
Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Anna Karen,
Amanda llegó cantante la canción de Julio Jaramillo, “Ódiame por piedad, yo te lo pido; Ódiame sin medida ni clemencia… Odio quiero mas que indiferencia; Porque el rencor hiere menos que el olvido…”
Amanda se recogió el cabello hacia atrás y con un gesto de indiferencia movió la cabeza diciendo: “Pero ten presente, de acuerdo a la experiencia, que tan solo se odia lo querido”. —Oye, Amanda, esa canción la deberíamos cantar a la presidente Sheinbaum…
—Pue opinó, que más que cantársela, ignorarla con absoluta indiferencia es lo que convendría hacerle en vez de potenciar su publicidad en todos los medios y redes sociales. La crítica a la presidente, le ayuda más que perjudicar. Ella lanza sus “cajas chinas” para desviar la atención y todo el mundo cae en la trampa. Hable de las vacaciones escolares, de la conquista de Hernán Cortés; de los supuestos movimientos en el gabinete; del futbol o del clima. Todo eso son distracciones que nos alejan de las decisiones importantes del país.
—Claro, Amanda y con el tema de la conquista, hasta creo que comete grandes equivocaciones deliberadamente, para centrar la atención nacional en un tema tan insulso como ese. Todos, sus chairos o sus opositores le hacen el juego para no hablar del creciente narcotráfico y las exigencias de Trump para entregarle a los narco-políticos; nadie la cuestiona sobre las desapariciones forzadas, los feminicidios, ni sobre los actos probados de corrupción en sus magnas obras como las redes de ferrocarriles, los aeropuertos y puertos marítimos. Los temas centrales como los nocivos efectos de la reforma electoral quedan de alado por discutir trivialidades que le ordenan decir sus consejeros.
—Y ahora mismo, tú estás cayendo en lo que criticas al hablar de ella. Imagínate este escenario internacional donde su nombre deje de mencionarse para siempre; o al menos, tan insistentemente. La oposición parece no darse cuenta del gran favor que el hacen al criticarla. La victimizan, y a los mexicanos con la cultura de “El Torito”, les encanta apoyar a las víctimas. Imagínate que el rating de las mañanera bajara a sus índices de menor audiencia posible. Que las redes silenciaran todo lo que se refiere a ella; entonces ella cantaría contigo: “ódiame por piedad yo te lo pido, que el rencor duele menos que el olvido”.
—En eso tienes razón, Amanda. Ignorarla, bloquearla, dejar de construir memes alusivos a sus torpezas y maldades. Simplemente, dejar de mencionar su nombre, sería la mejor campaña nacional para desaparecerla de las conversaciones cotidianas; de las pesadillas de millones de mexicanos que aspiramos un régimen sin narcos ni corrupción, y a un país más justo e igualitario.
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En esos sueños guajiros nos encontrábamos cuando llega una amiga, madre soltera ella. Sin más, toma asiento en la mesa de la cafetería y nos dice: ¡qué poca madre anunciar 90 días de vacaciones para las escuelas de México y después, salir con que “ya veremos” y al final, echar esa peregrina idea hacia atrás…
Amanda y yo, giramos para vernos con una sonrisa sarcástica, tan evidente, que la amiga se puso nerviosa y sólo atinó a decir, “bueno, a mí sí me hubiese afectado mucho esa suspensión de clases. Yo trabajo y no sabría qué hacer con mis dos pequeños hijos. No tengo a nadie que me los cuide. Salgo de trabajar, corro por ellos a la escuela, y de ahí a la casa a limpiar, hacer comida, lavar ropa, supervisar sus tareas, y caigo rendida por la noche, sin nadie que me ayude. A ustedes, les importa poco porque no tienen hijos pequeños que cuidar; pero consulten a millones de madres trabajadoras, muchas madres solteras, ellas les dirán si están o no de acuerdo con este absurdo planteamiento”.
Amanda trató de calmarla diciéndole que eso no sucederá, que sólo se trata de desviar la atención de los graves problemas nacionales y entretener a los mexicanos con estos temas tan absurdos como nuestra amiga los calificó.
—Perdonen, pero es que non soporto a este infame gobierno; ya deseo que termine y volvamos a la normalidad de antes; que no era mejor, pero no tan degradante como la que vivimos.
—Despreocúpate, amiga. De eso hablábamos justo ahora.
—¿De la absurda propuesta de suspender clases?
—De eso y de otros distractores nacionales como el tema de Hernán Cortes que saca a relucir con grandes errores históricos porque, en primer lugar, México no existía en época de Cortés; México como nación nace en 1821.; segundo porque no estuvo bajo la colonia durante 300 años, sino bajo el Virreinato de la corona española; tercero, la Sheinbaum habla de nuestro territorio, y si México, como tal, no existía aún, ¿a qué territorio se refiere?, porque recordemos que también los Mexicas invadieron a otros pueblos y entonces tendríamos que descalificarlos también. Por otra parte, eso de 300 años de esclavitud también es otra imprecisión que por ahora no deseo discutir. Y aunque así fuese, ¿por qué pelear con Cortés si ya está muerto, no tiene cómo responder? Y que busca la Sheinbaum, ¿seguir dividiendo a la nación como ya las han polarizado en vez de unir a los mexicanos?
—Mira, amiga, hemos caído inocentemente en el juego de la Sheinbaum y en vez de afectarla, la hemos ensalzado hasta con las críticas en su contra. El acuerdo con Amanda es dejar de hablar de la presidente y su séquito; ignorarla en todos los medios y condenarla a la indiferencia y el olvido. Por ello, hoy hemos prometido no volver a nombrarla jamás; y mucho menos, volver a escribir sobre el tema. Si esta idea se generalizada a nivel nacional, la veríamos caer entes de lo previsto. Se puede tolerar el odio, el rencor, pero la indiferencia duele más que el olvido.
—Me cuesta trabajo imaginar un día sin hablar de ella, su partido y sus compinches; pero tienen razón, somo nosotros, sus opositores y seguidores, quienes la engrandecemos al mencionarla. Sepultarla en el olvido sería grandioso; ni siquiera para comprarla con “los del pasado”, porque los del presente superaron con mucho la destrucción de México.
Hagamos un campaña de silencio al ignorarlos para siempre, porque esa será una cuestión de amor por México.
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