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Memoria indígena que no ardió: Resistencia y florecimiento de los pueblos originarios / Conciencia y Visión

Memoria indígena que no ardió: Resistencia y florecimiento de los pueblos originarios / Conciencia y Visión
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Dr. Roger Heli Díaz Guillén

El siglo XVI marcó el rumbo de la historia de las civilizaciones mesoamericanas describiendo la historia de voces vencedoras y vencidos los sucesos de la conquista y crónicas españolas, destacando en esta época la elaboración del estudio que salvaguardó la memoria, cosmovisión e idioma del pueblo náhuatl, denominado “Historia General de las Cosas de la Nueva España” mejor conocido como Códice Florentino, que representa la fuente etnográfica e histórica más impórtate de México del siglo XVI, que fue elaborado entre los años 1540 y 1585, coordinado por Bernardino de Sahagún apoyado por sabios y sabias indígenas utilizando la vieja escritura pictográfica y la traición oral;resaltando que para su interpretación (traducción) se apoyó de los alumnos del colegio de Santa Cruz de Tlatelolco que transcribieron los escritos realizados en náhuatl y en español.

Es relevante en esta obra la participación de los entonces alumnos Antonio Valeriano de Azcapotzalco, Martin Jacobita y  Pedro de Buenaventura de Tlatelolco; así como el trabajo de escribas y pintores como Diego de Grado, Bonifacio Maximiliano y Mateo Severino. La obra consta de 12 libros con más de 2 mil ilustraciones deconstruidas desde la visón de los vencidos; abordando la creación del mundo y dioses; la caída de Tenochtitlan, historia natural, la sociedad Mexica; medicina tradicional, economía, astronomía, flora, fauna,   vida cotidiana indígena. Se encuentra resguardado en la biblioteca Medicea Laurenciana en Florencia Italia, Así como también trabajos de indígenas historiadores como Domingo Francisco de San Anton Muñón Chimalpahin y Hernando Alvarado Tezozómoc (1525-1610) nieto de Moctezuma. Esta obra fue publicada por primera vez en México hasta 1829, es decir, 244 años después de su elaboración.

La conquista de la corona española en el siglo XVI fue el parteaguas de civilizaciones como la Mexica y Maya en Mesoamérica que diezmó a la población indígena y destruyó toda expresión de sus culturas; asumiéndose actos de quema de documentos y objetos ceremoniales, destrucción de templos y bibliotecas, así como la persecución y muerte de sabios y sabias; precisando la historia que la santa inquisición ejecutó y quemó a muchos hombres y mujeres tildados de herejes, estableciéndose formalmente en 1571 en la plaza de Santo Domingo en la ciudad de México el tribunal del Santo oficio que ordenó las quemas a quienes se resistieron a aceptar la imposición de un solo Dios.

En este marco de referencia, ejemplo es la destrucción de los saberes mayas por parte del fraile Diego de Landa que ordenó quemar toda evidencia de historia en códices, pinturas y objetos sagrados, persiguiendo a sabios y sabias; sobresaliendo como acto de mayor destrucción el llamado “Auto de Fe de Maní”Yucatán ocurrido el 12 de julio de 1562donde muchos de los libros y registros creados por los tlacuilos (escribas y pintores) fueron destruidos por considerarlos objetos de hechicería, prohibiéndose el uso del amate como papel de escritura y pintura indígena, sustituyéndolo por el papel europeo; pasando hoy en día a su uso artesanal y decorativo este material básico de expresión de saberes y comunicación milenario. Escribiendo el mismo fraile Diego de Landa en carta a la corona que lo que se quemó es porque contenían mentiras, supersticiones y falsedades del diablo..

Ante estos actos de brutalidad contrario a lo dispuesto por el rey Carlos V en 1563 fue regresado Diego de Landa a España por la brutalidad de sus actos y la molestia que generó con la quema de por lo menos 27 códices y más de 5 mil objetos idolátricos según historiadores locales. Siendo sarcástico e irónico que este fraile citado, en 1566 publicara su obra “Relación de las cosas en Yucatán” después de destruir el patrimonio cultural del que habla y sostiene hechos. Obra donde reseñó la organización social y vida cotidiana de los mayas; la estructura de sus ritos, religión y; el complejo sistema de escritura y calendario maya; dejando el destructor cultural para la historia una guía detallada para entender el mundo maya con el llamado “Alfabeto de Landa”, que siglos después  resultó vital para que los lingüistas e historiadores lograran descifrar la escritura jeroglífica maya.

En este marco de destrucción cultural de saberes, escritura, pintura, glifos y jeroglíficos de los pueblos originarios de Mesoamérica, es  sustantivo subrayar que no solo destrucción narra la historia, sino también el robo cultural al existir códices mayas hoy en día en museos y bibliotecas de países de Europa cuyo contenido histórico no les pertenece ni les genera identidad; únicamente el interés universal de la historia ancestral de los pueblos originarios del mundo. No hay duda que dichos valores históricos y culturales tienen un dueño original que hoy exigen se les devuelva, pero que no se atiende de forma enérgica a nivel internacional.

Continuaremos el presente artículo de opinión  en una segunda entrega donde identificaremos donde se localizan los cuatro códices mayas que se salvaron de su destrucción en el siglo XVI. Analizaremos la implicaciones de esta destrucción cultural; la resistencia continuada de la identidad indígena y; su renacimiento y florecimiento cultural sincrético.

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