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“Gota a gota se agota el agua” / Al Sur con Montalvo

“Gota a gota se agota el agua” / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Anna Karen, 

Las lluvias en Tapachula le devuelven al campo una frescura envidiable nutriendo los ríos que serpentean desde las inmediaciones del Tacaná hasta su desembocadura en las playas de Puerto Madero. Por esos arroyos, riachuelos y ríos navegan las esperanzas de miles de campesinos y finqueros por obtener una buena cosecha, pero también viajan miles de envases plásticos que terminan contaminando las lagunas de la Pampas de Barra Cahoacán, Las Cigüeñas, Cabildo y Murillo que nos hacen recordar aquel eslogan de GOTA A GOTA, EL AGUA SE AGOTA.  

Después de dos semanas de estancia en Chiapa, Florencia y Federico Landeros, nos visitaron en Comitán interesados en el proyecto para el Manejo Integrado de Cuencas Asociadas al volcán Tacaná entre México y Guatemala que presentó la IUCN en coordinación con Biosfera Tropical. 

Florencia quedó sorprendida con los chicos al verlos lanzarse desde lo alto del cerro hacia el río mientras almorzaban en Cahua Re. Cinco niños se turnaban para ocupar la piedra donde compiten entre ellos por el mejor clavado. Son niños de los Cantones cercanos y algunos de Carrillo Puerto en Tapachula, quienes acuden con frecuencia a este sitio donde la naturaleza les brinda un espacio de diversión sin costo alguno. Las carcajadas y los gritos se mezclaban con el trinar de las aves, comenta Florencia.  

La gran variedad de mariposas los sorprendió. Las observaron posarse en la mesa con toda tranquilidad. Ninguno de los dos conocía Chiapas. La impresión que se llevan después de viajar por el circuito de la sierra y la costa es muy diferente a la idea que la prensa les brinda en los Estados Unidos. 

—La arrachera que comí en el restaurante de Cahua Re es la más deliciosa que he comido en los últimos años, aún comparada con los mejores lugares, -comenta Florencia.  

Todos compartimos la misma opinión mientras Florencia nos explica que The World Conservation Union(UICN) fue fundada en 1948 integrando a gobiernos, agencias de estado y una inmensa gama de organizaciones no gubernamentales en una asociación única del mundo. Cuentan con 980 miembros en cerca de 140 países donde influyen, promueven y brindan asistenta para la conservación integral de los recursos bióticos del planeta, asegurándose de que cualquier uso de los recursos naturales sea equitativo y ecológicamente sustentable. 

Le explicó a Florencia y a Federico que la UICN Mesoamérica que coordinaba Rocío Córdoba Muñoz, se reunió hace años con los alcaldes de Tapachula y de Guatemala para presentar el proyecto en Suiza con el fin aplicar más de 3 millones de dólares a favor de las cuencas que comparten en el Tacaná ambas naciones. 

A través de sus seis Comisiones, la IUCN participaba con más de 10.000 voluntarios expertos en grupos de trabajo para la formulación de proyectos y acciones enfocadas a la conservación de la especie y de la biodiversidad, así como de los recursos naturales. La Unión Europea ha ayudado a muchos países para preparar estrategias nacionales para la conservación. Sus operaciones son descentralizadas, llevándose a cabo por una red amplía de oficinas regionales en cada país. Participa principalmente en países en vías de desarrollo.

Florencia y Federico se acercaron a la orilla del río, al agua tibia a pesar de estar nublado, pero sucede que en Tapachula nunca se siente frío, aunque haya tormentas, les explico. Las mujeres no contuvieron sus deseos de sumergir los pies justo en el recodo, donde la corriente aminora su fuerza. 

Florencia, agrega entusiasmada. 

—El ritual plácido de sentir correr el agua se aviva con los sonidos naturales del paisaje. Un poco más arriba, las vecinas del lugar se dan cita para lavar su ropa en medio de risas y chismes cotidianos. Son las mujeres campesinas en domingo gastándose en quehaceres del hogar porque durante la semana participan en los jornales del campo, la tarea de ser mamá, esposa y cocinera de la casa, es trabajo ingrato tan pesado como poco valorado. 

Federico abunda en los programas que la UINC que se realizan en los humedales de las costas de Centroamérica y México. Comenta que el Centro ofrece información de manera sencilla a quienes la solicitan. Documentos que no son fáciles de obtener en cualquier parte, ellos los difunden de forma ágil, vertiendo una gran cantidad de información no publicada por diversas razones. El Centro cuenta actualmente con más de 9,000 referencias referentes a humedales y al uso costero para la conservación sostenible de la zona. Entre ellos, señala las publicaciones de Rocío Córdoba y Francisco Pizarro sobre “Humedales de Centroamérica: síntesis de veintisiete estudios e iniciativas sobre educación, investigación, manejo y conservación de humedales y zonas costeras” así como otro libro intitulado “Por los humedales de Costa Rica: experiencias del Proyecto Estrategia Nacional de Conservación y desarrollo sostenible de los humedales de Costa Rica”. Además de estos, Pedro Cordero ha publicado un interesante volumen intitulado “En defensa del manglar: experiencias del Proyecto “Aprovechamiento Sostenible de los Recursos Asociados a los manglares del Pacífico de Guatemala”. 

Le comento a Federico el interés por aprovechar nuestros recursos naturales en proyectos de ecoturismo tanto aquí en la sierra como allá en los manglares. Federico me recuerda que existe un estudio técnico sobre la protección de los humedales de “El Gancho Murillo” para la creación de un área natural protegida que permitiría restringir el aprovechamiento de la vegetación de manglar y regular tanto los cambios de uso del suelo, como las modificaciones a los patrones naturales de circulación de agua en el área. Asimismo, por medio de las actividades de manejo proporcionar elementos de cambio a las formas actuales de apropiación de los recursos naturales por las comunidades circunvecinas, y lograr de esta manera la conservación de estos frágiles sistemas. 

—En un estudio descubrí tu nombre y el de Biosfera Tropical que dirigías hace años, Otro estudio sirvió de base para la expedición del decreto, que considera como criterios generales aplicables a esta zona la prohibición para el establecimientos de nuevos centros de población; la promoción de la investigación científica del tipo ecológico básico excluyendo cualquier tipo de investigación manipulativa y restringe el área a investigadores debidamente acreditados por la autoridad federal; prohíbe la colecta de ejemplares de flora y fauna silvestres con fines de divulgación científica sin contar con la aprobación previa de la federación; los programas de ecoturismo que se pretendan desarrollar, deberán contener tres componentes fundamentales: generar un bajo impacto al ambiente, desarrollar actividades de educación ambiental y generar un beneficio directo para las comunidades locales. 

—La tentación del agua es irresistible para nosotros, comenta Florencia. Federico acostumbrado a viajar como investigador mochilero se coloca en cada viaje su traje de baño para sumergirse en un río crecido por las últimas lluvias. Explora el tipo de piedras, las plantas y la mohocidades de las orillas, observa con detenimiento las aves de colores que cruzan constantemente, reúne varias piedras y hojas desprendidas de los árboles. El investigador todo lo clasifica, lo colecciona y estudia, siempre está atento a observar el mínimo detalle; es una práctica que se vuelve adicción. Yo prefiero extasiarme en la contemplación de un colibrí suspendido en el aire con sus alas de metal, libando con su lengua protráctil, tan larga como su propio cuerpo, la flor amarilla. 

—Eso fue increíble, –dice Federico. —El colibrí se detuvo frente a una jaula donde había un gorrión en cautiverio el cual me recuerda el espíritu humano de quienes se refugian en la seguridad de sus propios cautiverios disfrutando más las apariencias que lo verdadero. Gente ha buen resguardo de las inclemencias del tiempo, seguros del alimento cotidiano, confortables en sus nidos prefabricados y fuera del peligro a ser devorados por bestias mayores. Grata felicidad la del cautiverio. En cambio, el colibrí, en su pequeñez debe prodigarse su propio nido, buscar el alimento para sus crías exponiéndose al torrencial aguacero, pero es libre. El gorrión en cautiverio de seguro se burla del colibrí sintiéndose satisfecho envuelto en la seguridad de su jaula. ¡Y más le vale no salir de ella jamás porque su libertad lo mataría! 

—Una señora nos platicó que desde hace diez años mucha gente ha emigrado hacia el norte del país en busca de mejores oportunidades de trabajo. En Agua Prieta, Sonora de hecho, existe un importante asentamiento de migrantes de Carrillo Puerto quienes suelen reunirse en la plaza central los domingos como aquí lo acostumbran hacerlo las guatemaltecas en la plaza de Tapachula. 

—Es cierto, les comento, Pati y yo, presenciamos hace años, un autobús anunciando viajes de Carrillo Puerto a Tijuana y Sonora, era gente que migró hacia las maquiladoras, en unos casos o la pizca del algodón, en otros. El acento de algunos vecinos de Carrillo Puerto nos llama la atención y es que se trata de familias de origen hondureño que han casado con mexicanos en esa incesante lucha por la sobrevivencia. Aquí viven numerosas familias en busca de oportunidades. 

Florencia, quien ha viajado por muchas partes del mundo, expresa su admiración por Chiapas, por su gente y sus paisajes, por la inmensa biodiversidad en sus montañas, selva, mares y costas. Le resulta divertida la prensa de Tapachula en la que encuentra una candidez entre lo ramplón y lo inocente de sus columnistas típica del periodismo provinciano teñido de chismes, intrigas y humor negro que no se lee en las páginas nacionales demasiado sobrias, analíticas y frías. Les ha fascinado el estilo con que aquí se narran los sucesos cotidianos, algo que quizá escapa a nuestra propia percepción. 

A fin de cuentas, ellos disfrutan del privilegio de viajar, de poder comparar culturas y formas de comportamiento humano. Cada uno de sus comentarios se aleja de la crítica mordaz, se instala en la admiración de lo novedoso, apuntan cada palabra regional como si descubrieran una nueva lengua castellana. ¿Por qué les llaman catrachos a los hondureños? me pregunta Federico. No tengo la respuesta, no lo sé. 

La distancia que establece un visitante le permite percibir cosas que a nuestros sentidos ya pasan desapercibidas. Miles de imágenes y detalles que se pierden con el trajinar cotidiano, paisajes merecedores de una fotografía bien expuesta en los mejores museos, nuestra mirada la pierde en la indiferencia. 

Bien vale la pena, darse un tiempo de solaz para retirarse un momento fuera de la ciudad, buscar la placidez los rincones de Chiapas para sentarnos a perder o a ganar el tiempo en la contemplación de lo que tenemos alrededor y pocas veces lo apreciamos. Porque sin duda alguna, perder el tiempo en medio de los paisajes chiapanecos y compartirlos con el mundo entero es una cuestión de amor. 

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