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Hay luto en Tabasco / De Primera Mano

Hay luto en Tabasco / De Primera Mano
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Por Rodulfo Reyes

Desde finales del año pasado la sombra de la violencia enluta a Tabasco. Y, a partir de entonces, no hay día que no amanezca con un tizne púrpura agravado por las redes sociales, aunque hasta hace poco las muertes eran en comunidades alejadas, mas hoy se abate a tabasqueños en centros comerciales a plena luz del día.

          Hay miedo en los hogares desde la última Navidad, cuando la tranquilidad se rompió, quizá para siempre, en un escenario magnificado por la ausencia de autoridades de los tres niveles.

          Todo comenzó una semana antes de la llegada de 2024 en la casa de quien era entonces el encargado de salvaguardar a los tabasqueños, cuando dos de sus colaboradores discutieron hasta echar mano de sus pistolas, desatándose en consecuencia un infierno como los que solo veíamos en las televisoras nacionales y ocurridos en ciudades lejanas.

          A partir de entonces se rompió un equilibrio que en vez de recomponerse amenaza con ensanchar la dispersión social.

          El inicio de año no fue tan traumático porque el gobierno federal del paisano Andrés Manuel López Obrador envió en auxilio de su gente a dos mil 500 efectivos militares de una fuerza de tarea que ha asestado golpes demoledores a los más poderosos grupos criminales mexicanos.

          “Los tabasqueños no están solos”, pareció ser el mensaje con la llegada del cuerpo de asalto más preparado del Estado mexicano.

          En espacios de opinión, como este, la primera pregunta fue cuánto tiempo iba a durar el despliegue. El tiempo que sea necesario, se respondió, partiéndose de la premisa de que no podía perderse la gobernabilidad del edén en razón de que en menos de seis meses López Obrador va a residir en la zona, concretamente en su casa de campo de Palenque, a pocos kilómetros de la capital tabasqueña.

          Las primeras semanas de este año se vivió una especie de luna de miel con la federación, en virtud de que las fuerzas del orden muy pronto empezaron a ganarle terreno a las bandas delincuenciales, dando golpes como aseguramiento de talleres donde se clonaba patrullas policíacas y ranchos con felinos que, llegó a asegurarse, eran “para comerse” a sus adversarios.

          El pavor de que en el edén sucedieran eventos de los que solo se sabía que acontecían en entidades completamente dominadas por la criminalidad, recibió como bálsamo la presencia de soldados y marinos de élite que, se creía, muy pronto vaciarían al estado de la presencia de generadores de violencia.

          En las primeras semanas de operaciones, las fuerzas federales informaron que ya habían conseguido 74 órdenes de aprehensión en contra de los autores del estado de violencia.

          Pero después de esa rueda de prensa ya no se supo más. Se desconoce aún si el poder castrense mantuvo la línea de acción iniciada en los últimos días de diciembre.

          Mientras avanzaba 2024 los hechos de sangre parecieron multiplicarse. Y, de pronto, las ejecuciones ya no solo se estaban dando en los municipios que son suntuarios de la actividad, sino que empezaron a registrarse también en la demarcación que comprende a Villahermosa.

          Ese miedo de fin de año que se compensó con la llegada del escuadrón bélico que ha capturado a los jefes de jefes de la mafia azteca, ahora ha vuelto a asomarse como producto de lo que parece inacción de los enviados a proteger paisanos.

          Hay miedo. Mucho miedo. Miedo que casi es sicosis por la ausencia del Estado mexicano.

          Y frente al horror, un gobernador que asegura que es peor usar una playera del equipo de fútbol América que una camiseta de una organización criminal con presencia multinacional.

          Eso sucedió cuando aseguraron en Cárdenas a dos muchachos que portaban el “uniforme” de un grupo criminal con sede en la tierra de la bebida alcohólica por excelencia de los mexicanos.

         Víctimas inocentes de la cultura que ensalza la vida de lujo de los señores de la actividad, los tabasqueños que vestían playeras de un cártel poderoso recibieron vejaciones como haber aparecido en un boletín de prensa sin que después se les haya pedido disculpas cuando se aclaró que su único delito fue haber abierto sus mentes a los mensajes culturales que llegan en la música de cantantes y bandas norteñas.

          El miedo multiplicado por el infinito es porque los asesinatos ya no se dan solo en la esfera de las personas cuyo oficio incluye a la muerte como herramienta de trabajo.

          Hoy ya están cayendo tabasqueños en centros comerciales en horas hábiles del día. El diferendo entre organizaciones ya alcanzó a la urbe de la capital.

          No es que en México espanten escenas de balaceras en lugares públicos. Pero antes, al menos en Tabasco, la violencia de las armas se dirimía en comunidades donde la ausencia de la autoridad iba de la mano con el crecimiento de los grupos delincuenciales.

          Hoy en cualquier momento nos puede alcanzar una bala que no iba dirigida a nosotros.

          Como toda respuesta, de las autoridades nada más ocurrencias como decir que se están matando entre iguales, y que esas guerras internas no afectan a la ciudadanía, como si el daño colateral no fuera daño al final de cuentas.

Para su información…

Tras de que un grupo de políticos sopesara la estrategia de que desde la sociedad civil se llame a “votar cruzado” por la candidata del PRI-PRD-PAN a la Presidencia, Xóchitl Gálvez,  y por la abanderada a la gubernatura de MC, María Inés de la Fuente Dagdug, se guardó “silencio” en el partido naranja.

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