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Lili, Yulbé, su pasión por la música / Al Sur con Montalvo

Lili, Yulbé, su pasión por la música / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo 

Querida Anna Karen, 

Como autómata dirigí mis pasos a GIRALUNA CAFÉ con mi hermana Nora. El foro artístico presentaba a una joven abogada de 21 años, dedicada a la música llamada LILIA LILIANA SANTIAGO PAIS, con ascendencia maya quiché por lo cual adoptó el nombre artístico de YULBÉ QUE SIGNIFICA “Camino”. De su familia adquirió el gusto por la música, aunque algunos le advertían que el arte la condenaría a morir de hambre como suele suceder entre quienes anteponen lo material a lo espiritual. La pasión se hereda, es una implosión hacia el Alma; un camino hacia la esencia del artista. ¿Qué hará una abogada como DJ, cantante y escribiendo poemas encendidos?, -me preguntaba cuando escucho la voz de Yulbé interpretando canciones de Natalia Lafourcade, Mon Laferte, Carla Morrison, Julieta Vanegas y Ximena Sariñana; su dulce voz bien entonada y tersa, inundó el foro con la admiración del público que no dejaba de aplaudirle. Entonces, lleno de curiosidad, quise conocer su camino hacia la música.  

Yulbé recuerda las tertulias con su familia, al hacerlo sus os chispean y su sonrisa se alarga; su abuelo y tías tocaban instrumentos, cantaban y declamaban, mientras la niña Lilí trataba de imitarlos con su guitarra de plástico, un obsequió del abuelo. La flama de la música encendió su deseo por ser como ellos. Al crecer, decidió aprender solfeo, canto y guitarra apoyándose en los tutoriales de Internet. 

Esa noche, en el silencio de mi habitación, activé la grabadora en repetidas ocasiones para analizar cada una de sus frases: “Busco expresar mi ser y mi esencia a través del arte, la música y la poesía, creando un espacio en donde nuestra comunidad pueda tener una conexión emocional. Que el arte sea el reflejo de mí y de tu autenticidad”. Yo la imaginaba cantando en grandes escenarios interpretando sus propias composiciones con la musicalización de Diego, su compañero de vida.  

Esencia. Una palabra profunda; esencia está lejos de una búsqueda; esencia define la naturaleza del ser, es inmutable e irrenunciable; es fundamental en la personalidad y carácter de quien se descubre así misma. Renunciar a la esencia equivale a vivir en el vació, en la eterna duda del < ¿qué habría sido siguiendo mi propio camino? >. Yulbé tiene la respuesta de nuevo y la escucho decir; “Quiero recorrer este camino acompañada de gente que ame lo que haga y que en mi canto pueda encontrar su identidad” … 

“… “Tengo la necesidad de expresar y sentir que el arte va más allá de algo simple; que la pasión sea parte del proceso; esa necesidad de satisfacernos con el resultado de nuestra inspiración y creación”.  

Me levanto del escritorio, y mientras me dirijo a medianoche en busca de cigarros, escucho en el viento, la dulce voz de Yulbé; repito frases del poema dedicado a quien ama y regreso de nuevo a sus palabras. 

“Mi inclinación por el arte es parte de mi gratitud hacia Dios y a Diego que ha estado ahí alentándome, < hazlo, tú puedes, eres capaz >”. Es también el aliento de mi mamá, de mi familia. Es la inspiración de alguien que siempre está en mi corazón y en mi mente: mi abuelito, quien falleció hace cinco años. Él estaría encantado al saber que estoy en el camino del arte, de mi realización”. 

Yubél, les diría a los jóvenes: “El arte no sólo es pintura, cantar o tocar… Es entrar en ese camino para descubrir nuestros senderos; en ese recorrido vas encontrando tu Ser, tu esencia, tu autenticidad. Lo recorres poco a poquito hasta reconocer tus potencialidades y descubrirte a ti mismo”. 

El destino de Lili Santiago, conocida como Yulbé, estaba lejos de la Ciudad de México donde nació en medio del ruido estridente que aturdía sus sentidos; regresó una temporada a Chiapas y aquí encontró la musicalidad en los ríos, cascadas y bosques de Tzimol. Al regresar a la Ciudad de México, le agradeció a la pandemia poder reorientar sus pasos. Con la comprensión de su madre, retornó a vivir en casa de la abuela cuando cumplía 16 años, en donde vive actualmente. 

“En Tzimol, me invitaron a pertenecer al grupo de Alabanza de la iglesia cristiana; no lo dudé ni por un momento; quería cantar, sabía que podía hacerlo y emprendí mi viaje hacia la comprensión de la música, estudié, investigué géneros. Para entonces, practicando con el ukulele, alternaba mis estudios de abogada, mi empleo, quehaceres de casa y, por las noches, el dominio de la guitarra. En el grupo de Alabanza, conocí a Diego, un jovencito inquieto por explorara nuevas formas de expresión musical a través del Techno basado en la música House de los años ochenta, haciendo uso del sintetizador. De ahí, derivó su gusto por ser DJ”. Nos hicimos novios. El hermano de Diego, me pasó unos cursos de canto. Entré de lleno a la música; a investigar y a tomármelo más en serio; para ese entonces, ya había mejorado el dominio del Ukulele”. 

Yulbé conversa conmigo como si quiera envolver todas sus ideas en una sola palabra, —que pasó luego de dar ese paso, —le pregunto.  

“Bueno, yo me cuestionaba ¿cómo le hago para cantar mejor; qué debo de hacer, qué debo mejorar y todo eso que encontré revisando tutoriales y más tutoriales de afinación, canto, guitarra e investigando. Pasaba todas las noches practicando y cantando…” “Llegar a Chiapas me cambió la vida. Ahí empezó otra fase, por así decirlo; en donde me dije: < si ya tengo esto y sé que puedo hacer, ¿qué más requiero para externar todo esto que llevo dentro… > Sin embargo, hablaba con Diego diciéndole: no estoy preparada para cantar fuera del grupo de Alabanza y Diego me alentaba repitiéndome < tú puedes, hazlo eres capaz para esto y más>. 

—Entonces, le pregunto, ¿de dónde la nació la idea de hacerse llamar Yulbé? 

“Al armarme de valor para enfrentar escenarios y público, a finales del 2024, empecé a estructurar mi proyecto. Comencé por buscarle un nombre. No quería recurrir a lo común ni imitar a nadie. Gracias a mi abuelita materna yo sé hablar el kanjobal, una lengua maya de Guatemala. Como como crecí con mis abuelitos, pues aprendí esa lengua mayense y de ahí, me surgió la idea de llamarme artísticamente Yulbé, que significa Camino; una manera de reafirmar mi origen y esencia”. 

¿Cómo combinas las participaciones como DJ, cantante y poetiza? 

“Diego y yo, pertenecemos a dos mundos musicales diferentes; él se inclina por el Techno y yo por los boleros; pero como pareja, nos apoyamos e impulsamos sin perder nuestro propio camino. El Techno me llena de energía y el bolero me llena de paz, tranquilidad y sosiego al interpretar letras con sentido, profundas e inteligentes. Yo lo apoyo como DJ y él me acompaña a cantar con su guitarra. A eso, le llamo armonía, confianza y consenso” 

En efecto, Yulbé y Diego se han presentado en Giraluna Café, en la plaza de El Calvario, en eventos particulares y en diversos festivales y cafeterías de Tzimol y Comitán. Su proyecto de vida es saltar a escenarios de México e incluso, del mundo donde Yulbé interprete sus propias composiciones y Diego, las musicalice con arreglos originales para ser difundidos en radio, televisión y en todas las plataformas posibles, porque para ellos, la música es una cuestión de amor. 

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