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Baltazar Ramos, escupe letras / Al Sur con Montalvo

Baltazar Ramos, escupe letras / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen, 

A BALTAZAR RAMOS le brotan las letras desde la fuente inagotable de su experiencia como niño; de su profesión en educación física; desde la mirada antropológica y profunda de una sociedad evolutiva día a día; también se sirve de la introspección psicológica que también estudio. 

Escribe desde esa fuente que brinda el trabajo desde muy pequeño aprendiendo que la responsabilidad constante forma al hombre en la disciplina y le traza metas casi imposibles de cumplir para aquellos instalados en zonas de confort sin mayores aspiraciones. 

BALTA, como se dirigen a él sus alumnos, maestros y amigos, siempre está dispuesto a extender su mano amiga para quien lo necesita, pues su empatía nace de la comprensión de la esencia humana que, al mismo tiempo, genera su curiosidad por investigar, descubrir y escribir dejando huella de su paso. 

Después de estudiar Educación Física, Antropología, Psicología y Letras une todo ese conocimiento para plasmarlo en cada uno de sus múltiples libros publicados y otros tantos esperando turno en la imprenta. 

A la edad de Baltazar, los anteojos le sirven para ver revisar el pasado, mirar hacia el futuro sembrando en el presente. Hombre sencillo, afable y sincero, se gana el cariño de quienes le rodean, atentos a sus palabras porque el ESCULPE PALABRAS con arte, ciencia; es un artesano formando y colocando ideas con mucho cuidado y delicadeza para hacerse comprender al construir sus novelas, cuentos y poesías con la misma precisión como reconstruye la historia del deporte y la educación física desde siglos atrás hasta nuestros días. 

BALTA es un artista exigente consigo mismo compitiendo con él mismo, cuidadoso de convertir cada idea en un pensamiento profundo que se traduce en letras, palabras y libros publicados, siempre tratando de superar sus escritos anteriores. 

Se le ve reunido con gente de su generación evocando los años sesenta; lo mismo que rodeado de jóvenes quienes le escuchan atentos como en el Ágora griego, propiciando el pensamiento reflexivo y crítico para propiciar debates que dan origen a la creación. 

BALTAZAR RAMOS quedó huérfano a los seis años a cargo de su estricto abuelo de quien aprendió la virtud de la puntualidad allá en Marquelia, ese lugar paradisiaco de playas vírgenes, y ambiente relajado, en su Playa La Bocana, donde los esteros son navegables, y sus manglares, un refugio de conversación con la naturaleza; Balta habla con ardor de la gastronomía de su tierra natal y de aquellos días tempestuosos por la guerrilla. Habla de su vida en la ciudad de México y sus peripecias para llegar al Colegio de Ciencia y Humanidades; de su infancia trabajando como compromiso propio; de sus viajes y su paso para establecerse en Chiapas y en Comitán. Habla de sus dos hijos de 32 y 37 años respectivamente; de su familia; y al platicarlo, uno lo escucha como si se presenciara una cinta cinematográfica a todo color y en tercera dimensión, de la forma en que se relacionan, se apoyan yrespetan sus espacios.

—¿Sabe?, -me dice Balta al dejar la taza de café sobre la mesa; —Tender uno mismo la cama al levantarse es un principio de orden, disciplina, organización, de puntualidad; es un acto formativo del carácter de quien lo descubre y lo practica. Sin importar que se tenga un ayudante que lo pueda hacer, al tenderla sacudimos lo que estorba. Es un ritual para poner en orden nuestra vida cada día al amanecer. Esta sola práctica nos permite criar hijos responsables e independientes. Todo lo que he escrito es como ejercicio de mis tiempos libres, ese pedacito que me sobra. A las cinco de la mañana me levanto, tomo la hoja y me duermo hasta las doce de la noche escribiendo. Jubilarse no significa apagarse, al contrario, es tiempo libre para aprovecharlo viviendo y haciendo lo que se ama hacer.

—Usted tiene un extenso libro de más de 400 páginas titulado PLURICULTURALIDAD CORPORAL EN EL SIGLO XIX que desea revisar para publicarlo corregido, ¿por qué?

—Hace muchos años, un médico especializado en atletas de alto rendimiento, les pidió a los chicos que asistían a un curso que se mantuviesen seis meses preparándose físicamente en un poblado de gran altitud en la montaña. Los chicos argumentaron no contar con recursos para eso. <Entonces cuatro…, tres meses, -le dijo el doctor. ¿Tampoco?, entonces háganlo en una semana, pero nadie debe decir “no puedo”>. Eso, me ha llevado a la disciplina de escribir. Tenía dos plazas de maestro en dos universidades; los fines de semana estudiaba el postgrado. Fui muy productivo en ese tiempo. Ahorita me faltan 45 textos que no he podido culminar para publicar. Pero lo haré.

—Le quiero preguntar, ¿cómo le hace para verse tan joven, tan jovial a su edad? Usted tiene una gran cantidad de libros publicados y muchos más por publicar. Hábleme de sus libros.

—Yo diría que lo jovial es encontrar le equilibrio de convivir con viejos y jóvenes, de ambos sigo aprendiendo con entusiasmo. De mis libros puedo enunciarle los principales: Los de investigación son: 1. “La especie humana en su ficción cultural. Reflexiones emergentes”; 2. “Trabajo sexual y militarización en Chiapas”; 3. “Pluriculturalidad corporal en el siglo XIX. Aporte liberal en la construcción del México actual”; 4. “Deporte y Recreación en la sociedad prehispánica”; 5. “El deporte en Chiapas. Un laberinto”; 6. “Mitohistorias con presencia africana; 7. Gastronomía y Mitohistorias”; 8. “La semántica Educativa. Dos diarios de campo. Inéditos”; 9. “Chimbombos. Perfil negro del Valle de Cintalapa”. Inédito. Además, de esos libros de investigación, mencionaré la novela “Julio” y un sinfín de cuentos y poemas.

Baltazar cuida su nutrición y su salud; aconseja a su hijo y a su sobrino, para concluir sus tesis sobre historias de comunidades. Su satisfacción es ser leído por sus exalumnos, quienes viajan largas distancias para escucharlo en sus cursos, conferencias o presentaciones de libros. “La convivencia con jóvenes me rejuvenece. me pones más chispa. Aunque sea un poquito, tengo que conocer cómo corre la información en redes sociales; y cuando me encuentro con algún joven, él me habla de eso, yo ya lo sé”, me dice.

—Aquí en Comitán organicé un grupo de paisanos guerrerenses; ahora ya son 16 con quienes nos reunimos a tomar café, platicar y recrear historias. En ocasiones nos reunimos para deleitarnos con la gastronomía de Guerrero, con el chilate sirviendo la leche desde la altura; el pozole guerrerense; una rajona de chicharrón con su chilito el arroz, en fin, hablamos de las culturas porque además de mayas y aztecas, también existen múltiples pueblos indígenas de los que hemo construido este mestizaje; hablamos de la vida en los años 70 y 80; de nuestra participación política, de nuestras familias…

Baltazar es una enciclopedia andante influenciado por los maestros del pensamiento lejos de aquellos que sólo adiestran a sus alumnos; comenta la importancia de encontrar en las ciencias sus fundamentos científicos, de revisarlos y cuestionarlos evitando la simple memorización para pasar exámenes. Su charla se prolonga más de lo previsto, y mucho material me queda en el escritorio deseando la oportunidad de volver a escucharlo porque sus palabras llevan magia, sabiduría con una gran carga de emoción; Baltazar comparte sus conocimientos como una cuestión de amor.

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