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Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir
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José Antonio Molina Farro

El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices dentro de los oprimidos. 

S. de B. 

Es una de las filósofas más importantes del siglo XX, y una de las mayores exponentes del feminismo. Falleció el 14 de abril de 1986. Hoy sigue siendo un icono de la filosofía feminista. Su filosofía se basa en una comprensión  de la naturaleza del ser humano, que tiene mucho más que ver con su carácter político-social que con su simple naturaleza biológica. En sus obras y ensayos discutió sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, luchando incansablemente y con profunda lucidez por sus derechos. Se uniósentimentalmente  con Jean Paul Sartre a quien le profesaba admiración y con quien pasaba la mayor parte de su tiempo dialogando. Una de sus obras más destacadas y marcó un punto de inflexión, fue El Segundo Sexo, publicado en 1949. Ahí realiza un análisis muy puntual sobre las mujeres y su rol en la sociedad. Simone definía al feminismo como una manera de vivir individualmente y una manera de luchar colectivamente.  

Van algunas de sus frases que trascendieron a su generación: 

“Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha sabido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa”. 

“Una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil”. 

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”. 

“No se nace sino que se deviene mujer”. 

“El día que la mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”. 

“Las restricciones que la educación y la costumbre imponen a la mujer limitan su poder sobre el universo”. 

“Simplemente dado que en la mujer la libertad es abstracta y vacía, solo se puede asumir auténticamente en la rebeldía: es el único camino que se abre a los que no tienen la posibilidad de construir nada; tienen que vencer los límites de su situación y tratar de abrirse los caminos del futuro; la resignación solo es una capitulación y una huida; para la mujer no hay más salida que trabajar por su liberación”. 

“El amor auténtico debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades: cada uno de los amantes viviría como sí mismo y como otro; ninguno renunciaría a su trascendencia, ninguno se mutilaría”. 

“Nadie es más arrogante hacia las mujeres, más agresivo y desdeñoso que el hombre que se siente ansioso respecto a su virilidad”.  

“Entre mujeres el amor es contemplación; las caricias no están tan destinadas a apropiarse de la alteridad como a recrearse lentamente a través de ella; una vez abolida la separación, no hay lucha ni victoria, ni derrota; en una reciprocidad exacta cada una es al mismo tiempo sujeto y objeto, soberana y esclava; la dualidad es complicidad”. 

“El ser humano es un punto y aparte entre los seres, porque es el único animal que cuenta con una naturaleza política que se suma a otra de naturaleza biológica”. 

“Que nada nos defina, que nada nos sujete. 

Que sea la libertad nuestra propia sustancia. “El hecho de que exista una minoría privilegiada no compensa ni excusa la situación de discriminación en la que vive el resto de sus compañeros”. 

“Nunca olvides que una crisis política, económica o religiosa será suficiente para que el resto de las mujeres sean cuestionadas”. 

“Ningún destino biológico, físico o económico define l figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana: la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. 

“Considerar que una mujer es débil por naturaleza es fruto de una decisión política. Considerar al ser humano desde su fuerza y su potencialidad, y construir una feminidad desde la libertad, también lo es” 

La antropología de Simone de Beauvoir, basada en considerar al ser humano como fruto de las condiciones político-sociales del momento, permite pensar el feminismo como una reivindicación. Reivindicación porque la opresión a las mujeres no es algo natural sino fruto de decisiones sociales transformables. 

EDUCACIÓN Y COSTUMBRE. Las 

restricciones que la educación y la  costumbre imponen a la mujer, limitan su poder sobre el universo. Y ello comienza desde la infancia, cuando a niñas y niños se les obliga a jugar t aprender valores distintos. Esto limita tanto la visión que los hombrese tienen de las mujeres, a las que consideran el sexo débil, como la visión que ellas tienen de sí mismas. Por eso, cambiar la concepción que se tiene de las mujeres pasa también por transformar radicalmente la educación, para que las mujeres accedan a las mismas cuotas de reconocimiento, libertad y poder que los hombres. Precisamente porque el ser humano es cultura en una gran parte, la reflexión y el pensamiento forman parte de su naturaleza. Esto no solo abre la posibilidad a que se dé una libertad de elección y pensamiento sino que también es una imposición. El ser humano es libre, pero no porque decida serlo sino porque, paradójicamente, se le tiene impuesta la libertad. En este sentido, la filosofía es inevitable en tanto reflexión profunda sobre la naturaleza del mundo y de su propio ser. 

Beauvoir propone que con el acceso de la mujer a la filosofía, no como objeto o problema sino como objeto pensante. El mundo en que vivió la autora se ha edificado, en parte, gracias a la opresión de las mujeres. Es un mundo por y para hombres y el mayor acto de construcción de un modelo social diferente no puede darse desde dentro del modelo patriarcal sino como rebelión hacia él, hacia una subjetividad patriarcal que le pone más cadenas a la mujer. Por eso Simone considera que es desde la rebeldía que la mujer puede abrir posibilidades de construcción social nuevas. Este mundo nuevo implica una vida cotidiana diferente, y unas posibilidades todavía imprevistas, porque hasta ahora la feminidad ha sido mera negación, resistencia. Cuando las mujeres puedan edificar su vida desde la construcción, esa vida cotidiana florecerá en sus posibilidades. Para ello se requiere una nueva subjetividad feminista, y basarse en las relaciones mediadas por los cuidados, el amor libre que ella siempre defendió y cambiar los gustos y las aspiraciones a través de un proceso de toma de conciencia en el cual el colectivo es muy importante, para que el cambio no solo sea individual sino social. Como parte de la lucha por la emancipación de la mujer Beauvoir considera que su incorporación al mercado de trabajo es un hito importante. 

EL AMOR. Ha sido una de las formas de subyugar a las mujeres, como propiedad de los maridos a través del matrimonio, pero también puede ser una herramienta de liberación del patriarcado, porque en tanto el feminismo es una herramienta no solo colectiva sino individual, permite aprender a sentir y hacer de un modo diferente. Un amor emancipador debe ser aquél en el que ya no se considere al otro como una propiedad. El amor como un vínculo recíproco. 

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