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Desde hace mucho tiempo: Los periodistas estamos de luto

Desde hace mucho tiempo: Los periodistas estamos de luto
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+ Roberto Mancilla; a 30 años de la felonía…

+ La confusión del caso; impunidad oficial…

+ Muchas líneas de investigación, perversa…

+ De los inculpados; nadie resultó culpable…

                    Ruperto Portela Alvarado. 

                        (rupertoportela@gmail.com)

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 02 de Febrero de 2023.- El dolor de la partida de un ser humano no se olvida jamás; menos y nunca se perdona cuando las condiciones de su viaje eterno fueron en las circunstancias vil, cobarde y funesta como sucedió el vuelo a lo etéreo e infinito de mi amigo y compadre, ROBERTO ANTONIO MANCILLA HERRERA, el excelso ingeniero químico egresado de la Universidad Veracruzana, dedicado a las actividades de catedrático, lector empedernido y periodista sarcástico en sus tiempos libres.

         Fue el día 2 de febrero, a las primeras horas de la madrugada o unas horas antes de terminar el día primero de ese mes de 1993. Dos balas pegaron en su rostro y cegaron la vida de Roberto Mancilla, el connotado ciudadano de carácter alegre y bonachón,  que supo ser hijo, esposo, padre y amigo.  Precisamente este día se celebra a la “Virgen de la Candelaria”

Creo que era lunes, o no sé. Eran casi las ocho de la mañana cuando nos avisaron de un cuerpo inerte dentro de un automóvil Volkswagen color rojo en las inmediaciones de la Colonia “24 de Junio”, al lado del parque “Rosario Castellanos”, de esta capital Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.  Casi al momento nos confirmaron: “es ROBERTO MANCILLA”. El dolor nos vino de pronto y nos inundó el sentimiento y la rabia a la vez.

          Hay quienes dieron cuenta del suceso y nos avisó: “hay un muerto y me parece que es Roberto Mancilla”, dijo la voz por teléfono a mí esposa y quien luego me informó, porque yo estaba en las oficinas del periódico “ES! Diario Popular”, platicando con el “Gran Jefe Pluma Firme”, don Gervasio Grajales, que inmediatamente supo del asesinato de mi compadre y murmuró un “puta madre”

         La noticia corrió como reguero de pólvora y conmovió a los compañeros del ámbito periodístico. Todos a uno, nos lanzamos para acuerpar a la familia, a mi querida comadre Martha Mendoza Ahedo y sus hijos pequeños aún, Roberto y Jorge Macilla Mendoza, quienes hoy adultos y profesionistas, siguen llorando, lamentando y sintiendo el cambio estrepitoso que dio a sus vidas este artero, vil y cobarde asesinato que quisiéramos no hubiera sucedido y, a esta distancia del tiempo, estar seguro de que fue un acto criminal de estado para castigar a los responsables.

         Todo se convirtió en confusión desde el primer momento. Las especulaciones iniciaron del “por qué, de dónde y quiénes fueron” quienes perpetraron el crimen. Se hicieron mil conjeturas transformadas en confusión, que a la distancia de 30 años del asesinato, puedo creer que esos rumores perversos fueron provocados desde las oficinas de gobierno y quizá con mayor precisión desde la comandancia de la policía, cuyo jefe Ignacio Flores Montiel era cercano colaborador de confianza del ex Gobernador de Chiapas José Patrocinio González Blanco Garrido, quien ya fungía como Secretario de Gobernación desde el 4 de enero de 1993, un mes antes del crimen.

         El imaginario social también hizo lo suyo en la especulación: “que fue por unos vídeos que tenía Mancilla y comprometían al poderoso político del Imperio de la Ley”“qué fue por algo muy delicado que le  sabía Mancilla al rector de  la Universidad Autónoma de Chiapas”Jorge Luis Arias Zebadua o quizá, “porque el EZLN lo invitó a enrolarse en su movimiento armado y Mancilla se negó a participar”. De todo se dijo, hasta que “fue un asesinato pasional” y tantas muchas otras cosas, dicho y hechos que no se pudieron comprobar, pero que sí contribuyeron a enrarecer el ambiente y confundir la investigación. 

         Hasta hoy nada se sabe a ciencia cierta o cuando menos yo no estoy enterado. Pero, como otros asesinatos de periodistas (el de Alfredo Córdova Solórzano el 6 de junio de 1991 por ejemplo) en particular este de Mancilla, nada se supo de los autores materiales y menos de los intelectuales de los crímenes. 

Hay que considerar que Roberto Mancilla Herrera era un apasionado del periodismo crítico, satírico, sarcástico y mordaz; de trascendencia e impacto estatal con su columna “Minimalia” o artículos sobre temas políticos o críticas gramaticales y el contenido de los discursos de gobernantes, que publicaba en “La Voz del Sureste” con Roberto Coello Trejo y el “ES! Diario Popular” de Gervasio Grajales o ya en la dirección Alfonso Grajales Burguete. También escribió en la revista: “Diálogos en el Sur” de Marco Antonio Álvarez Ruiz.

         Quiero decir que en el desorden de la investigación sobre el asesinato de Roberto Mancilla Herrera se detuvieron  y presentaron el 8 de mayo de ese año, a dos funcionarios cercanos al rector de la UNACH Jorge Luis Arias ZebadúaJesús Zorrilla Ámen, secretario particular y Vicente Espinosa “La Sombra”, chofer,  a los que el jefe de la policía Ignacio Flores Montiel quiso cargarles el crimen, y al no poder confirmar las pruebas y sospechas con dos chamacos infiltrados como testigos, se obligó a ponerlos en libertad. Vaya, hasta al mismo “Temido Jefe Policiaco” cercano al gobernador, después Secretario de Gobernación, se le implicó como autor intelectual y material del asesinato e inclusive estuvo preso por ese motivo.

         Fue el entonces Procurador de Justicia del Estado, Rafael González Lastra quien inició y dirigió las investigaciones, pero luego fue nombrado Secretario General de Gobierno y en su lugar quedó el licenciado Joaquín Armendáriz Cea quien tres meses después presentó a los dos presuntos responsables (empleados de la UNACH), que fueron liberados meses después por falta de pruebas.

         Es mucho o amplia la información que se fue teniendo a través de la investigación a la que inclusive el tercer Secretario de Gobernación de la administración salinista, Jorge Carpizo MacGregor,  que sustituyó al chiapaneco famoso por su “imperio de la ley”, mandó de emisario para investigar el caso a Eduardo Valle “El Búho” con dos acompañantes Ministerios Públicos Federal: Cuauhtémoc Peña Adalberto Mendoza, quien en pleno sepelio de Roberto Mancilla Herrera dijo que se aclararía el crimen “caiga quien caiga”, cosa que no sucedió y por eso le escribí en una de mis columnas: “cayó él, pero de bolo”

Lo del “Búho” fue un engaño: solo entregó al gobernador en turno, Elmar Harald Setzer Marseille un sobre lacrado con supuestamente cinco cuartillas sobre el resultado de la investigación, que a la fecha (30 años después del asesinato) no sabemos de su contenido; jamás supimos que le informó y a qué conclusión llegó sobre la investigación.

Quiero aclarar que por nuestra parte, los periodistas tuvimos la osadía de nombrar una “Comisión Coadyuvante de la Investigación”, en la que coincidimos: Miguel Ángel Carrillo BarriosManuel Blanco UrbinaOscar Gumeta GonzálezMiguel de los Santos CruzAmado Avendaño Figueroa y un servidor, Ruperto Portela Alvarado. Puedo asegurar que de poco sirvió dicha comisión, pues como una vez me dijo el periodista y político, Romeo Ortega López, que “la Procuraduría tenía más dos expedientes, y el que nos enseñaban a nosotros era uno apócrifo”.

También el que me hizo algunas revelaciones sobre el caso del asesinato de mi compadre y amigo Roberto Antonio Mancilla Herrera fue el campechano Jorge Obrador Capellini, ex delegado de la Secretaría de la Reforma Agraria en Chiapas durante el gobierno de José Patrocinio González Blanco Garrido y jefe de la policía en la administración de Chirino Calera del Estado de Veracruz. “Algo me dijo sobre quien había matado a Mancilla”, que no debo publicarlo porque nunca supe de la certeza de tal aseveración. 

         Es muy difícil entrar en detalles en este doloroso caso y más cuando a 30 años del asesinato de mi amigo y compadre Roberto Antonio Mancilla Herrera, no hay información final de las investigaciones, pero, es muy cierto que los periodistas estamos indignados, encabronados y de luto desde hace mucho tiempo –de siempre— y la familia sigue sintiendo ese dolor que taladra el alma, que no se calma ni con la distancia del tiempo. 

Soy y seguramente todos somos solidarios con Martha Mendoza Ahedo y sus hijos, Roberto Jorge Mancilla Mendoza, que como ellos dicen, “ni olvidan ni perdonan”, porque el dolor persiste y se extraña la presencia de alguien tan notorio y querido, como lo fue en todos los espacios, ROBERTO MANCILLA, a quien seguimos recordando con afecto y tristeza… 

HASTA PRONTO QUERIDO COMPADRE… 

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