
Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Anna Karen,
Amanda me sorprendió con un nuevo corte de cabello. Lo encontró en una estética promocionada en TikTok como cortesía al responder en los comentarios “me gusta este estilo”. De inmediato le llegó un mensaje solicitándole sus datos aceptando las condiciones que obviamente, como la mayoría de las personas, pasan sin ver. Al llegar, la trataron como reina; una copa de champaña, pedicure y manicure, masaje facial y de pies. Estaba fascinada con el excelente servicio, sólo que al final, le entregan el recibo de pago aplicado a su cuenta bancaria.
—¿Factura de qué? ¿No era todo gratis?
—El corte es gratis, de responde a encargada. Lo demás está establecido en las condiciones que usted aceptó; y son muy claras, el servicio Premium es con cargo al cliente, ¿acaso, no lo leyó?
—Por supuesto que no; ¿quién lee las letras chiquitas de las condiciones?
Amanda pagó una cantidad exorbitante equivalente a cinco cortes de cabello.
—Amanda, las condiciones de las plataformas de Internet cambian con frecuencia; lo sabes. Años atrás prometían servicios gratuitos; pero en realidad, nunca lo fueron. El simple requisito de proporcionar nombre y correo electrónico, permitió conocer, desde hace décadas los hábitos de consumo de los cibernautas. Hoy, con la AI son capaces de hacerte cantar, bailar, tocar un instrumento, practicar artes marciales y hasta desnudarte en un OnlyFans.
—Eso tiene sentido; por ello, piden que marques tus intereses. Nuestra generación pasó del “gratis” al “Plus” y así sucesivamente, hasta llegar al “Premium”. Al acumular tantas aplicaciones, gastas tu sueldo en estos entretenimientos. La App te permite ver películas, series; escuchar música, consejos de belleza, cocina y hasta encontrar parejas ocasionales.
— Lo interesante, Amanda es que la mayoría de desarrolladores de plataformas fueron jóvenes. Ellos crearon las redes sociales, las aplicaciones (app), así como herramientas y controladores.
—Lo sé, en los años 80 y 90 todo era “gratis”. El StarMedia; Yahoo, el SixDegress, fueron pioneros de todas las redes sociales. En ellas encontrabas a mucha gente compartiendo tus intereses.
—Amanda, en Amarillas.com encontré a personas fascinantes con quienes pasamos al MSN, y en el año 2003, ya vivíamos todos en el Hi5 y en MySpace el y ahora convivimos en el Facebook. Todo un ciber recorrido a través del tiempo y el espacio para conocer gente de todo el mundo.
—Pues yo me aficioné al Classmate para seguir a mis estudiantes compañeros de la prepa y la universidad. Su especialidad era estudiantes.
—Si Amanda, las redes parecían estar diseñadas para atraer la atención de los jóvenes de cada época. Así surgió Fotolog para compartir fotografías. Más tarde, en el 2010, lanzan Instagram que en sus inicios lo habitaban fotógrafos profesionales y aficionados publicando fotografía de arte y gran calidad. Hoy es todo un vodevil.
—El tema es que nos engancharon, con cada red, en un torbellino comercial que produce milesde millones de dólares a sus creadores. Y así como Yahoo adquirió Amarillas.com, otras se fusionaron, Tal es el caso actual de Meta. Yahoo pagó centavos a sus jóvenes desarrolladores y en su primer año, género más de 600 millones de dólares vendiendo publicidad a sus clientes.
—¿Recuerda la red de Tuenti?
—¡Claro!, en el 2006 cuando impartía clases en España, todos hablaban de Tuenti que más tarde fue desplazada por el Facebook. Mi nostalgia se instaló en el MSNMessenger que en 1999 se convirtió en toda una revolución cibernética. Desde ahí, me comunicaba con mis estudiantes, antes de migrar al Hi5 de gente elegante y fina exhibiendo sus vidas felices, aventureras y millones de fotografías; hasta que irrumpió en el escenario mundial el Facebook como la plataforma de los jóvenes fifí.
—Amanda, retomando el tema de la costosa gratuidad; todas esas plataformas permitieron, mediante banners publicitarios, penetrar a millones de hogares. Incluso, al sistematizar los contenidos de los usuarios, pudieron conocer sus estilos de vida y hasta sus sentimientos y emociones direccionando anuncios específicos al interés de cada quien. Después llegó la plataforma de VINE en el 2013 en donde se publicaban videos cortos de 6 segundos. ¿Lo recuerdas?
—Por supuesto que la recuerdo, de hecho, fue la precursora del formato de TikTok. Imagínate el gran negocio que les representaba vender las bases de datos de sus suscriptores. Así, plataformas como Habbo Hotel, Tumblr y Orkut, se transformaron en Google, Facebook, Twitter e Instagram.
—¿Y qué ganamos nosotros los suscriptores, Amanda? Te lo diré. Gracias a esas redes, principalmente, la de MySpace, miles de artistas, políticos, deportistas y periodistas cobraron fama entre dimes y diretes publicando contenido audiovisual; sobre todo musical, donde hasta los aficionados podían subir sus maquetas para que en su reproductor en streaming pudiéramos escucharlas. Y aunque sobrevivió, hoy la audiencia es muy escasa ante la falta de actualización.
—La falta de actualizaciones provocó que la red social se volviera obsoleta y muchos artistas migraran a YouTube o SoundCloud. En el caso de los perfiles normales, Facebook se encargó de llevárselos a su terreno en su magnánimo plan por el control mundial.
—¿Recuerdas el Habbo Hotel?, Amanda.
—Habbo Hotel es una cosa extraña de juego y red social donde los avatares y pseudónimos, les dieron a las personas la oportunidad de sumergirse en el mundo virtual y convertirse en personajes. Me divertía recorriendo el hotel, para interactuar con las personas que se encontraban en él. Y sigue funcionando, aunque ya no compite con las grandes plataformas.
—Amanda, Tuenti fue una red social que enganchó a la mayoría de adolescentes a finales de la primera década del siglo XXI. Ahí publicaban fotografías, videos, comentarios, y podías, enviar mensajes privados y chatear… Yo me pasaba horas posteando, leyendo notificaciones y las publicaciones de los contactos. Esos mensajes privados que, de recordarlos, se me eriza la piel. Sin duda, marcó el inicio de las adicciones a las redes sociales.
—Imagínate si Fotolog hubiese monetizado las fotografías. Miles de usuarios habrían ganado fortunas. Ahora que lo menciono, me parece que la monetización se ha convertido en un modus vivendi de jugadores, influencers, y comerciantes virtuales, brindando grandes utilidades a los dueños de las redes. De hecho, Fotolog fue pionero de los diarios virtuales y los blogs literarios, pero también sucumbió ante el poderío de Zuckerberg
—Ese es el centro de la conversación, Amanda. Facebook obtiene más de 167 millones de dólares al año gracias a nosotros. Google obtiene más de 500 millones de dólares al año yademás, le facilita a la CIA el espionaje masivo sin necesidad de tanto personal.
—¡Shhh, shhh, cállate, te escucharán y dirán que somos conspiradores contra el sistema del Foro Económico Mundial que pretende romper la unicidad para convertirnos en robots vivientes sin pensamiento propio.
Como sea, Amanda, las redes nos enredan más allá de nuestra propia conciencia. Despiertas y antes de lavarte los dientes, ya está consultando tu celular para publicar contenidos, fotos o consultar quienes te han obsequiado un emoji. Y pensándolo bien, podría ser el tema de tu tesis de doctorado. Pero hacerlo desde una postura crítica, sería sin lugar a dudas, una cuestión de amor.


