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La educación antes y hoy / Al Sur con Montalvo

La educación antes y hoy / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo 

Querida Anna Karen, 

Estuve conversando amenamente con Arturo Bonifaz sobre aquellas épocas donde la educación empezaba a florecer en México. Recordamos cuando desayunamos en Puerto Madero con un viejo amigo colaborador de DUPORT y FONDEPORT en los años setenta que, si bien era cierto que, Puerto Madero no contaba con condiciones para constituirse en uno de esos 4 grandes puertos de altura impulsados en el gobierno de López Portillo, si tenía vocación para elevarse a puerto de abrigo. 

De alguna forma la charla deriva hacia el trillado tema de la educación. En realidad, siempre he considerado que maestro no es quien enseña, sino aquel de quien aprendemos y nos inspira cotidianamente. Aprendemos lo mismo del tonto que del sabio, del pobre que del rico; y aunque no lo creas, hasta del ignorante, se aprende. Pero aprender requiere de una voluntad interna, una curiosidad por conocer, es la duda permanente la que nos debe volcar hacia la investigación. Es lamentable que, desde la escuela primaria, la investigación se derive en una actividad hacia los padres quienes terminan haciendo los trabajos escolares o bien corriendo a la papelería a comprar una monografía sobre el tema; actualmente la Internet facilita ese trabajo de acopio de información que desgraciadamente sólo sirve para imprimir, encuadernar y entregar en clase sin haberlo leído siquiera. 

La metodología de la investigación debe tomarse seriamente desde la primaria para evitar que los alumnos vean en la investigación una simple acumulación de datos y reportes. Hoy por hoy, la verdadera riqueza de las naciones radica en el conocimiento y la cultura de su gente, más allá de los recursos naturales que pueda poseer sin aprovecharlos. 

Para Arturo, el presupuesto federal que se dedica a la investigación científica y tecnológica en México es incipiente; en Chiapas no es menos grave pues el Consejo de Ciencia y Tecnología de Chiapas apenas dispone de escasos. En décadas anteriores la Cámara de Senadores impulsó reformas a la Ley de Ingresos relativa a los estímulos fiscales en materia de gasto e inversión en investigación y desarrollo de tecnología, destacando por su importancia que los estímulos fiscales se incluyeran en la Ley del ISR y que el monto anual se fijara en la Ley de Ingresos; apoyando con un estímulo del 35% del gasto directo en Investigación y Desarrollo Tecnológico a las empresas pequeñas; y del 20% a las empresas grandes. Los empresarios de otras latitudes del mundo invierten en ciencia y tecnología como parte de su activo porque de sus resultados obtienen sendas ganancias a partir de sus patentes, marcas y franquicias. 

Si bien es cierto, la educación fue puntal en el discurso Constituyente de 1917 no lo fue de la misma manera la ciencia y la tecnología quienes están ausentes en su articulado cuando la economía vivía una etapa predominantemente agraria. México empiezó a poner atención en el desarrollo de la ciencia a partir del auge del petróleo y el inicio del proceso industrial de México en los años 40 cuando Estados Unidos orienta su industria al sector bélico descuidando el sector de consumo que empieza a ser cubierto por los países latinoamericanos. 

Esta coyuntura, sin embargo, no fue aprovechada al máximo por la insuficiente apropiación tecnológica de los empresarios mexicanos quienes no dejaban de depender de la tecnología extranjera. El crecimiento del sector industrial durante los años ’50 y principios de los ’60, rebasa al sector agropecuario en término de Producto Interno Bruto, pero para su desgracia no logra superar su debilidad tecnológica y por tanto su participación es débil, obligando al Estado a intervenir y participar de manera creciente y decisiva en la economía nacional. CONVERTIR LA MATERIA PRIMA EN PRODUCTOS CON VALOR AGREGADO ES LA FÓRMULA PARA GENERAR RIQUEZA. 

Durante los años ’60, la industrialización de México se apuntala sin lograr un pleno desarrollo por su extrema dependencia científica y tecnológica hacia el extranjero mediante la importación de maquinaria, equipo, procesos y hasta patentes y marcas. Pocos industriales le apuestan al desarrollo científico y tecnológico. Las únicas que intentaron, con resultados alentadores, seguir el camino del uso sistematizado de los conocimientos científicos para la satisfacción de sus necesidades tecnológicas, fueron algunas de las grandes industrias estatales, a las que debemos la creación de los primeros laboratorios industriales en nuestro país. 

En época de Lázaro Cárdenas se crea el Consejo Nacional de Educación Nacional y de la Investigación Científica, cuya labor no tuvo continuidad. Más tarde en 1960 se funda el Instituto Nacional de la Investigación Científica como antecedente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología creado en 1970 generando una importante movilización entre la comunidad científica del país, sin lograr detonar el interés de la industria privada para invertir en este determinante rubro. Dos importantes leyes sobre transferencia de tecnología de invenciones y marcas fueron promulgadas para ser abrogadas en 1982 mediante otra ley sobre los mismos aspectos. 

Después en 1985, se expide la Ley para Coordinar y Promover el Desarrollo Científico y Tecnológico, que organiza el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, crea la Comisión para la Planeación del Desarrollo Tecnológico y Científico como el organismo de más alto nivel para este fin específico; le confiere, por primera vez la responsabilidad a una Secretaría de Estado (SPP) para fijar y conducir la política de ciencia y tecnología.  

Más tarde, en 1992 con Carlos Salinas de Gortari, se promulga la Ley Federal sobre Metrología y 

Normalización con la cual el fomento de la tecnología y el impulso de la modernización tecnológica de la industria nacional se convierten en política de Estado, creándose por ordenamiento de esta ley, el Centro Nacional de Metrología, con el cual México se plantea el objetivo de ubicarse al nivel de los países desarrollados en este tipo de instituciones. Sin embargo, no logran congruencia con el presupuesto de gastos en donde aún a la fecha se le destina un exiguo porcentaje del presupuesto nacional. 

Arturo Bonifaz hace énfasis en que en esta época de producción automatizada, de formación de mercados regionales, la internacionalización de la producción industrial, las comunicaciones avanzadas y los sistemas globales de financiamiento, han tomado mayor ventaja en los países con capacidades científicas y tecnológicas derivadas de sus empresas privadas que no esperan a que sus gobiernos las sostengan. 

Vivimos la Revolución Científico Tecnológica, dice Arturo, donde los países con mayor apropiación mantendrán su dominio como China) sobre aquellos otros rezagados en ciencia y tecnología, aunque cuenten con importantes recursos naturales en su territorio como es el caso de Chiapas. Mira, es sencillo, la rehabilitación de Puerto Madero plantea enormes oportunidades de negocio para los chiapanecos, pero sin esta apropiación científica y tecnológica el Puerto servirá a intereses extranjeros más que a los nacionales.

Existen cientos de instituciones sedientas de participar en este proceso de desarrollo científico y tecnológico, miles de investigadores anhelando apoyo a sus proyectos, miles de inventores en busca de una patente que se pierde en el burocratismo interminable de su registro. Centenas de mexicanos que prefieren rematar sus inventos a otros países antes de morir en el intento. A ese enorme contingente de investigadores que aportan valioso conocimiento a la Nación es necesario sumarle otro equipo destinado a la transferencia tecnológica para su aplicación en el campo y la industria. Se realizan muchos intentos, pero sin dinero todo esfuerzo parece vano. 

Recordamos que Puerto Madero fue inaugurado en 1975 con gran expectación. Pero en surealización inconclusa, se generaron muchos problemas. Entre 1994 y 1998 el puerto dejó de recibir embarcaciones comerciales debido a los problemas comerciales y a su asolvamiento. 

En 1998 le corresponde a Herman Deutsch abrir el Puerto a embarcaciones con un calado no mayor a 6 metros para atender la contingencia provocada por los huracanes. La API explica que en 1999 sólo llegó una embarcación de azúcar con 4 mil toneladas, la que no regresó más, debido a la caída de los precios de este producto. En el 2001, la API registró 406 arribos de embarcaciones camaroneras y 152 yates de actividad turística. 

El potencial de Puerto Madero es enorme si se considera que trabajando a su mínima capacidad ha logrado una producción con un valor de 270 millones de pesos por la captura de camarón, tiburón y atún, este último producto con el arribo de 14 barcos cargados con 10 mil 500 toneladas que derivaban de la planta procesadora de atún ubicada en el Puerto. No menos importante ha sido la participación de CEMOSA en esta actividad desde hace más de 25 años en que sus propietarios decidieron arriesgar su capital cuando el Parque Industrial era tan sólo una promesa. El conjunto de las empresas instaladas ha generado inversiones del orden de 24 millones de pesos generando 571 empleos permanentes y 650 eventuales. En el 2002, COAPATAP realizó la rehabilitación y construcción del drenaje sanitario, instalando nuevas tuberías, construyó un pozo de visita y desazolvó la línea del emisor interconectando las líneas del drenaje sanitario con lo cual el sistema operaba de manera eficiente. Muchas otros proyectos y obras se han llevado a cabo; sin embargo, el problema fundamental de la rehabilitación del Puerto quedó rezagado debido a la enorme inversión requerida que alcanzaba casi los 800 millones de pesos. 

Arturo está convencido que las obras de rehabilitación en Puerto Madero serán un parte aguas para detonar el desarrollo integral del Puerto y alentará la economía de la ciudad en los sectores de comercio y turismo, siempre y cuando la respuesta de las empresas sea favorable y se sumen a este esfuerzo modernizando sus propias plantas productivas. Se preveía que una vez finalizadas las sucesivas etapas de rehabilitación, Puerto Madero estaría en condiciones de convertirse en un importante polo de desarrollo, siempre y cuando los gobiernos estatal y municipal no perdieran la conducción del crecimiento urbano y los particulares aportaran su cuota de trabajo mediante un plan determinado entre sociedad y gobierno. 

Quedan muchos pendientes por atender para alcanzar esta enorme meta que significa la incorporación de Puerto Madero y uno de ellos es justamente su vinculación estrecha a la educación y el desarrollo científico y tecnológico que le permita a Chiapas transformar su riqueza natural en riqueza económica para el bienestar de su sociedad, pero en esta tarea todos tenemos mucho que ver y hacer. Aprender a enseñar y aprender a aprender, es una asignatura pendiente en nuestra sociedad, confiar en la investigación y en su vinculación a las actividades productivas es otro reto; invertir en ciencia y tecnología es el mayor reto de todos. Más lamentable es que a partir del 2018, se percibe un retraso por falta de voluntad política del régimen gobernante. 

Estas obras darían mucho de qué hablar como todo proyecto que se propone para Tapachula, ojalá que lejos de iniciar campañas para desacreditar, podamos iniciar una cruzada para sumar voluntades y superar exitosamente los retos que hoy frenan estas obras. A fin de cuentas, no te olvides, querida Ana Karen que sumar voluntades positivas para el bien común es una cuestión de amor. 

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