya ni modo. A ver cómo le cobra esta factura el Trump (lo malo es que la pagamos nosotros, ella qué), porque a esa reunión de defensores de la democracia, fueron jefes de Estado que el Trump considera enemigos… y allá fue doña Claudia.
Y por cierto, decir “viva la paz siempre”, en boca de nuestra Presidenta, da qué pensar. México está en guerra, guerra sangrienta contra el crimen organizado. No es optativa, es obligatoria y la está librando, no nos andemos con trapitos calientes.
Por otro lado, curioso pacifismo cuatrotero: en el año 2018, el presupuesto de la Defensa Nacional (el ejército, las fuerzas armadas, la antes Secretaría de Guerra), era de más o menos 119,000 millones de pesos y en este año de 2026, ya anda arriba de 170,753 millones, un incremento del 43%. Los pacifistas.
El año 2024, México fue el tercer país del mundo con mayor crecimiento en gasto militar, abajo solo de países en guerra o conflictos bélicos (Ucrania e Israel); y en el presupuesto de este 2026, Defensa y Marina Armada (armada, de armas), es el 9.7% de todo el gasto programable del gobierno. Los pacifistas.
Los cuatroteros transformadores de la patria, han dado un impulso no registrado en décadas a la producción militar. El año 2024, inauguraron en Puebla el complejo industrialmilitar ‘La Célula’, de 600 hectáreas, para fabricar armas, municiones y vehículos. Ya han fabricado 47,000 armas nuevas como fusiles de asalto Xiuhcoatl (Serpiente de Fuego en náhuatl), y arriba de 67 millones de cartuchos para las fuerzas armadas. Los pacifistas.
El pacifismo claudista se plasma en blanco y negro en su presupuesto de ella de este año: la Secretaría de la Defensa, es la cuarta dependencia con mayor presupuesto, con sus 170 mil millones, muy por encima del dinero para el sector salud (66,825 millones).
Su prédica pacificadora es como todo en estos gobiernos transformadores, palabras, palabras vacías, ‘flatus vocis’, se les decía y de ‘flatus’ viene flatulencia.


