Manos que alumbran y saberes que sanan: Partería y Curandería indígena una deuda histórica por la vida

Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Hablar de la existencia de parteras (os) y curanderos (as) en Chiapas primeramente nos lleva a identificar su rol por la vida y la salud comunitaria como saberes, prácticas y contenidos bioculturales inmemoriales que se han trasmitido generacionalmente; cuyo ejercicio ha sido históricamente la base para reducir la mortalidad por enfermedades y natalidad de la población indígena y campesina que viven en poco más de la mitad del territorio Estatal; donde el sector salud de Chiapas y federal reconocen que las parteras y parteros en zonas indígenas y campesinas atienden hasta el 60% de los partos en general; sin contar la parte oficial con datos estadísticos de la labor por la vida de curanderos y curanderas como saberes integrales y holísticos.
Respecto a parteras y parteros se tiene identificado en censo reciente 2025-2026 la existencia de 3 mil 786; de los que 3, 653 son mujeres y 133 son hombres que representan el 96% y 4% respectivamente; en edad promedio de 56 años, con experiencia del 60% de por lo menos15 años de práctica; más de la mitad se localizan en san Cristóbal, Palenque y Ocosingo. Identificándose su presencia en 114 de 124 municipios. Cuya práctica y vida fue es expuesto en Cortometraje “vientos de vida” del cineasta Cesar Solís
En este marco de cifras de un quehacer ancestral por la vida como es la partería, que constituye el patrimonio cultural inmaterial y biocultural de los pueblos originarios, se destaca el trabajo reivindicatorio del “Movimiento de parteras de Chiapas Nich Ixim” que se constituyó formalmente en el año 2017 y agrupa actualmente a más de 600 parteras y parteros; seguido de la “Casa de la partera” y “Centro de parteras luna maya” fundadas en el 2004. Observando que este quehacer por la salud y la vida fue consumido, requerido y consumido desde el nacimiento del mestizaje y nacimiento de criollos en México y Chiapas, siendo excluido por la salud occidental alopática desde la promulgación de la Ley general de Salud el 7 de febrero de 1984 que ofreció servicios de salud para atender partos.
Derivado de la aportación de la partería para bajar los índices de mortalidad por natalidad en zonas indígenas en Chiapas y consecuencia de la disposición constitucional de reconocer la medicina tradicional de los pueblos originarios; en mayo y diciembre del 2025 se entregaron constancias y reconocimientos institucionales a parteras y parteros en Chiapas y; en mayo del 2026 se instaló el Comité Estatal de Partería, para que el 5 de mayo del 2026 se instalara el Comité Nacional de Partería .Hablar de la partería es referirnos al sabiduría ancestral, el valor político de la labor y el derecho a la salud intercultural. Las parteras se enfocan de forma exclusiva en la salud reproductiva, el embarazo, el parto, el posparto.
En este marco de rescate y revaloración de la partería como “agente” (Terapeutas o prácticos tradicionales) de la “medicina tradicional” relacionada con la sostenibilidad y continuidad humana; observamos que el centro y eje cultural de la partería es el mundo de la medicina tradicional donde además de las parteras se hacen presentes los curanderos, no los llamados “brujos” propiamente; quienes tienen un enfoque mucho más amplio de le medicina tradicional porque tratan una variedad de padecimientos físicos, emocionales y espirituales y sostienen el patrimonio biocultural de los pueblos originarios; que forma parte del sistema curativo y/o de salud comunitaria.
En este orden de ideas, observamos que revalorar únicamente a las parteras por abonar al alumbramiento de la vida humana contrarrestando muertes; sin considerar a los curanderos comunitarios que según datos de DATA México oscila entre 12, 300 a nivel nacional, que rrepresenta un incompletitud de la riqueza cultural, ignorando el contenido holístico de la medicina tradicional que atienden los curanderos tradicionales para el resto de las dolencias comunitarias; desarticulando la sabiduría ancestral que considera al ser humano como un todo. Asumiendo su presencia y reivindicación en Chiapas con la OMIECH Organización de médicos indígenas en el Estado de Chiapas que en 1985 reivindicó los saberes mayas sobre la medicina occidental.
La medicina tradicional es un binomio en Chiapas de Parteras (os) y Curanderos (as) como agentes de la salud comunitaria (Terapeutas o prácticos tradicionales) reconocido por la Organización Mundial de la Salud que instituyó el 22 de octubre como el Día Internacional de la Medicina Tradicional que se celebra desde el año de 1991; siendo además que en México se celebra también el día nacional de la herbolaria y la medicina tradicional el 28 de abril, retomando la fecha de nacimiento del rey Acolmiztli Netzahualcóyotl en 1402 quien diseñó y creó los jardines del bosque de Chapultepec, zoológico y jardines botánicos; siendo su primera celebración en el 2010.
Concluiremos este artículo de opinión con una segunda parte donde analizaremos como revalora el Estado a la medicina tradicional y sustantivamente, el reto del derecho mexicano de caminar en el respeto a los sistemas de salud tradicional de los pueblos y comunidades indígenas; trascendiendo sus limitaciones como ejercicio y practica por la salud en la ley general de salud.


