
Sr. López
Tía Pita era de las de Toluca, buena persona pero campeona mundial en terquedad. No cedía nunca en nada. También tenía aversión a los médicos; ella, tizanas, fomentos, chiquiadores y todo remedio casero, nunca doctor. Así las cosas, se puso muy mala y tío Agustín y sus hijos, le rogaban que se dejara ver por el médico… y no. Ya para morir con las tripas podridas, hizo jurar al tío Agustín que el acta de defunción diría “muerte natural”. En su ley.
Hay cosas importantes que no se enseñan en ninguna universidad. Para tener hijos no se requiere de cédula profesional y ¡vaya que ser mamá o papá es importante!Igual, nadie se recibe de político, ni se requiere de título registrado en profesiones, para ejercer la política, siendo el oficio más trascendental, más que la medicina, el derecho o cualquier ingeniería, pues del ejercicio de la política, dependen comunidades y países enteros, su destino, el bien común… o la tragedia, cuando se ejerce mal el oficio.
El político nace y a lo largo de los años en que participa en la estructura partidista y burocrática, aprende a lidiar con los intríngulis de la administración pública y desarrolla habilidades para gestionar los asuntos públicos, la solución de conflictos y muchas cosas más.
Eso el político. Otra cosa es el hombre de Estado, el estadista que nació político, claro, y por mérito propio,escala, asciende hasta asumir (no siempre, no se crea), el liderazgo nacional, ejerciendo entre otras cualidades, la visión de largo plazo, nunca actuar en beneficio personal o de su grupo, y saber cuándo hacer de lado sus propiasconvicciones ideológica y su interés de partido, por el bien de la sociedad. No son muchos.
Antes, cuando para ser Jefe de Estado bastaba con nacer de la mamá correcta y ser príncipe heredero, se procuraba educar para el ejercicio del poder al que sería Rey. Por poner un ejemplo: Filipo II de Macedonia, papi de Alejandro Magno, le puso de preceptor a Aristóteles, para que cuando llegara a Rey supiera ejercer el oficio.
En la Edad Media, se puso de moda escribir libros y tratados para educar a los nobles, en particular a los que reinarían, se llamaban Espejos de Príncipes.
No hay espacio para repasar las enseñanzas sobre el arte del buen gobierno de Platón o Tácito, demos un salto hasta el siglo XVI, cuando Maquiavelo escribió ‘El Principe’, obra dedicada a Lorenzo de Médici, el Magnífico, en la que plantea sin usar las palabras ‘razón de Estado’, que el objetivo supremo del gobernante es mantener el poder, sin limitaciones morales ni éticas, por lo que el gobernante puede mentir, engañar, usar la fuerza y cualquier medio ilícito, inmoral o cruel, sin límites. Y ‘El Principe’ de Maquiavelo parece ser libro de cabecera de más de los que uno imagina.
Contra ese maquiavelismo pragmático y amoral, se escribieron refutaciones desde sus tiempos, pero tal vez la más acertada (opinión a debatir), sea la de un jesuita que ogaño nadie recuerda y fue un grande, Pedro de Ribadeneira(1527-1611), que escribió mucho y bueno, y su ‘Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y conservar sus Estados. Contra lo que Nicolás Machiavelo y los políticos de este tiempo enseñan’ (título largo como se acostumbraba).
Ribadeneira no plantea un ejercicio angelical de la política y sin despreciar sus objetivos reales, sí invalida la “razón de Estado” como justificación de lo inmoral, lo no ético, puessegún él, la verdadera “razón de Estado” no puede estar reñida con los valores y por lo mismo sostiene que el gobernante no puede mentir, si acaso guardar silencio, disimular, y eso, si y solo si, es por el bien del Estado, no del gobernante no de su grupo.
Si le parece mucho rigor, digamos que los gobernantes pueden mentir pero solo si de verdad está en juego el Estado, la población, no sus intereses personales y partidistas.
En cambio, la Presidenta Sheinbaum miente por sistema, miente mucho, como su mentor, el Pejestorio, ese mentiroso contumaz.
Ahora con el escándalo de los de su partido que los EU le pidieron detuviera con fines de extradición, doña Sheinbaum miente con descaro y al desgaire, segura de que el peladajele va a creer porque no sabe nada sobre procesos de extradición. Y sí, pero que engañe a tenochcas simplex es lo único que no importa en este asunto: no engaña a los fiscales de los EU y es con ellos el pleito, ni siquiera con el Trump.
Ayer subió más la vara. Mandó que todos los legisladores de Morena el Verde y el PT, fueran a Palacio y les dijo muy fresca y triunfal que “las recientes solicitudes de arresto preventivo con fines de extradición en contra del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros funcionarios de la entidad, así como la cancelación de visas a gobernadores y funcionarios, tiene fines electorales y políticos y no de persecución de delitos” (nota del Excélsior de ayer).
Pero dijo más: “(…) las acciones contra Rocha y los demás funcionarios sinaloenses conforman un ataque a la soberanía de México”.
Y los instruyó: “Hay que explicarle a la población qué es lo que estamos defendiendo frente al poder conservador, frente al conservadurismo y a la amenaza constante de injerencia e intervencionismo, y de actitudes hostiles contra México”.
Todo mentira. Se pasó de la raya, señito.
Si la solicitud de detención con fines de extradición fuera contra el gobernador de Coahuila (PRI), o la de Chihuahua (PAN), este menda apuesta los dos ojos, a que ya estarían extraditados y la Presidenta discurseando sobre la corrupción del PRIAN. No nos hagamos.
La hospedada en Palacio ya no está en una encrucijada, ya decidió defender a los suyos, garantizándoles la impunidad que los aglutina, única razón de su cohesión de banda, de gavilla, no de partido.
Ningún Presidente mexicano ha insultado a los EU y mire que razones hubo en la historia. Bueno, ella sí. Falta ver si le alcanza para pagar la factura porque el tío Sam no deja cuentas por cobrar. Pero a ella, no le importa, ella, en su ley.


