
Esdras Camacho
El cine, como un espejo incierto de la realidad, constituye una ventana luminosa y real-irreal de nosotros mismos. Allí vemos, ¿con objetividad?, lo que somos, lo que hemos sido o lo que nunca seremos.
La trama de la película “Drama” (2026, Kristoffer Borgli), con las destacadas actuaciones de Zendaya como Emma Harwood y Robert Pattinson como Charlie Thompson, plantea un conflicto elemental: ¿Qué pasaría sí… o qué hubiera pasado sí?
A pesar de que se supone que el propósito de esta comedia titulada “Drama” es provocar risas, como todos sabemos, “todo chiste encierra una verdad”, lo que llevará al espectador a sufrir al empatizar con uno o ambos protagonistas.
La película aborda una temática sencilla: dos novios que están a punto de casarse deciden jugar al conocido juego de verdad o reto, donde cada uno debe confesar una travesura del pasado titulada “Lo peor que yo he hecho”. Sin embargo, lo peor que cada uno confiesa, dentro del parámetro de quién, en realidad nunca sucedió. Todo queda en el terreno de “¿Qué hubiera pasado?” pero muestra el impacto que puede tener en personas que han construido creencias inflexibles en torno a hipotéticos “qué tal si…”
Después de la sorpresiva confesión de Emma, su pequeño universo, conformado por la pareja y los amigos, se ve afectado por desconfianza, recelo y aversión a seguir con el protocolo establecido.
Charlie, el novio, empieza a obsesionarse y a pensar que Emma es una psicópata que le ha mentido en aspectos fundamentales. Considera que ella podría necesitar asistencia médica o legal para rehabilitarse. Se sumerge en la excesiva reflexión, planteándose escenarios irreales del pasado y futuro, cuestionando el porqué, el para qué y el cómo.
Como espectador, es posible que nos atrevamos a pensar que la novia merece redimirse, librarse de la etiqueta de trastornada y salvar su relación. O, por otro lado, se plantea si sería mejor terminar antes de descubrir más aspectos dañinos de la futura esposa de Charlie.
Los novios enfrentan la culpa y el miedo de poner en duda la deseada transparencia, responsabilidad emocional y confianza en la etapa final de su noviazgo, rumbo a la celebración del compromiso matrimonial.
“La obra Drama” refleja lo que sucede cuando se asume un hecho como inadecuado. En lugar de procesarlo con lógica, lo retiene y lo repite mentalmente hasta el agotamiento, generando un estado de tortura. La paradoja en el título, una comedia llamada Drama, parece intencional: quizás porque al explorar los opuestos, surgen sorprendentes similitudes en los extremos de la experiencia humana.
De esta forma, ver una película de calidad equivale a escuchar el monumental discurso de un filósofo sobre la existencia. La experiencia estética no se limita al entretenimiento, sino que, además de divertir, proporciona un aprendizaje continuo y una reflexión que amplía nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.
Título original: The Drama
Año:2026
Duración:106 min.
País:Estados Unidos


