
Sr. López
Por cotidianos, pasan desapercibidos los muchísimos milagros con los que el Buen Dios nos regala, de la risa de un niño a la armonía del cosmos, del abrazo del amigo al milagro de la vida. Hay mucho que agradecer y como el Creador no se anda con chiquitas, cada año nos obsequia con el silencio de los políticos, por la Semana Santa. Se agradece aunque sea un ligero inconveniente si es deber el comentar las andanzas de funcionarios, alimañas y similares. Este su texto servidor, aprovecha tan plácidos días santos para divagar un poco sin cargo de conciencia.
El viernes pasado se cumplieron 53 años de la primera llamada por teléfono celular, la hizo Martin Cooper, ingeniero, inventor y sabio de la Motorola, en Nueva York (se empezó a comercializar en 1983). Hace 150 años, el 10 de marzo de 1876, Alexander Graham Bell, en Boston hizo la primera llamada telefónica. En julio próximo, se cumplen 57 años de la llegada a la Luna del astronauta Neil Armstrong (no fue la “llegada del hombre a la Luna”, llegó Neil de parte de la NASA que le disparó el viaje).
Mientras, en nuestra risueña patria, en 2009 los Voladores de Papantla fueron declarados por la UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ahí nomás. Que nadie se sienta menos.
Muy ardidos los yanquis (ya ve cómo son), ese mismo 2009 mandaron una sonda a la Luna para averiguar si había agua… sí la encontraron, ¿y?
¡Ah!, pues como hay agua y hay harta, ya andan con la idea de instalarse en la Luna, vivir allá y desde ahí, después, lanzar naves a Marte porque del agua obtendrán combustible (hidrógeno), oxígeno que siempre es útil para respirar, y para sembrar y cultivar allá. En todo están.
Algo han de andar buscando en la Luna porque el tío Sam, desinteresado no es. Los científicos dicen que ‘tierras raras’ (lo que sea que sean), metales preciosos y otras cosas que son muy escasas en la Tierra y se usarán para generar energía limpia (dicen). Está bueno.
Para eso, la NASA organizó el programa Artemis, que es una nave que probaron en el 2022, (el Artemis I), y que hoylunes (el Artemis II), le va a dar la vuelta a la Luna con los cuatro astronautas que lleva.
México, sacando pecho, plantó frente a las narices de la NASA, nuestra AEM (Agencia Espacial Mexicana)… no se ría. El gobierno cuatrotero informó que la AEM “ha logrado hitos clave”, entre los que destaca “el lanzamiento del nanosatélite AzTechSat-1 en 2019 (primero con tecnología mexicana) y el reciente Gxiba-1 en 2025”. ¡Ajúa!
Lo del “lanzamiento” es una pequeña imprecisión, el lanzamiento lo hizo la NASA, más bien, le dieron chance a México y en naves que lanzó por su cuenta, aceptaron llevar el AzTechSat-1 (¿sí se entiende?… Aztech, azteca… ¡cuánto ingenio), que mide más o menos lo que un cubo de Rubrik y pesa por ahí de un kilo; y el Gxiba-1 (Gxiba que en zapoteco significa ‘universo’, ¡México, creo en ti!), que es un cubo de 10 centímetros alto, fondo y ancho y pesa un poco más de un kilo.
Se sugiere no enterarse de que el cohete que lanza el Artemis, mide 98 metros de alto y pesa más de 2,600 toneladas. Y nuestros funcionarios echando cuetes por las dos cajitas que les dieron chance de llevar. Por más avanzada que sea su tecnología y que es de científicos mexicanos, es una ridiculez. Así son nuestros gobernantes de ogaño, impúdicos.
Algo que resulta interesante es que los de la NASA llevan gastada una montaña de dinero en el proyecto Artemis; del 2012 a la fecha: 93 mil millones de dólares (1 billón 674 mil millones de pesos, de a 18 por dólar; una montaña de dinero). La sola cápsula en que van los astronautas, costó 20,400 millones de dólares y el puro lanzamiento les salió en 4,100 millones de dólares (esos son arrancones).
Y se queda uno pensando en las “obras emblemáticas” del señor de los abrazos… el Tren Maya costó 28,500 millonesde dólares, más 1,700 millones de dólares en subsidios este año (dice Hacienda). La refinería Dos Locas (Olmeca), costó 21 mil millones de dólares (dicen los cuatroteros, vaya usted a saber). El Tren Interoceánico del Istmo, salió en 6,200 millones de dólares (incluyendo infraestructura portuaria y ferroviaria, más sus subsidios). La guinda del pastel es el gran Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que se “estima” costó 6,500 millones de dólares, a los que se debe agregar el costo de cancelar el que se estaba construyendo en Texcoco, porque se tenía que cancelar para hacer el AIFA, y ese chistecito salió en poquito menos de 332,000 millones de pesos, que en dólares de a 18, son otros 18,400 millones de dólares.
Haga la suma, son 83,200 millones de dólares en obras que nos van a seguir costando porque se hicieron a la trompa talega, sin estudios previos, sin factibilidad, sin proyectos, por capricho del entonces Pejecutivo, que se largó tan fresco y nos dejó esa cuentita por pagar a todos, porque el dinero sale de nuestros bolsillos, siempre.
Los EU con sus 93 mil millones van a la Luna, nosotros con 83,200 vamos a seguir en la luna.
El AIFA no despega; la refinería Dos Locas que empezó a refinar en junio de 2024 y para estos días, 21 meses después, su promedio de producción es del 32% de lo proyectado (es un decir)… de lo prometido.
Luego, el Tren Maya que nos va a costar dinero año con año porque no es rentable. Ya dijeron que va a ganar dinero a espuertas cuando lleve carga en 2030 (eso era para 2024, unsexenio de retraso), ya se van a enterar (¡sorpresa!), que no hay industrias en la región que necesiten un tren de carga, van a tener un solo cliente, Pemex, con lo que el gobierno sacará dinero de una bolsa para meterlo en otra: no entrará dinero fresco de clientes, serán danzas de numeritos en la computadora; de veras, creen que el tenochca simplex es su baboso.
El proyecto Artemis de los EU, no se explica si es o no rentable, no se explica solo como proyecto científico, es paramantener su calidad de primera potencia mundial y por encima de todo, a ver si aprendemos, es un asunto de orgullo nacional.


