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La “real política” en los congresos

La “real política” en los congresos
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Enrique Alfaro

En los últimos meses, periodistas, políticos y especialistas han discutido los diversos planes de reforma electoral que se han promovido desde la Presidencia de la República, con temas tan controversiales como la desaparición de las diputaciones plurinominales, asunto que no prosperó luego de que los partidos del Trabajo y Verde Ecologista de México, aun siendo parte de la 4T, se negaran a sumar su voto para alcanzar la mayoría calificada en el Senado. 

​Desde estas mismas páginas, Carlos Perola ha hecho una reflexión sobre las reformas electorales en nuestro país con el propósito de consolidar un nuevo régimen político, con una nueva arquitectura de poder. 

​Estos temas siempre han sido de mi interés, sin embargo, hoy quiero abordarlos desde una perspectiva diferente, no técnica, sino desde la óptica de un periodista interesado en la “real política”. 

Comenzaré por recordar la discusión que, en su oportunidad, sostuve con un buen amigo que confiaba en que la reelección inmediata de alcaldes y legisladores permitiría que el electorado tuviera la posibilidad de castigar o premiar a los mismos.  Desde una mirada ideal resultaba una buena idea. Yo difería y argumentaba que la reelección permitiría la consolidación de cacicazgos, el uso de recursos públicos por parte del candidato interesado en reelegirse, el apoderamiento del control territorial por parte de grupos con amplio financiamiento y aparato corporativo. 

Al igual que en el anterior planteamiento, disiento de lo propuesto en su momento por la presidenta de la república. Creo que están lejos de sus propósitos ideales. 

Por ejemplo, me pareció un despropósito proponer la eliminación de las diputaciones plurinominales. Creo que se intentó aprovechar la animadversión que genera en muchos, figuras como Lilly Téllez o Ricardo Anaya o, más recientemente, del eterno líder del Partido del Trabajo, Alberto Anaya. 

Pero habría que decir que el sistema electoral de mayoría simple es profundamente injusto y que las diputaciones pluris están diseñadas para equilibrar y moderar esas inequidades en el cual la totalidad de los votos del candidato perdedor son prácticamente tirados a la basura. 

Pero, para explicar en la práctica de la “real política” el ejercicio de los diputados de mayoría y plurinominales en las cámaras legislativas, hablemos de dos conceptos utilizados por periodistas y especialistas.

En todos los congresos existen al menos dos facciones dentro de los grupos parlamentarios que, para efectos prácticos, podemos definir como: la “burbuja” y el “Bronx”. 

La “burbuja” es el pequeño grupo que tiene bajo su control la coordinación parlamentaria de su instituto político, con las canonjías que esto presenta: acceso al presupuesto camaral, participación en las negociaciones del reparto del poder, y control partidista a través de sus legisladores, entre otras muchas ventajas.

En el caso de nuestras cámaras, en la “burbuja”partidista de Morena podemos mencionar a Ignacio Mier Velazco, Adán Augusto López Hernández y Laura Itzel Castillo Juárez, por ejemplo. En la Cámara baja está Ricardo Monreal Ávila y Alfonso Ramírez Cuéllar, entre otros. Ellos encabezan las negociaciones con las “burbujas” de las otras fracciones parlamentarias. 

El otro concepto es el “Bronx” donde se encuentran la mayoría de diputados que no suben a tribuna y cuando lo hacen muestran sus grandes limitaciones, no tienen acceso a las negociaciones, su opinión generalmente no cuenta y solo son usados para ganar las votaciones. Son los que gritan, organizan las rechiflas y profieren las mentadas a los opositores.

La mayoría de los integrantes del “Bronx” son diputados de mayoría, líderes con control de aparatos corporativos, caciques con control del territorio, artistas, deportistas o influencers famosos y candidatos consentidos de los gobernadores a los quienes les “ponen” el aparato corporativo a su servicio.

Los lideres nacionales de los partidos con frecuencia son legisladores plurinominales, sin arraigo en un distrito o circunscripción porque se mueven en “grandes ligas” federales. Esta es una de las posibilidades que permite la ley de la cual han abusado todos los partidos, pero que tiene la ventaja de garantizar que sus cuadros más preparados accedan con garantía a las cámaras. 

¿Qué pasaría si sólo existieran diputaciones de mayoría? En el hipotético caso de que fueran candidatos en un mismo distrito Cuauhtémoc Blanco, de Morena, contra el gris dirigente nacional de PAN, Jorge Romero Herrera, sin duda, arrasaría el famoso exjugador. Esta sería una probable consecuencia de desaparecer el principio de representación proporcional. No necesariamente llegarían los más preparados, sino los más famosos o conocidos. 

Independientemente del partido al que pertenezcan, la mayoría de los integrantes de las “burbujas” son plurinominales, tienen experiencia política, saben enfrentar negociaciones y les distingue ser oradores con cierta habilidad.

En la realidad nacional, los legisladores de mayoría no son necesariamente mejores que los plurinominales. Una simple estadística de quiénes toman la tribuna dejaría en claro este tema o, peor aún, en la historia de las cámaras legislativas se han desaforado a más diputados de mayoría por acusaciones terribles, que plurinominales. Los de mayoría no son necesariamente mejores legisladores que los plurinominales, ni nos representan de mejor manera. No es, pues, el origen lo que los define. 

En el caso del Congreso local de Chiapas sería interesante dilucidar quiénes integran las “burbujas” y el “Bronx” en los grupos parlamentarios.

Concluyo estas reflexiones sobre la “real política”. Los partidos políticos de todo el mundo no son mejores que los nacionales. Los institutos políticos no son muy distintos a los ciudadanos que votan. Nuestros partidos son resultado de nuestra sociedad y sus vicios. No los condeno. Con ellos debemos formar gobiernos y sus contrapesos, y las leyes deben tomar como base la “real política” más que propuestas ideales que no resisten la verdadera naturaleza de México y los mexicanos. 

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