
Sr. López
Tío Luis era simpático, buena persona y divertido; era masón cien grados ‘proof’ pero iba a misa y comulgaba; era vegetariano excepto cuando iba a la taquería; fanático del Toluca, nunca puso un pie en el estadio pero se iba a México y dirigía la porra de los Pumas; reprobaba los juegos de mesa, pero era sagrada su partida de dominó de los jueves, Así todo, hasta que un día tía Elenita, lo oyó decir que lo mejor de la creación era la mujer y brincó: -¡Ah, no!… ¡eso no Luis! -lo conocía.
No es mucho suponer que la presidenta Sheinbaum, no padece TID (Trastorno de Identidad Disociativo), que no tiene doble personalidad, que está en sus cabales, pues. ¡Qué difícil la tiene!
Mire usted, la señora es socialista por convicción y socialista-comunista por formación familiar; socialista de la subespecie “macuspanensis foetidus” (fetidez chancla pata de gallo); socialista que no se atreve a decirlo por su nombre (con perdón de Wilde), y se dice “humanista”.
Lo de que la doñita es humanista, obliga a solicitar información: humanismo es lo relativo a las humanidades, los estudios clásicos, la cultura grecorromana y en plan amigable, también es cualquier prédica sobre la excelsa naturaleza humana.
En política, decirse humanista, es decir nada, ahí cabe todo, por ejemplo: hay quien considera a Stalin como un auténtico humanista que luchó a brazo partido contra la explotación del hombre por el hombre y por la igualdad de todos, sin clases, sin estamentos, y los que lo conocieron decían que encima era amable, considerado con sus camaradas y un hombre de principios (no está inventado nada este menda, así lo describía Enver Hoxha, el primer Ministro de Albania). Ya algún día se pondrán de acuerdo los historiadores sobre el número de asesinatos de don Stalin, fluctúa entre 10 y 20 millones, nada más en 1937-1938, mandó fusilar a 750 mil ciudadanos, nomás porque andabade malas, el humanista.
La dama del bastón de juguete se dice humanista y hasta en eso repite palabras vacías de su mentor, el Pejestorio, uno más de sus lemas su pretendido humanismo, al que el señor de los abrazos le agregaba “mexicano”, porque lo de él es el disparate: adjetivar al humanismo anula la esencia del humanismo, su universalidad, no hay “decencia mexicana”, hay decencia y punto; el humanismo del visitante frecuente a Badiraguato, queda claro al recordar que es responsable, ineludiblemente responsable directo de 300 mil muertes evitables por su pésima gestión de la pandemia del Covid-19, que le cayó “como anillo al dedo”, el humanista.
De regreso a nuestro asunto. La señora del segundo piso la tiene muy difícil porque siendo socialista hasta la médula no tiene más remedio que hacer como que no sabe (y sí sabe), de las monstruosidades del socialismo y el comunismo, que en el siglo XX causaron no menos de 100 millones de muertes con represión directa, fusilamientos masivos, hambrunas inducidas, en los campos de prisioneros y de trabajos forzados.
Nada más en Ucrania, la hambruna de 1932-1933, ordenada por Stalin -para reprimir la resistencia a la colectivización soviética-, el ‘Holodomor’, mató entre cuatro y siete millones. En China, el infame Mao Zedong, causó la muerte de un mínimo de 40 millones aunque se estima que realmente mató a 80 millones de personas. Y en Camboya, de 1975 a 1979, el dictador Pol Pot, líder de los Jemeres Rojos, asesinó a dos millones de una población total de unos siete millones.
Doña Sheinbaum sabe esto, todo, pero la apuesta es que nadie se entere o que se olvide. Y eso sí que no: se debe machacar la verdad, no se debe olvidar. Y tan lo sabe la señora del segundo piso que ahora aparte del disfraz del humanismo, ya usa el de progresismo. Ahora resulta que los gobiernos socialistas son gobiernos progresistas, cosa más grande (diría Tres Patines), cuando el socialismo es unasimplona narrativa anticapitalista inspirada en ideas del siglo XIX.
Y para que nos quede claro que la doñita hospedada por cortesía de todos nosotros en Palacio Nacional, sí es socialista, el viernes anunció que el próximo sábado 18 de este mes, irá a Barcelona (díganle que eso queda en España), a una “reunión de gobiernos progresistas”, a la que asistiránlos presidentes de Brasil, Lula da Silva; de España, Pedro Sánchez (con muchos líos de corrupción, pero muchos); y el de Colombia, Gustavo Petro.
Ojalá la señora mamá de la Presidenta de México le diga que cuide sus compañías. De don Lula no dirá nada este menda -confiesa que le cae muy bien-, aparte de que finalmente salió inocente de todo lo que le echaron para meterlo a la cárcel un año y siete meses; santo y bueno. El otro, el Sánchez de España, es un cara dura de pena ajena, con líos de esos de ¡y retiemble!, pero también, dejémoslo en paz. Es Gustavo Petro el impresentable.
Petro, no se le olvide a nadie que desde octubre del 2025, está en la Lista de Nacionales Designados (SDN, siglas en inglés), de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de los EU. Esa lista se elabora desde 1995, identifica personas, empresas y entidades vinculadas al narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo. El Departamento de Estado de los EU (su cancillería, pues), explicó por escrito lo del Petro:
“El Tesoro sanciona al presidente de Colombia, Gustavo Petro, por su rol en el tráfico ilícito de drogas. Bajo el presidente Petro, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado a niveles récord. Petro ha ofrecido beneficios a organizaciones narcoterroristas”. Por cierto, también incluyeron a su esposa y a su hijo mayor. Son pájaros de cuenta, no nos hagamos los disimulados.
Allá va la Presidenta. A platicar sabrosito. Sale el viernes, regresa el domingo (¡qué friega!). Nadie dude de los muchos beneficios que traerá a nuestro país ese viaje, como… ¡ninguno!
¡Qué difícil la tiene! Mucho socialismo, humanismo yprogresismo, pero para que los yanquis no le aprieten las tuercas con el T-MEC, rezar al Dios en que no cree, y gobernar agarrada al recetario neoliberal a dos manos.


