
PIE DE FOTO: Cañón del Sumidero, Georgie White Clark (la Mujer de los Ríos), Grupo Pañuelo Rojo, Grupo de Western River Expeditions, fragmento del óleo digitalizado del Sumidero en Museo Regional de Chiapas. Fotos cortesía.
Roberto Chanona
Para el doctor Fernán Pavía Farrera,
Quien en vida me proporcionó la información.
El imponente accidente geológico llamado El Sumidero ha inspirado a investigadores, escritores, poetas y aventureros de todas las épocas. Estagarganta de 19 kilómetros de longitud, por donde pasa el río Grijalva, tiene paredes de hasta 1,200 metros de altura. Presentaba antes de que se construyera la presa Chicoasén obstáculos naturales como caídas de agua, partes rocosas muy estrechas, paredes verticales, rápidos y barrancos.
El primer documento histórico que lo menciona es la Cédula Real de 1535 dada por el rey Carlos V respecto al escudo de armas para vecinos y conquistadores de la villa de San Cristóbal de los Llanos: “…no se puede entrar sino es por dicho río por ser dicha sierra tajada en ambas partes y no hay otro camino…”
Pero en realidad la mención más antigua son las oraciones de Tezcatlipoca, deidad que gobernaba Mesoamérica y ostentaba varios nombres, entre ellos el traducido como “el joven del precipicio”. Estas plegarias fueron recogidas por fray Bernardino de Sahagún: Hablando con vuestra majestad, bien se que estoy en un lugar eminente, y hablo con una persona de gran majestad, en cuya presencia corre un río que tiene barranca profundísima y precisa, o tajada, y así mismo está en vuestra presencia un resbaladero donde muchos se despeñan; no hay nadie que no yerre delante vuestra majestad.
A mediados del siglo XIX los franceses Pedro Gastinel y los hermanosAdrián y Esteban Foudon llegaron a Chiapas para instalar un aserradero a solicitud del señor Fernando Castañón Coello. El lugar para la explotación de las maderas estaba cerca de donde desemboca el río Sabinal en el Grijalva. Los extranjeros maravillados por la hermosura del cañón y la pujanza del río pidieron a los nativos datos acerca de la extensión y la profundidad y ninguno supo informarles, pues nadie había intentado navegarlo… ¡Serían ellos los primeros en recorrer esa inexpugnable travesía! Una mañana de marzo en 1869 anunciaron su determinación de hacer un viaje de reconocimiento por todo el cañón; los valientes mozos hacían burla a las advertencias de los canoeros chiapacorceños y así, sonriendo y confiados, se hicieron al agua en una lancha construida por ellos. Instantes después de haber iniciado su audaz recorrido por las turbulentas aguas tiraron los remos y cruzándose de brazos, en alarde, entonaron los primeros compases de su himno… Jamás salieron del cañón y los ecos marselleses, dicen, aún resuenanentre las pétreas paredes del acantilado.
Existe en el Museo Regional de Chiapas una copia digitalizada de un óleo con ficha Catálogo de la Colección de Códices 1964 que dice: “Vista del Río de Chiapa. Original. Clasificación: Cartográfico. Chiapas. Siglo XVIII. Historia del Ms.: Desconocida. No está registrada en el inventario de 1959.” Material y dimensiones: óleo sobre tela, 37 x 142 cts. Fue obtenida por conducto del INAH. La pintura fue realizada por Federico Larráinzar Canano y un documento alusivo fue publicadodespués de su fallecimiento. En 1881 óleo y documento integraban la propuesta llevada por el diputado Larráinzar a la Secretaría de Fomento,a cargo del general Porfirio Díaz. Por primera vez se hacía extensa e ilustrada exploración y relación de parte del río con el objeto de emplearlo como medio de transporte y comunicación, importante para impulsar el desarrollo del estado.
La expedición del Colegio Militar de la Ciudad de México en 1958 al Sumidero, no tuvo éxito. El relato de ese operativo fue elaborado por el ingeniero Pedro Hitz y enviado al señor Pablo Beutelspacher Rest,pionero de la navegación comercial motorizada en el río Grijalva. El fragmento que presentamos forma parte del libro Contra viento y marea, anecdotario del capitán Pacher: “En mayo de 1958 nos propusimos explorarlo; para esto, empezamos por conseguir aerofotografías, en las que pudimos contar hasta 14 caídas grandes de agua. Escogimos el mes de mayo porque es cuando el nivel del agua en el cañón está a su mínimo y no hay peligro de temporales o nortes del Golfo de México. Llevamos dos balsas de hule, con el propósito de enviarlas solas en las caídas y recogerlas más abajo, de esta manera poder llevar suficiente equipo, el cual sería cargado en su mayor parte por las balsas. También contábamos con un helicóptero para abastecernos de víveres y cables. En el borde izquierdo del cañón dejamos a un grupo numeroso, llamado de superficie, para que siguiera con anteojos nuestro recorrido y estar comunicados mediante radios del ejército.
“El día 17 de mayo emprendimos la exploración desde el puente Belisario Domínguez en nuestras balsas de hule, y habiendo recorrido 6 km. llegamos al lugar llamado La Ceiba. La balsa grande pasó sola cuatro rápidos y tuvimos que abandonarla. El cuarto día decidimos volvernos seis; los demás embarcaron en un remanso y avanzaron como 300 o 400 metros, hasta que vieron rocas en el centro del río y caídas de agua a ambos lados. Nadaron hasta lograr pasar al lado derecho y en pequeño nicho pernoctaron. Al día siguiente trataron de escalar la pared de 1,100 metros del cañón, pudiendo subir solamente unos 200 metros y regresar al nicho a esperar ayuda y sacarlos del atolladero. Por fin regresaron a Tuxtla Gutiérrez. El recorrido fue de 4,800 metros, con un desnivel de 170 metros, con temperatura de 44º C. a la sombra. La exploración no se pudo continuar.”
Sabemos por Maximiano Hernández Castillejos en su libro La conquista del cañón del Sumidero acerca de la famosa Mujer de los Ríos que intentó atravesar el cañón en 1959. Aquí el testimonio de quien fuera el segundo jefe del Grupo Pañuelo Rojo: En los primeros días de octubre (1959), llegó a Tuxtla Gutiérrez un grupo de norteamericanos para descubrir los secretos del Sumidero. Tres días y un reporte de prensa hizo saber la situación difícil de los que embarcaron en Cahuaré. Se reunió el Pañuelo Rojo y esa noche por el mirador La Ceiba se hicieron potentes señales sin respuesta. A las cuatro de la mañana salió el Grupo con dos cables de ixtle de 25 metros de largo; a las ocho se inició la búsqueda de los comandados por Georgie White Clark, la famosa Mujer de los Ríos. Penetramos unos 800 metros sin encontrar señales. A las 18 horas se regresó a Tuxtla; los norteamericanos habían abandonado el río.
Fue hasta 1960 que el grupo Pañuelo Rojo, comandado por Jorge Narváez Domínguez, logró la hazaña de recorrer por primera ocasióntodo El Sumidero. Este grupo estaba conformado por ocho chiapanecosque realizaron la travesía del 31 de marzo al 8 de abril de ese año. Tiempo después el maestro Narváez presentó una memoria: Como el Cañón de El Sumidero mide más de 19 kilómetros, es de interés desde el punto de vista geomorfológico. Se desarrolló durante el cuaternario en una región de caliza levantada a fines del terciario; está constituido por cuatro diferentes graben, dos de este a oeste y dos de sur a norte, de los cuales los más cercanos a la Depresión Central de Chiapas capturaron un lago, favoreciendo así la gran erosión que formó cavernas en la caliza de dos secciones del cañón. El ancho varía de uno a dos kilómetros y el alto desde el mínimo de 700 metros hasta el máximo de 1200 metros. El río de Chiapa o Alto Grijalva corre a lo largo de los cuatro graben, incluyendo los dos muy erosionados.
El grupo Western River Expeditions de Salt Lake, Utah, Estados Unidos, emprendió la aventura en El Sumidero el 8 de diciembre de 1962, dos años después de la epopeya del Pañuelo Rojo. Los incidentes fueron anotados en un diario llevado por Thomas A. Lee Whiting. La narrativa es impactantemente dramática. Fue un grupo formado por 16 hombres de edades entre 20 y 58 años. Terminaron el 19 del mismo mes. Aquí un fragmento del último día: …toda la tarde hemos estado viendo pasar parvadas de pericos y muchos lagartos asoleándose en las playas. Llegamos a Chicoasén a las seis de la tarde. El personal de la expedición está muy contento por haber efectuado con éxito nuestra travesía en solo dos días más de los calculados… Curiosamente, aquí frente a Chicoasén, no hay agua blanca.
El heroísmo, la valentía, el arrojo y la temeridad de los integrantes de los grupos Pañuelo Rojo y Western River Expeditions pasarían a ser legendarios y todo quedaría sumergido en el embalse de la Presa Hidroeléctrica “Manuel Moreno Torres”.


