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El terco / La Feria

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Sr. López 

Tía Pepa, era celosa y terca y como buena terca, inteligente como un kilo de molida de res. Su marido, tío Agustín, era bueno como el pan, de metro y medio de estatura y diámetro, pero la tía aseguraba portar cuernos y que no tenía que probar sus acusaciones sino él su inocencia. La vida le amargó. Estando el buen hombre en artículo de muerte le insistía: -No te mueras con eso en la conciencia, Agustín, ya confiésamelo -y los que ahí estaban contaron que casi con su último aliento, en apenas un susurro, oyeron al tío mentarle la madre. Y que murió sonriente. 

El plan presidencial original respecto del sistema electoral del país, consiste entre otras cosas, en reformar la Constitución para transformar al INE en un instituto electoral a su gusto. El plan que reventó la marcha del 13 de noviembre, es de un solo hombre porque no lo consultó, comentó ni acordó con nadie. 

Si el plan que ya es iniciativa ante el Congreso, es mejor que el caldo de gallina y mejora al INE, es opinable y los seguidores del Presidente, sin leerla, la apoyan, igual que sus opositores también sin leerla, la rechazan. Así andamos… y no se ponga trágico: estamos mejor que nunca, pues ahora ya nos empiezan a interesar a muchos los asuntos nacionales. 

Pero el hecho de que esa iniciativa sea solo de él, enviada al Congreso con instrucciones de no moverle una coma ni negociar nada de su contenido porque “los principios no se negocian”, obliga a repudiarla: es imposible que una sola persona, tenga la razón por sobre todos los políticos profesionales de los diez partidos nacionales (en cada partido hay gente muy capaz); por sobre todos los líderes obreros y campesinos (no pocos con el cerebro afilado como navaja); por sobre los 32 congresos locales del país (que en todos hay cerebros como motor Fórmula 1); por sobre los especialistas en la cosa pública de todos los gobiernos estatales; por sobre todos los expertos de órganos e instituciones nacionales; por sobre todos los académicos y pensadores de todas las universidades e instituciones de educación superior del país; por sobre 94 millones de adultos (93’984,196 registrados ante el INE al 2 de junio de 2021). Uno por sobre de todos. 

Es necesariamente equivocado, que una persona y solo una, sea la única depositaria de la verdad, exclusiva dueña de la razón, propietaria intransferible del destino de toda la población de un país, en nuestro caso, 130 millones de personas. Eso es el exacto opuesto a democracia. Y más, si así fuera, si el Presidente, este Presidente, fuera un moderno Trismegisto (Tres Veces Máximo), preferimos equivocarnos entre todos a ceder nuestra vida a uno, que entregar la voluntad colectiva a la de un individuo es siempre antesala de desvíos, descalabros y hasta tragedias. 

El Presidente sabe que su iniciativa original ha fracasado, porque las reformas a la Constitución necesitan de la aprobación de dos terceras partes de los votos de los diputados y senadores, y la marcha del 13 pasado, la Gran Marcha, sepultó cualquier coqueteo opositor. Pero para eso tiene el Presidente un plan B para acotar cuanto pueda al INE y al Trife, modificando solo leyes reglamentarias (secundarias les decimos), que se 

aprueban con mayoría simple (la mitad más uno), que sí tiene el Presidente y eso preocupa a muchos. Bueno, pues estamos fruncidos. 

Los que deberían estar preocupados son los legisladores porque de ellos depende aprobar o no, algo manifiestamente contrario a lo que quiere la gente, sin despreciar a los que por instinto de sobrevivencia están del lado de quien por el momento les regala dinero cada mes (y luego estarán del lado de quien quiera que tenga la maleta del dinero: esa no es lealtad, es hambre y el hambre no distingue qué mano le da de comer, si así fuera, el PRI jamás hubiera perdido la presidencia). 

Más preocupados deberían estar si recapacitan en que las constantes y ácidas críticas presidenciales al INE, enfrentan los reconocimientos internacionales que recibe y ninguna otra institución mexicana ha tenido nunca, como los expresados por Australia, Barbados, Bélgica, Benín, Botsuana, Brasil, Canadá, Cabo Verde, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Estonia, Finlandia, Alemania, Ghana, India, Indonesia, Luxemburgo, Mauricio, Mongolia, Namibia, Países Bajos, Noruega, Panamá, Perú, Filipinas, Portugal, Sudáfrica, España, Suecia, Suiza, Túnez y Uruguay, todos representados por el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA), con sede en Estocolmo, Suecia; la Autoridad Electoral Permanente de Rumania; la Asociación Europea de Funcionarios Electorales; Democracia Internacional, de Alemania; Transparencia Electoral, de Argentina; la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); los partidos Demócrata y Republicano de los EUA, a través del Instituto Nacional Republicano y el Instituto Nacional Demócrata y otras, sin mencionar los premios que le ha otorgado la comunidad internacional. Contra eso va el discurso de un solo hombre. 

Los diputados votarán a favor del plan B y hay que atenuar la crítica contra los legisladores de Morena, que el Presidente es de Morena y es lo lógico que lo apoyen, pero el plan B necesita ser aprobado también por la Cámara de Senadores y la guerra del Presidente contra el líder morenista del Senado, Ricardo Monreal, puede aguarle la fiesta… y si don Monreal se erige en paladín defensor del INE, bien puede consolidar una sólida candidatura a la presidencia. 

Calculó mal este tiro el Presidente pero se entiende: le urge tener al INE y al Trife bajo su influencia para con artimañas sacar la vuelta a la inhabilitación de la Suprema Corte a la candidatura de Claudita, según su sentencia del 29 de septiembre pasado, para mandar el asunto a un largo pleito jurídico y que fueran hechos consumados su candidatura y posible elección, ya sin reparación posible. Es muy poco aseado, pero nada vence la terquedad. Fue Kant el que dijo: “El sabio puede cambiar de opinión; nunca el terco”.

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