
- La Orquesta de Paz y Humanismo ofreció un concierto gratuito que recorrió del swing de Glenn Miller a la tradición musical chiapaneca en el Parque Bicentenario de Tuxtla Gutiérrez.
Alvaro Indili
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. – La gira Música que Transforma llevó al corazón de la capital chiapaneca una propuesta que no solo entretiene, sino que dialoga con la memoria musical colectiva. La Orquesta de Paz y Humanismo, bajo la dirección de Paco Sánchez, ofreció una presentación abierta al público en el Parque Bicentenario, convirtiendo el espacio en un punto de encuentro entre generaciones.
El repertorio transitó por la época dorada de las Big Bands, evocando el esplendor del swing norteamericano con piezas emblemáticas de Glenn Miller, cuyas composiciones marcaron la identidad sonora de los años cuarenta. Los metales brillaron con fuerza y precisión, mientras las secciones rítmicas recrearon esa atmósfera vibrante que hizo del jazz y el swing lenguajes universales.
Pero la velada no se limitó a la evocación internacional. La orquesta tejió un puente hacia la tradición chiapaneca al interpretar obras de los Hermanos Domínguez, referentes fundamentales de la música romántica mexicana nacidos en Comitán. Su legado, que alcanzó proyección nacional e internacional en el siglo XX, resonó con especial significado al volver a escucharse en tierra chiapaneca, reafirmando la vigencia de su aportación artística.
Asimismo, el repertorio incluyó composiciones de Jorge Massías, figura clave en la promoción de la identidad musical del estado. Con ello, la presentación no solo ofreció entretenimiento, sino un recorrido por distintas capas de la historia sonora que han dado forma al imaginario cultural de Chiapas.
La respuesta del público fue cálida y participativa. Familias completas, jóvenes y adultos mayores compartieron el espacio, algunos bailando discretamente al compás del swing, otros simplemente dejándose envolver por la música. En ese intercambio espontáneo se evidenció el sentido más profundo del proyecto: demostrar que la música en vivo fortalece el tejido social y genera comunidad.
“Música que Transforma” confirma así que los parques y espacios públicos de Tuxtla Gutiérrez pueden convertirse en escenarios culturales donde convergen tradición y modernidad. Más que un concierto, fue una experiencia de reencuentro con la memoria musical, un recordatorio de que las grandes melodías, ya sean del jazz internacional o de la creación chiapaneca, siguen teniendo la capacidad de emocionar, unir y resignificar el presente.


